Cómo sembrar fresas en casa sin jardín: 3 métodos de un biólogo

¿Vives en un departamento o casa con poco espacio exterior y te encantaría tener fresas frescas a la mano? El biólogo Martín, creador del canal de YouTube MiradasBiológicas, experimentó con tres métodos para cultivar esta fruta sin necesidad de un jardín, usando elementos que ya tienes en casa y que además se pueden reciclar. Utiliza botellas de plástico, bolsas de cultivo y hasta una cesta de verduras del supermercado. Solo necesitas regarlas y observar su crecimiento, una actividad que, según expertos, beneficia la salud mental y digestiva.

La fresa es una fruta que contiene más vitamina C que la naranja, esa que siempre recomiendan para combatir un resfriado. Además, es baja en calorías y posee propiedades antiinflamatorias. Tenerlas al alcance es una excelente opción, aunque solo sea por la curiosidad de ver cómo se desarrollan y luego disfrutar de los frutos. Incorporarlas en ensaladas, salsas, batidos o una simple macedonia es muy sencillo. Incluso con un par de macetas en una terraza pequeña, las fresas se cuentan entre las plantas que se pueden cultivar en casa.

Tres formas de cultivar fresas en espacios reducidos

Las fresas son un alimento con vitamina C y tienen propiedades antiinflamatorias. (Reuters)

Cada método que mostró Martín tiene sus particularidades, pero todos parten de tres claves fundamentales: las fresas requieren un buen drenaje, abundante materia orgánica y al menos seis horas de luz directa para producir adecuadamente.

El primero: garrafas de cinco litros

Este sistema comienza con una botella de plástico de cinco litros a la que se le hacen pequeñas perforaciones en la base para el drenaje. La mezcla de sustrato consiste en una parte de tierra con una parte de compost, y se pueden añadir hojas secas o palitos pequeños en el fondo. Una planta por botella permite mantenerla en producción durante toda la temporada. Cuando aparecen los estolones (los brotes que la planta extiende para reproducirse), se pueden enraizar para obtener nuevas plantas para la siguiente temporada. Para prolongar la vida útil del cultivo varios años, Martín recomienda agregar un puñado de compost o lombricompuesto sobre la tierra al inicio de cada floración, reponiendo así los nutrientes consumidos en el ciclo anterior. En los meses de calor, el riego frecuente cumple una doble función: mantiene la hidratación de la planta y regula la temperatura de las raíces.

El segundo método: bolsas de cultivo

La siguiente forma de cultivar fresas en casa consiste en usar bolsas de cultivo, aunque cualquier bolsa doméstica con perforaciones en la base y los lados cumple la misma función. La aireación adicional que generan esos orificios laterales favorece el desarrollo de las raíces en profundidad. Martín incorpora una capa generosa de hojas secas y palitos en el fondo, junto a las perforaciones. Al abrir una de las bolsas tras una temporada completa, encontró que la mezcla quedó más suelta y aireada, las raíces llegaron hasta el fondo y las hojas crecieron más, lo que se tradujo en una mayor producción. Una ventaja compartida con el método anterior: al colgar hacia los costados, las fresas no entran en contacto con la tierra, lo que reduce el riesgo de pudrición. Los estolones se pueden plantar en una maceta pequeña colgada del borde de la bolsa, o enterrarlos directamente a través de una perforación con alambre.

El último método: con una cesta de verduras

Aprovechar materiales reciclados que tengamos por casa es una buena forma de reconvertir los trastos que tenemos en casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tercer método aprovecha una cesta de verduras revestida con plástico perforado. En los laterales, entre las maderas de la cesta, se practican perforaciones más grandes donde se ubican las plantas. La distribución que propone Martín permite alojar hasta diez plantas en distintos niveles: dos al frente, una a cada costado y tres en la parte superior de la cesta, más otras tres en el interior de tubos formados por botellas de plástico recortadas y ubicadas en la parte trasera. Esa disposición en altura evita que las plantas compitan entre sí por la luz solar.

Todos los métodos tienen en común una ventaja práctica para esas casas pequeñas que no tienen mucho espacio en la terraza. Al tratarse de contenedores y macetas relativamente pequeñas, es posible reubicarlos según la exposición solar disponible en cada momento del día o del año, lo que permite optimizar la energía que reciben las plantas y mejorar su resistencia al frío invernal.

Fuente: Infobae

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