El gobierno argentino y la compañía Starlink, propiedad de Elon Musk, sellaron un acuerdo histórico para dotar de internet satelital a 6.000 escuelas rurales distribuidas en todo el territorio nacional. Este programa busca cerrar la brecha digital en comunidades apartadas, donde tanto alumnos como docentes carecen de una conexión estable a la red.
La inversión total del proyecto asciende a USD 21,8 millones. De ese monto, aproximadamente USD 12 millones serán cubiertos por el Fondo del Servicio Universal, un mecanismo de financiamiento público destinado a iniciativas de inclusión tecnológica. Por su parte, la empresa de Musk aportará equipos y servicios valorados en cerca de USD 10 millones. El plan contempla la entrega de 6.000 kits satelitales y la provisión de conectividad de alta velocidad durante los primeros 24 meses.
Detalles del despliegue en las escuelas
La implementación arrancará con la instalación de los equipos proporcionados por Starlink Argentina, los cuales incluyen antenas receptoras y routers diseñados específicamente para operar en entornos rurales. Cada escuela recibirá un kit completo y se le garantizará el acceso al plan de mayor capacidad de la compañía, que prioriza la conexión y permite un consumo de hasta cinco terabytes mensuales.

Durante los dos primeros años, el servicio será costeado directamente por Starlink como parte del convenio. Al cumplirse ese plazo, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) asumirá el financiamiento de un tercer año para garantizar la continuidad del servicio y evitar que las instituciones beneficiadas queden nuevamente desconectadas.
El cronograma de trabajo establece que la instalación y activación de los equipos se realizará de forma progresiva en las distintas provincias, dando prioridad a las zonas con mayores dificultades de acceso a servicios de telecomunicaciones tradicionales. La meta es que la mayoría de las 6.000 escuelas cuenten con internet estable antes de que concluya el ciclo lectivo 2026.
El funcionamiento de Starlink y sus costos
El servicio de Starlink utiliza una constelación de miles de satélites ubicados en órbita baja, a una altitud de entre 550 y 1.200 kilómetros sobre la superficie terrestre. Esto permite una reducción significativa de la latencia —el tiempo que tarda la señal en viajar— y velocidades de conexión que pueden competir con la fibra óptica en muchas regiones.
El sistema se compone de tres elementos esenciales: los satélites, las estaciones terrestres que se enlazan con la red global de internet y el kit del usuario, integrado por una antena exterior (conocida como Dishy) y un router. La antena se orienta automáticamente hacia los satélites y transfiere la señal de uno a otro sin intervención del usuario, asegurando una conexión continua.

En el mercado argentino, las opciones comerciales para particulares y empresas son variadas. Desde agosto de 2026, Starlink ofrece planes residenciales que oscilan entre $45.000 y $65.000 pesos argentinos mensuales para hogares, con instalación Plug & Play y datos ilimitados.
Para usuarios que requieren movilidad, los precios van de $63.000 a $140.000 pesos mensuales. Las empresas pueden acceder a planes desde $66.665 hasta $642.365 pesos mensuales, según la capacidad de datos contratada. En el segmento de conectividad global, diseñado para embarcaciones y coberturas internacionales, los costos alcanzan hasta $3.760.000 mensuales.
Cada plan está pensado para necesidades específicas: desde familias en zonas rurales hasta compañías que requieren alta movilidad o cobertura nacional e internacional. Esta diversificación ha posicionado a Starlink como una alternativa viable para sectores donde la fibra óptica no llega o las redes móviles resultan insuficientes.

Ventajas y limitaciones del servicio
Starlink ofrece beneficios tecnológicos claros, como la reducción de la brecha digital en zonas apartadas y la capacidad de brindar internet de alta velocidad en lugares donde otras tecnologías no tienen alcance. No obstante, también enfrenta obstáculos y limitaciones que inciden en su adopción masiva.
El costo es la principal barrera para hogares y pequeñas empresas, tanto por el precio inicial del kit como por las mensualidades. A esto se suman la dependencia de las condiciones climáticas y la necesidad de contar con una línea de visión despejada hacia el cielo para un rendimiento óptimo. En áreas urbanas densamente pobladas, la red puede saturarse y reducir su desempeño.
Fuente: Infobae