La décima segunda edición del Festival Internacional de Cine de Guayaquil se inauguró este miércoles 12 de agosto, como una de las ediciones más nutridas en la historia del festival: es la de mayor duración y con una programación ampliada, destaca Marlon Freire, director del festival.
El encuentro de cine independiente tiene un cartel de 11 días, con una proyección total de 95 películas procedentes de 30 países, con representación de prácticamente todos los continentes, excepto Oceanía. agrega.
El festival mantiene su apuesta por el cine independiente, con una programación que busca alejarse de las propuestas habituales de las salas comerciales. Freire destaca que no existen temáticas rígidas y que el público podrá encontrar “películas de temáticas completamente variadas”, entre ficción, documental, largometrajes y cortometrajes.
Entre las producciones internacionales sobresalen la película argentina-panameña Cabeza de ratón, cuyo director, Martín Proaño, estará en Guayaquil, y la mexicana Adiós amor, una de cuyas figuras actorales está nominada a los premios Ariel de México.
Uno de los principales énfasis de esta edición es la cinematografía nacional. De las 95 películas seleccionadas, 43 son ecuatorianas o coproducciones, una cifra que Freire considera especialmente significativa. “Me atrevería a decir que es una de las cifras más altas en cuanto a porcentaje de participación de Ecuador”, señala.
Para el director, el festival tiene la responsabilidad de no solo acercar el cine internacional a Guayaquil, sino también de “darle un espacio a la cinematografía ecuatoriana”, que enfrenta dificultades tanto para producir películas como para encontrar espacios de exhibición.
La película ecuatoriana Nosotros, mi papá y el perro será la encargada de inaugurar el festival. Su presencia tiene un valor especial porque en 2021 participó en la sección En Construcción y obtuvo un premio que permitió financiar su diseño sonoro. Por ello, explica Freire, incluirla ahora permite “cerrar el círculo” de su recorrido dentro del festival.
La programación también incorpora documentales nacionales como El día que me callé, Ser parte y La promesa infinita. Además, se reincorpora la categoría de cortometrajes colegiales, acompañada por talleres de capacitación de la Universidad Católica de Valparaíso. Los trabajos estudiantiles tendrán una función especial y competirán por un reconocimiento durante la clausura.
Otro cambio importante es la ampliación de las sedes. El festival tendrá 11 espacios de proyección, más de la mitad de ellos culturales. Freire resume la visión del evento como el propósito de “ofrecer el mejor cine independiente a la ciudad”, permitiendo que el público pueda acceder a películas que difícilmente encontraría por otras vías.
Entre las nuevas iniciativas está Tertulia 12, un encuentro que reunirá a cineastas, productores y representantes del sector audiovisual para debatir sobre el presente del cine ecuatoriano y sus posibilidades de proyección internacional. Finalmente, la clausura, prevista para el 22 de agosto, premiará a las mejores producciones con las tradicionales Iguanas Doradas y de Plata, además de menciones para categorías como cortometrajes universitarios, colegiales y videoclips.
Todas las funciones del festival serán gratuitas, y la programación está disponible en sus redes sociales (@festicinegye). La organización también prepara una revista con información, sinopsis y horarios de todas las películas participantes.
Fuente: EL Universo
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