La macabra historia de Elmer McCurdy: el ladrón momificado que fue exhibido como muñeco durante 65 años

En diciembre de 1976, un empleado de una casa de terror intentó mover un muñeco que llevaba años colgado como parte de la decoración. Al tirar de uno de sus brazos, el supuesto maniquí se quebró. No cayó plástico ni cera de él: quedaron expuestos un hueso humano y restos de tejido momificado. Lo que parecía una pieza más del decorado era, en realidad, el cadáver de un hombre que llevaba más de seis décadas muerto.

Eran los restos de Elmer J. McCurdy, un ladrón de trenes y bancos que había muerto a tiros en Oklahoma después de un intento de robo. Como nadie reclamó sus restos, un empresario funebrero lo embalsamó y convirtió en una atracción. Desde entonces, pasó de mano en mano: fue exhibido en funerarias, carnavales, museos, cines y parques de diversiones, mientras el público pagaba por contemplarlo sin saber que era un cuerpo humano de verdad.

Aquel descubrimiento ocurrió en el parque de diversiones The Pike, en Long Beach, California, durante el rodaje de The Six Million Dollar Man (El Hombre de los Seis Millones de Dólares). Tras el macabro hallazgo, la investigación permitió reconstruir el recorrido de McCurdy e identificarlo décadas después de su muerte. Finalmente, el 22 de abril de 1977, sus restos fueron enterrados en Oklahoma, ante unas 300 personas.

Su cadáver recorrió ferias, museos y parques de Estados Unidos sin que supieran su verdadera identidad

Una vida marcada por el desarraigo y el alcohol

Elmer J. McCurdy nació el 1 de enero de 1880 en Washington, Maine. Su madre, Sadie, tenía solo 17 años cuando el padre del niño la abandonó. Para evitar el estigma social, Elmer creció bajo el cuidado de su tío George y su esposa Helen. Tras la muerte de George por tuberculosis, Sadie y Helen se mudaron a Bangor junto a Elmer. Allí, años más tarde, Sadie le confesó que era su verdadera madre y que desconocía el paradero de su padre biológico. Esa revelación dejó una huella profunda en Elmer, que en la adolescencia se volvió rebelde y comenzó a beber alcohol en exceso.

En su juventud, McCurdy trabajó como plomero y minero. Comenzó a destacarse por su habilidad para los oficios, pero el alcohol empezó a complicar su vida laboral. La muerte de su madre en 1900, seguida apenas un mes después por la de su abuelo, lo dejó en la más completa soledad. Desde entonces, comenzó a vagar por el centro de Estados Unidos, tomando empleos temporales y empezando a chocar con la ley. En 1905 fue arrestado en Iola, Kansas, por intoxicación pública.

Dos años después, tuvo una oportunidad de estabilidad laboral y económica en el Ejército estadounidense, donde se formó como operador de ametralladora y aprendió a manejar nitroglicerina para demoliciones. Pero, tampoco se quedó mucho tiempo: recibió la baja honorable en noviembre de 1910, pero poco después se vio envuelto en problemas. Fue arrestado en Misuri junto a un excompañero del Ejército por portar herramientas que incluían cinceles, sierras, embudos para nitroglicerina, pólvora y bolsas para dinero: un combo que resultó sospechoso para las autoridades, que lo vincularon con robos.

En el tribunal, los dos dijeron que esos instrumentos eran parte de un proyecto para construir una ametralladora accionada con los pies. El jurado aceptó el argumento y McCurdy fue absuelto en enero de 1911. Libre otra vez, comenzó una breve carrera como asaltante de bancos y trenes. La nitroglicerina, que había aprendido a usar en el Ejército, se convirtió en su marca registrada, aunque también fue la causa de sus fracasos más notables. En marzo de ese año, al intentar abrir una caja fuerte en un tren de Oklahoma, usó tanto explosivo que destruyó gran parte del dinero y terminó con apenas 450 dólares en monedas de plata, algunas fundidas por el calor de la explosión.

Tapa del libro “Elmer McCurdy: Las desventuras en vida y en la otra vida de un forajido estadounidense”, de Mark Svenvold, que cuenta la increíble historia del bandido convertido en leyenda tras su muerte

Los robos fallidos y la muerte de McCurdy

En septiembre de 1911 volvió a utilizar explosivos durante un asalto al Citizens Bank de Chautauqua, Kansas. Después de abrir un hoyo del edificio y volar la puerta de la bóveda, no logró acceder a la caja fuerte. Él y sus cómplices terminaron llevándose apenas unas monedas que estaban afuera de ella. McCurdy escapó hacia Oklahoma y se escondió en el granero de un conocido, cerca de Bartlesville.

El golpe final fue el 4 de octubre de 1911, cerca de Okesa, Oklahoma. McCurdy y dos cómplices pretendían interceptar un tren que, según habían oído, transportaría unos 400.000 dólares destinados al pago de regalías a la nación Osage, una comunidad nativa reubicada a la fuerza. Pero cometieron un error fatal: asaltaron al tren equivocado. En lugar del dinero que esperaban, encontraron a pasajeros y al empleado postal de un tren convencional.

El botín fue de apenas 46 dólares, dos botellas de whisky y algunos objetos personales… La prensa lo describió como uno de los robos de tren “más pequeños de la historia”. Decepcionado, McCurdy regresó al granero donde se escondía y comenzó a beber el whisky robado durante el fallido asalto. Para entonces ya era buscado por las autoridades y su cabeza tenía precio: 2.000 dólares.

El 7 de octubre, tres agentes encubiertos de la Oficina de Investigación (entidad federal que años más tarde pasaría a llamarse FBI) descubrieron el escondite. Según el relato del comisario Bob Fenton, McCurdy abrió fuego desde el granero y el enfrentamiento duró cerca de una hora. En medio de esa balacera recibió un disparo en el pecho y murió. Tenía 31 años. Su cuerpo fue trasladado a una funeraria de Pawhuska, donde comenzó una inesperada segunda existencia que terminaría siendo mucho más larga que su carrera criminal.

Los diarios siguieron cada etapa del recorrido de Elmer, desde sus días como atracción ambulante hasta el hallazgo y entierro final, reconstruyendo una historia insólita que cruzó generaciones y escenarios en todo Estados Unidos

La increíble travesía de “El bandido que no se rendiría”

El cuerpo llegó a la funeraria de Joseph L. Johnson en Pawhuska. Luego de unos días y de que nadie se presentara para reclamarlo, Johnson lo embalsamó utilizando un conservante con arsénico, una sustancia que formaba parte de las prácticas de embalsamamiento de entonces. Después lo vistió, le colocó un rifle y comenzó a exhibirlo en la funeraria a cambio de dinero. El cadáver pasó a ser conocido como “el bandido que no se rendiría”.

En 1916 aparecieron dos hombres que aseguraron ser hermanos de McCurdy y dijeron que querían trasladar el cuerpo a California para enterrarlo. Johnson entregó los restos, pero los supuestos familiares eran en realidad James y Charles Patterson. James era propietario del Great Patterson Carnival Show y habían descubierto el potencial comercial que tendría la momia… El cuerpo terminó en el circuito de ferias ambulantes, donde fue presentado bajo nuevos nombres y relatos.

En 1922, el cadáver de McCurdy pasó al empresario Louis Sonney, quien lo incorporó a su “Museo del Crimen”, un espectáculo que reunía representaciones de famosos forajidos y otras piezas relacionadas con la delincuencia. Desde entonces, Elmer dejó de ser recordado por su nombre y se convirtió en un objeto de exhibición. Durante las décadas siguientes fue utilizado en ferias, espectáculos secundarios y producciones cinematográficas.

Para los años treinta, en 1933, el director Dwain Esper utilizó el cadáver para promocionar su película para adultos Narcotic!. El cuerpo aparecía en los vestíbulos de los cines como el supuesto cadáver de un hombre muerto después de robar una farmacia para mantener una adicción. Con los años, la momificación, la exposición y el deterioro alteraron considerablemente los restos de Elmer: su cadáver terminó guardado y volvió a cambiar de manos hasta llegar a California.

Fachada de la atracción “Laff in the Dark” en el parque The Pike, California, donde en 1976 fue hallado el cuerpo de Elmer McCurdy tras décadas de ser exhibido como un simple muñeco (imdb)

El muñeco que era una momia y el entierro definitivo

Para 1976, el cuerpo de McCurdy había llegado a The Pike, una mini ciudad de atracciones de Long Beach. Allí, colgaba en la casa de terror Laff in the Dark, cubierto con pintura y utilizado como una figura más del decorado. Ya nadie parecía saber que se trataba de un cadáver real.

El descubrimiento ocurrió el 8 de diciembre, cuando el equipo de la serie The Six Million Dollar Man (El hombre nuclear en Argentina) rodaba el episodio Carnaval de espías. Durante los preparativos, un empleado de utilería intentó mover la ya gastada figura. Se rompió uno de sus brazos y aparecieron un hueso y tejido humano. La policía retiró el cuerpo y lo trasladó a la oficina del forense de Los Ángeles.

El examen forense confirmó que se trataba de un hombre muerto por un disparo en el pecho y que los restos habían sido tratados con arsénico. Los investigadores encontraron además objetos que permitieron reconstruir parte de su recorrido: entre ellos había un centavo de 1924 y talones de entradas relacionados con el Museo del Crimen de Louis Sonney. El productor Dan Sonney reconoció el cuerpo como el de McCurdy. El antropólogo forense Clyde Snow realizó una superposición de radiografías del cráneo con una fotografía tomada de McCurdy en vida, eso confirmó la identidad.

El regreso a Oklahoma se concretó en abril de 1977. El 22 de ese mes, un coche fúnebre tirado por caballos llevó el cuerpo hasta el cementerio Summit View, en Guthrie, donde fue enterrado en Boot Hill. Entre 200 y 300 personas fueron al servicio fúnebre. La prensa local describió el entierro como el cierre de una historia que había comenzado con un robo de tren y terminado con más de seis décadas de exhibición pública.

El entierro puso fin al recorrido físico de McCurdy, pero no a su historia. Su caso continuó apareciendo en documentales, programas de televisión e incluso obras de teatro. Debieron pasar 65 años y un descuido para que, finalmente, fuera sepultado.

El 22 de abril de 1977, McCurdy recibió sepultura definitiva en Oklahoma

Fuente: Infobae

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