Fabio Colonna: ‘Retrato de una obsesión’ junto a Hugo Stiglitz

Fabio Colonna conversó con Infobae México acerca de su más reciente cortometraje: Retrato de una obsesión. Este proyecto cinematográfico combina el body horror con el horror cósmico, y tiene como protagonista a Hugo Stiglitz, un ícono del cine de terror en México.

El cineasta explica el origen de esta propuesta:

“Retrato de una obsesión es un cortometraje para una antología de terror mexicana de culto. Todavía no podemos decir cómo se llama, pero es una antología que va a ser su tercera entrega y ha sido destacada por juntar cineastas que hacen sus cortometrajes y todos están dentro de la escena de terror independiente mexicano. Nosotros fuimos invitados para esta nueva entrega e hicimos este proyecto que fusiona el body horror con el horror cósmico. La pieza está inspirada en una novela de H. P. Lovecraft que se llama El color fuera del espacio. También contamos con un artista manga que se llama Junji Ito, el cual hizo un manga que se llama Shiver, que habla de la tripofobia y el body horror. Juntamos esas dos historias y fue así como nació Retrato de una obsesión.”

La narración se centra en don Claudio, un anciano que vive solo en un rancho, con una vida autónoma y autosuficiente. Su rutina se ve alterada cuando cae un meteorito que lo infecta con un parásito cósmico. A partir de ese momento, el hombre sufre una espiral de alucinaciones y una caída en la locura, elementos que el director relaciona con la vejez y la soledad.

Hugo Stiglitz, a los 85 años, sin diálogo y a caballo

Hugo Stiglitz es el prota de

En este cortometraje no encontramos otros personajes: Hugo Stiglitz asume todo el peso de la actuación, sin decir una sola palabra. Colonna detalla su experiencia al dirigirlo:

“Toda la pieza está protagonizada por Hugo. Realmente no hay otros personajes, es nada más el personaje de Hugo, que se llama don Claudio, que está en un rancho. Fue una pieza que tampoco tiene diálogo, solo es ver la historia de este hombre. Y trabajar con Hugo fue una maravilla. Hugo, muy generoso, muy profesional, lo dio todo y a pesar de que ya tiene ochenta y cinco años, le estaba dando todo. Teníamos rodajes en la noche con frío, porque lo grabamos en el Estado de México, en un lugar que se llama Teoloyucan. Y Hugo se subió a caballo, corrió, subió, bajó, hizo una interpretación memorable.”

Un meteorito de tres metros y cero efectos digitales

Fabio Colonna apuesta por los efectos prácticos por encima de el CGI (redes de Fabio Colonna)

Desde el inicio, el equipo decidió que los efectos prácticos serían los grandes protagonistas visuales. Fabio Colonna lo explica así:

“Con mi casa productora, que se llama Reserva Films, llevamos haciendo cine de género doce años y siempre nos hemos inclinado por la mayor cantidad de efectos prácticos. En el caso de Retrato de una obsesión, decidimos desde el desarrollo del proyecto llevarlo totalmente a los efectos prácticos. El formato cinematográfico que le dimos, el acercamiento en cuanto a las tomas, era mucho del cine clásico. Esta fue una pieza que codirigí con un amigo que se llama Luis Quijano y que produjo Arantxa Suárez. Previamente habíamos hecho otro proyecto que se llama Me gusta más crudo, que fue un acercamiento totalmente diferente, con más cortes, con muchas cámaras que se mueven. En Retrato de una obsesión era como de a ver, vamos a pensar esto de una forma más clásica, ¿no? La historia se prestaba para eso, el trabajar con Hugo. Fue un acercamiento más a películas de los setentas, donde los efectos prácticos eran vitales. Toda la pieza la llevamos con efectos prácticos. Mandamos a construir un meteorito de tres metros, que también fue un trabajo para el equipo de arte, pero todo era efectos prácticos y ha sido el proyecto que menos intervención de efectos digitales va a tener. A pesar de que es una pieza de horror cósmico, encontramos la manera en la que no fuera necesario crear efectos digitales.”

Los colores del giallo como lenguaje visual

Fabio Colonna lleva a sus grandes referentes en cada uno de sus trabajos (redes de Fabio Colonna)

La estética visual se fundamenta en el giallo italiano, con tonos rojos injustificados, azules, amarillos, rosas y violetas. En ese contexto, Colonna menciona sus influencias más determinantes:

“En Retrato de una obsesión, todo el acercamiento y la propuesta de fotografía fue a través del giallo. Ocupar colores rojos que no estén justificados, azules, amarillos, rosas, violetas, blancos también. Ese fue el acercamiento que le dimos. En cuanto a las inspiraciones han sido varias. Siempre nos vamos nutriendo de todo el cine que vemos, aunque no nos guste, ¿no? Pero podría decir que mis grandes inspiraciones, sin duda, son Cronenberg, Del Toro, David Lynch también me gusta mucho, Michael Haneke también. Cineastas mexicanos como Alex Ortega, Isaac Ezban, Michel Garza. Taboada, ni qué decir, o el buen Moctezuma también. Han sido varios cineastas que, sobre todo los mexicanos, han incursionado y han hecho una brecha para que podamos hacer cine de género las nuevas generaciones y también los que vienen abajo.”

La ópera prima de Fabio Colonna: ‘Me gusta más crudo’

En paralelo, Fabio Colonna desarrolla su primer largometraje: Me gusta más crudo, codirigido con Luis Quijano y producido por Arantza Suárez. El director lo describe como un proyecto radical:

“Me gusta más crudo es una película totalmente independiente, es nuestra ópera prima. Es una película de extremismo, ese es el género, es más fuerte que el gore, y trata del canibalismo, de una pareja de clase alta que secuestra, tortura y juega con ellos hasta que descuartiza a dos personas de clase más baja que ellos, que parecen ser sus amantes. Fue una puesta en escena que hicimos de no tener miedo, de no censurarnos, de plasmar la violencia de una forma muy visceral, con muchos efectos prácticos también. Era mostrar esta cara del cine mexicano, esta oscuridad, porque en el cine comercial hay más un lado bonito de México, ¿no? También hay una parte del cine underground mexicano, del cine indie, que tiene estas temáticas de terror, de horror, de body horror, y es importante que tenga esa ventana de luz. Seguimos siendo mexicanos, venimos de una cultura muy violenta, de tradiciones tanto indígenas como a través de la conquista, donde la violencia está también en nuestro ADN. Y hay una audiencia grande que está deseosa de consumir estas nuevas narrativas y de descubrir esta otra cara del cine mexicano.”

El miedo como emoción universal

Colonna se opone a la idea de que el cine de género se reduce a clichés. Apela a H. P. Lovecraft para fundamentar su visión:

“Muchas veces se puede llegar a pensar que el cine de género, el cine de terror, es nada más un cuate disfrazado con una botarga persiguiendo a una chava, cuando no es así. Y aquí es bueno citar al maestro H. P. Lovecraft, que mencionaba que el miedo es la emoción más antigua del ser humano, el miedo a lo desconocido, y era lo que nos mantenía como civilización, como cavernícolas o como tribus, seguros. El miedo es lo más universal, porque va más allá de cualquier emoción humana o cualquier razonamiento humano. El miedo es algo que está en el instinto de cualquier ser vivo, así sea una bacteria, un mamífero, un insecto, un reptil. El miedo es algo que nos motiva a sobrevivir. Qué más humano que hablar del miedo, ¿no? Qué más universal que hablar de estas emociones donde cada quien tiene sus traumas, cada quien tiene sus propios miedos. El miedo no se puede pensar, no se puede construir y es algo que va a reflejar una necesidad humana de entender y aceptar su propia oscuridad.”

El cortometraje como pieza completa

El director asegura que el corto no debe verse como un mero trampolín hacia el largo. Para él, cada formato posee su propio valor:

“El cortometraje es una película, así como el largometraje o el mediometraje, es una cuestión de formatos, pero tiene mucho valor construir una película de cinco minutos, así como una de tres horas, ¿no? Lo que cambia mucho es el tiempo y la duración. El formato del cortometraje, al ser más accesible y tener mayores realizaciones, sí puede tener un estigma de menor categoría. No lo es, porque en el cortometraje podemos encontrar una realización más factible. No es lo mismo filmar un corto de dos días que una película de dos meses, por cuestiones económicas sobre todo. El cortometraje ayuda mucho a que el cine independiente esté vivo. Si no hubiera el formato del cortometraje, el cine independiente sería todavía más limitado. Con las redes sociales y la cantidad de contenido que hay, los cortometrajes también están empezando a tener otra visibilidad para las nuevas generaciones, ya que en el futuro pueden tener mayor concentración en un cortometraje de diez minutos que en una película de dos horas. El cine comenzó con cortometrajes, con los hermanos Lumière o con todo lo que hizo George Méliès. Son narrativas, son formatos y a pesar de que por muchos años se vio como algo menor o como un salto al largometraje, los cortometrajes deben ser vistos como piezas completas como tal y no necesariamente con el funcionamiento de un largometraje.”

Guillermo del Toro y la metáfora de las cadenas

Fabio Colonna conoció a Guillermo del Toro y esta es su anécdota (redes de Fabio Colonna)

Un episodio significativo en la carrera de Colonna fue su breve pero intensa conversación con Guillermo del Toro. Ocurrió en el estreno de Pinocho, dentro del New York City Horror Film Festival, donde Colonna presentaba su corto Unheimlich. Un amigo en común lo acercó a Del Toro y así lo narra:

“Ahí conocí a un amigo de él. Me dijo: ‘Oye, acabo de ver tu corto y me acaba de recordar a un amigo que hacía también cortos así y ahorita está haciendo películas. No sé si lo conozcas, se llama Guillermo del Toro’. Dije: ‘No manches, pues claro que lo voy a conocer’, ¿no? Y me dijo: ‘Tengo un boleto, me invitó a la premiere de Pinocho, que es mañana. ¿Quieres venir conmigo?’. Le dije: ‘Por supuesto que sí’. Fuimos y tuve la oportunidad de platicar con Del Toro después de la presentación de la película, mientras hacían un brindis. Fue padre, porque fue una conversación de unos cinco minutos, muy enriquecedora, él muy generoso, y me dio un consejo. Me dijo que en esto todos somos como cadenas y así como yo estoy aquí arriba haciendo todo lo posible por ayudar a los que estén abajo, cuando tú estés arriba vas a hacer lo mismo. Y van siendo cadenas para construir una red sólida. Ese consejo se me quedó muy marcado. Fue una conversación muy amena, muy pasional. Del Toro tiene una cosa que te mira con los ojos muy grandes, muy abiertos, y te presta atención en cada momento. Una presencia muy fuerte y muy generosa.”

‘Todo es realizable’, el mensaje de Colonna a los jóvenes cineastas

Como cierre, el director ofrece un mensaje motivador para los realizadores emergentes:

“Diría que todo es realizable, que no hay historia que no se pueda contar, no hay guiones que no puedan ser filmados. También hay que tener los pies en la tierra y darnos cuenta cuáles son las herramientas de las cuales disponemos en el momento para poder contar nuestras historias, puesto que hay historias que tal vez no tengamos en este momento la forma de hacerlas. Tal vez en un futuro sí, pero hay otras que podemos contar ahorita con las nuevas tecnologías, con las nuevas cámaras, con el Internet, con las redes sociales. Se ha abierto un panorama más grande para poder contar estas producciones. Diría que es gran momento de nunca abandonar nuestros sueños, de nunca darnos por vencidos, de siempre buscar la manera, de ser muy persistentes, de creer sobre todo uno en uno mismo y, mientras tu intuición esté en el lugar correcto, lo que vas a estar haciendo va a estar bien. Es trabajar en equipo, es crear redes de apoyo y sobre todo no darse por vencidos. La vida te va a llevar por diferentes lugares, las cosas nunca van a salir como uno las planea, pero es parte del proceso y sobre todo aprender a disfrutar el presente y no estar obsesionados con el futuro, con el pasado, con el hubiera, y disfrutar cada momento. Como dicen, caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”

Fuente: Infobae

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