Eclipse solar: cómo identificar gafas seguras y homologadas

Observar el Sol durante el eclipse del próximo 12 de agosto sin la protección adecuada puede ocasionar lesiones irreversibles en la retina e incluso ceguera. La razón es que la radiación visible, infrarroja y ultravioleta quema el ojo sin que la persona sienta dolor ni reciba advertencia previa. La comisión científica y de asesoramiento del Trio de Eclipses, organismo autorizado por el Gobierno para coordinar las acciones durante estos fenómenos, ha insistido en que la única forma segura de mirar al Sol es usando gafas específicas que cumplan con los requisitos de seguridad establecidos.

Las gafas aptas para la observación solar deben incluir el distintivo EN ISO 12312-2:2015, contar con un marcado CE válido si fueron comercializadas en la Unión Europea, y mostrar claramente el nombre del fabricante, las instrucciones de uso y las advertencias correspondientes. Si el producto solo señala la referencia ISO 12312-1, no sirve para mirar directamente al Sol, ya que se trata de gafas de sol comunes, diseñadas para uso general.

El peligro no se limita a la observación a simple vista. La comisión ha detallado en un informe que tampoco deben emplearse filtros improvisados ni instrumentos ópticos sin protección adecuada. Advierte, además, que el riesgo se incrementa con prismáticos, cámaras fotográficas, anteojos o telescopios, porque sus lentes concentran la luz de forma similar a como lo haría una lupa sobre un papel.

¿Cómo verificar que las gafas para eclipse están homologadas?

El primer paso es revisar la referencia técnica. La norma internacional EN ISO 12312-2:2015 establece las condiciones que deben cumplir las gafas diseñadas para mirar directamente al Sol. Esta norma exige que el filtro permita pasar como máximo un 0,0032 % de la luz visible y como mínimo un 0,000061 %. También obliga a bloquear de manera eficaz la radiación ultravioleta y a limitar la cantidad de radiación infrarroja que atraviesa el material. De esta forma, los ojos quedan protegidos.

Si el producto se vende en la Unión Europea y está homologado, el marcado CE debe ser visible, legible e indeleble. De acuerdo con el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual, ese sello solo es válido si está respaldado por ensayos de laboratorio que acrediten el cumplimiento de la norma ISO. Esto garantiza que las gafas son seguras.

Además del marcado, el etiquetado debe incluir el nombre del fabricante, instrucciones claras de conservación, advertencias sobre los peligros de mirar al Sol sin protección y, cuando corresponda, la fecha de caducidad. La recomendación oficial es no usar gafas cuyo filtro esté suelto, doblado o deteriorado, y acudir a distribuidores o productos recomendados por planetarios, asociaciones astronómicas o entidades científicas.

A person buys eclipse-viewing glasses in Madrid’s Planetarium store as the city counts down to the solar eclipse on August 12, in Madrid, Spain, August 9, 2026. REUTERS/Ana Beltran

¿Qué más hace seguras a las gafas para eclipse?

Con lo anterior no basta. La comisión explica que el filtro debe tener una transmisión uniforme en toda su superficie y no puede presentar rayaduras, burbujas, manchas ni zonas más claras. Un solo punto débil podría dejar pasar suficiente luz como para dañar la vista.

El montaje también forma parte de los requisitos. Las gafas deben cubrir ambos ojos al mismo tiempo, carecer de bordes afilados o materiales irritantes y sujetar firmemente el filtro, ya sea que vayan montadas como unas gafas normales o en una lámina con soporte de cartón.

¿Por qué se retiraron seis modelos del mercado?

Las irregularidades detectadas en los seis modelos retirados no afectan, según el análisis coordinado por el Ministerio de Consumo, a materiales, superficies o monturas. La campaña de vigilancia concluyó que las gafas comercializadas muestran un elevado grado de cumplimiento en seguridad ocular y no presentan deficiencias relevantes en esos elementos.

Los productos afectados corresponden a las marcas Lionstar, ECP Eye Care Proffesional, Pelispan, Homanaje, Orro y Opticalia.

El problema identificado está en la transmitancia del filtro. Las gafas retiradas tenían una transmitancia inferior a la mínima exigida, es decir, resultaban excesivamente oscuras. Esto podía llevar al usuario a apartárselas para localizar el disco solar.

Esa acción es la que genera el riesgo. Las autoridades consideran que, al desplazar momentáneamente la lente en busca de una visión más nítida, la persona puede exponerse de forma involuntaria a la radiación solar directa y sufrir lesiones térmicas o químicas en las células de la retina.

La retirada fue acordada por las administraciones de consumo de la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Galicia, La Rioja y Aragón. El departamento de Consumo coordinó la campaña junto con las comunidades autónomas para verificar que las gafas para ver el eclipse cumplen la legislación aplicable en materia de seguridad e información.

Fuente: Infobae

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