Los renacuajos infectados buscan agua fría para combatir el virus: el insólito mecanismo que descubrieron los científicos

Un estudio mostró que los renacuajos infectados con un virus buscan agua más fría para reducir la carga viral, un comportamiento que contradice la respuesta térmica más asociada a la lucha contra infecciones en animales.

La investigación fue publicada en Springer Nature y fue realizada por científicos de la Universidad Eötvös Loránd y de la red HUN-REN en Hungría, con foco en la Rana dalmatina expuestos a ranavirus, uno de los patógenos más dañinos para los anfibios.

Estos virus pueden provocar episodios de mortalidad masiva en poblaciones naturales susceptibles en distintas regiones del mundo. Según informó Phys.org, el trabajo analizó de qué modo cambia la preferencia térmica de los animales después de la infección.

El punto central del estudio consistió en comparar a renacuajos infectados y sanos dentro de un gradiente térmico artificial, con seguimiento durante 5 días consecutivos y mediciones posteriores sobre la cantidad de virus presente en sus tejidos.

Qué observó el experimento

El experimento comparó durante 5 días a renacuajos infectados y sanos en un gradiente térmico artificial y midió el virus en sus tejidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una parte de la especie pudo regular su temperatura corporal dentro de un rango térmico, mientras otro grupo permaneció en condiciones constantes de agua fría. El artículo detalló que, al final del ensayo, los investigadores aplicaron técnicas moleculares para cuantificar la carga viral en los tejidos de los animales.

Los resultados indicaron que los animales infectados fueron eligiendo agua progresivamente más fría que sus pares sanos. El estudio también detectó que cuanto mayor era la carga viral de un individuo, menor era la temperatura que prefería.

A eso se sumó otro dato: los animales enfermos ajustaron su nivel térmico con más precisión a medida que avanzaron los días, hasta limitarse a rangos cada vez más estrechos.

El experimento también mostró que los renacuajos mantenidos de forma constante en condiciones frías presentaron cargas virales significativamente menores al cierre de la prueba. Ese resultado reforzó la hipótesis de que la reducción del calor puede actuar como una respuesta útil frente a este tipo de infección viral.

Una respuesta distinta a la fiebre

Los animales ectotermos, como anfibios, peces y reptiles, dependen en general de cambios de comportamiento para regular la temperatura corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fiebre es uno de los mecanismos más conocidos en los animales cuando enfrentan enfermedades infecciosas. En esos casos, los organismos pueden elevar su temperatura corporal por regulación fisiológica interna o por cambios de comportamiento, como buscar ambientes más cálidos. Los animales ectotermos, entre ellos anfibios, peces y reptiles, dependen en general de esta segunda vía.

La estrategia llamada enfriamiento conductual solo había sido documentada en muy pocos casos dentro del reino animal, con registros previos en algunos artrópodos infectados por bacterias o virus y en ratas infectadas por bacterias.

“Nuestros resultados sugieren que los renacuajos infectados ajustan con precisión su temperatura corporal para ralentizar la replicación viral y evitar las consecuencias fisiológicas perjudiciales de las temperaturas excesivamente bajas. Es bien sabido que las bajas temperaturas pueden ralentizar el crecimiento y el desarrollo de los renacuajos y también pueden reducir la eficacia de su sistema inmunitario”, afirmó el primer autor del estudio, Dávid Herczeg, investigador del grupo HUN-REN–ELTE–MTM de Ecología Integrativa.

El impacto en la conservación

El estudio advirtió que los ranavirus y el cambio climático vuelven clave la diversidad térmica de los humedales para la conservación de anfibios (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Nuestro estudio proporciona la primera evidencia experimental directa de que los vertebrados ectotérmicos pueden emplear mecanismos de enfriamiento conductual en respuesta a los patógenos. Estos hallazgos también demuestran que las respuestas conductuales a las enfermedades son mucho más diversas de lo que se creía”, afirmó el jefe del Departamento de Ecología Evolutiva del Centro de Investigación Agrícola de HUN-REN, Attila Hettyey.

Los ranavirus representan una amenaza seria para las poblaciones de anfibios en todo el mundo, mientras el cambio climático altera de forma continua las características térmicas de los hábitats acuáticos naturales.

A partir de estos datos, el estudio sugiere que la disponibilidad de microhábitats con distintas temperaturas dentro de los humedales puede mejorar las posibilidades de supervivencia de poblaciones afectadas por enfermedades.

Fuente: Infobae

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