Cáscaras de camarón: el residuo que genera hidrógeno y proteína

Un equipo de investigadores de Singapur ha desarrollado un sistema experimental que convierte residuos orgánicos con alto contenido de carbono, como las cáscaras de camarón, en tres productos de alto valor: hidrógeno con balance de carbono negativo, proteína cultivada para acuicultura y carbonato de calcio biogénico.

De acuerdo con información publicada por Biographic, el trabajo fue dirigido por Li Hong, ingeniero electroquímico de la Universidad Tecnológica de Nanyang. La propuesta busca reducir la dependencia del gas natural mediante un proceso de múltiples etapas que desvía desechos y los transforma en productos con aplicaciones industriales y alimentarias.

El hidrógeno es uno de los resultados principales, pero el esquema también genera un suplemento proteico adecuado para alimentar especies de acuicultura —incluido el camarón de cultivo— y carbonato de calcio, una sal blanca presente en materiales como el cemento y los antiácidos.

El artículo señala que la condición de carbono negativo implica que, en términos globales, el proceso retira de la atmósfera más dióxido de carbono del que emite. Esto se debe en parte a que utiliza residuos que, de no ser aprovechados, terminarían en basureros donde, al descomponerse, liberarían más gases de efecto invernadero.

Un circuito que busca aprovechar cada subproducto

Investigadores de Singapur presentaron una tecnología experimental que transforma residuos orgánicos como cáscaras de camarón en hidrógeno con balance de carbono negativo, proteína cultivada y carbonato de calcio biogénico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Biographic detalló que la producción de proteína cultivada surge a partir de microbios y forma parte del diseño general de la tecnología. Li explicó al medio que el método

“cierra el circuito desde el residuo hasta el alimento”

, dentro de una lógica de valorización de desechos.

El tercer producto del sistema es el carbonato de calcio biogénico, que podría reemplazar parte de la piedra caliza extraída de canteras para la fabricación de cemento. La producción anual de cemento alcanza 4.200 millones de toneladas métricas, lo que ubica a este subproducto en un sector de gran escala.

Juan Carlos Serrano Ruiz, químico e ingeniero de la Universidad Loyola de España, valoró la propuesta como una forma “muy ingeniosa” de usar biomasa (materia orgánica como desechos vegetales o animales) para abordar uno de los problemas de la producción de hidrógeno. También afirmó que le sorprendió

“el grado de integración”

del sistema.

Cómo funciona el proceso desarrollado

La condición de carbono negativo del hidrógeno se explica porque el sistema aprovecha desechos que en un basural liberarían dióxido de carbono y otros gases que agravan el calentamiento global (Imagen Ilustrativa Infobae)

Actualmente, gran parte del hidrógeno se obtiene mediante la reacción entre gas natural y vapor, método conocido como hidrógeno gris. También existe una oferta creciente de hidrógeno verde, producido con energía renovable como la solar o eólica.

El equipo de Li modificó una tecnología ya conocida, la electrólisis del agua (proceso que usa electricidad para separar el agua en hidrógeno y oxígeno), para adaptarla al uso de residuos orgánicos destinados al descarte.

Ese procedimiento demanda mucha energía y la presencia de oxígeno eleva el riesgo de explosión. La variante propuesta por el equipo de Li Hong emplea materiales orgánicos, como restos de cáscaras de camarón, que reaccionan con facilidad en presencia de un catalizador. Esa sustitución evita los problemas del oxígeno explosivo y reduce la energía necesaria.

Para usar restos de camarón como material de base, los investigadores primero los trituran hasta formar una pasta de color marrón rojizo. Después separan de esa mezcla el carbonato de calcio con una técnica de molienda que rompe y deshace el material. El material restante, compuesto por ácidos orgánicos y amoníaco, se bombea hacia un electrolizador instalado en el techo de la universidad.

Del hidrógeno a la proteína

El equipo adaptó la electrólisis del agua al uso de residuos orgánicos como cáscaras de camarón, una variante que evita el oxígeno explosivo y reduce la energía necesaria para producir hidrógeno (Imagen Ilustrativa Infobae)

El electrolizador funciona como una batería, con dos polos separados por una membrana. Alimentado por 5 paneles solares, hace pasar corriente por las sustancias extraídas de las cáscaras y permite recoger el hidrógeno producido.

Tras esa fase, el paso final ocurre dentro de un biorreactor. Allí, los investigadores incorporan bacterias púrpuras fototróficas, que descomponen los restos de biomasa y los convierten en un suplemento con alto contenido proteico apto para alimento de acuicultura.

El uso de peces silvestres para alimentar peces de cultivo representa un problema de sostenibilidad, y alternativas de este tipo podrían aliviar esa presión si el proceso y los costos resultan viables.

La instalación de laboratorio alimentada por 5 paneles solares puede producir 14 litros de hidrógeno por hora, aunque su eficiencia es cerca de la mitad de la de las técnicas comerciales de hidrógeno verde (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según un estudio publicado el año pasado por el equipo, la instalación de laboratorio puede producir 14 litros de hidrógeno por hora. Serrano Ruiz sostuvo que el proceso tiene cerca de la mitad de la eficiencia de las técnicas comerciales actuales de hidrógeno verde y advirtió que elevar la tasa de producción será decisivo para competir en términos económicos.

Interés empresarial y desafíos para su expansión

En la actualidad, el hidrógeno verde tiene un costo superior al del gris derivado del gas natural, y su precio depende en gran medida de incentivos públicos y del valor local de la energía. Las proyecciones del grupo de Li indican que, en una planta piloto capaz de procesar 200 toneladas métricas de cáscaras de camarón, la electricidad representaría más de la mitad del costo de producción.

Alex Pearse, científico de materiales de la empresa Modern Hydrogen, señaló que la venta combinada de hidrógeno, carbonato de calcio o proteína

“es una estrategia poderosa, porque genera ingresos, pero también un poco más compleja, ya que combina dos mercados”

.

La tecnología no se limita a desechos de mariscos y puede adaptarse a cartón, verduras, pasto y maíz (Imagen Ilustrativa Infobae)

El medio añadió que 2 empresas ya obtuvieron licencias para explotar este sistema. Una de ellas, la londinense Ki Hydrogen, la usa con residuos forestales, agrícolas y cerveceros para producir hidrógeno y dióxido de carbono puro. Otra evalúa aplicarla al reciclaje de materia carbonosa en lodos cloacales.

Li subrayó que

“es una tecnología muy versátil, apta para una amplia gama de residuos”

que no se limita a desechos de mariscos y puede adaptarse a cartón, verduras, pasto, maíz y materiales descartados de industrias como la palma aceitera, la forestal, la azucarera o la cervecera.

Por otro lado, Serrano Ruiz considera que la prueba clave será en plantas a escala real, lo que requerirá suministro constante de biomasa, una instalación de prueba, mercado para los productos y verificaciones independientes que confirmen el carácter carbono negativo del hidrógeno en condiciones industriales.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK