Sobreestimulación digital: cómo afecta la atención de la Generación Z

La Generación Z atraviesa transformaciones significativas en su capacidad para concentrarse y asimilar conocimientos, producto del uso excesivo del celular y la exposición continua a pantallas. Esta realidad incide directamente en la forma en que los adolescentes y jóvenes procesan la información en colegios y universidades, comprometiendo la calidad educativa y generando retos para maestros y hogares que intentan adaptarse a la era digital.

La periodista Daniela Blanco, durante su participación en el programa de streaming Al Mediodía, afirmó que el proceso de incorporación del conocimiento en jóvenes de 13 a 20 años “está hoy determinado, cambiado, transformado por el uso del celular”.

Explicó que la hipertecnología ha modificado los hábitos cotidianos: “La cognición está absolutamente intervenida en ese segmento”. Asimismo, subrayó que los jóvenes enfrentan problemas para mantener la concentración, elaborar preguntas críticas o poner en duda los contenidos que reciben en las aulas.

“Hay algo de esta calma, de espasmos lumínicos y de contenido que brinda el celular a esa generación que a veces se plasma, se trata de tramitar a través de scrollear”.

Según Blanco, la inmediatez y el exceso de estímulos digitales provocan ansiedad y obstaculizan la atención sostenida.

Cambios en la cognición y el rol del celular

La especialista analizó cómo el tiempo libre, tradicionalmente asociado a la creatividad y la reflexión, hoy es ocupado por la sobreestimulación digital. “A los chicos, a los gen Z, les cuesta mucho. Hay una sobreestimulación, hay una inmediatez”, lo cual, recalcó, “afecta a la cognición”. Para la comunicadora, el poco aprovechamiento del conocimiento en los adolescentes está ligado al uso desmedido del móvil.

En el ámbito escolar, la periodista notó que los alumnos presentan barreras para formular preguntas críticas, repreguntar o poner en tela de juicio lo que escuchan. “Al chico le cuesta la pregunta crítica, le cuesta la repregunta de lo que le está contando un docente, le cuesta el cuestionamiento”, manifestó. Este escenario, a su juicio, evidencia un debilitamiento de la educación y advierte sobre futuras complicaciones en la educación superior.

De acuerdo con Blanco, este fenómeno se origina en la escuela primaria, donde aparecen problemas de lectoescritura, y se acentúa en el bachillerato. La experta alertó sobre la “fijación de nuevos aprendizajes” y la erosión del pensamiento crítico a causa del uso excesivo de pantallas.

El uso excesivo del celular afecta la cognición y reduce la capacidad de formular preguntas críticas en clase (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto de la inteligencia artificial y la ponderación crítica

Frente a la irrupción de la inteligencia artificial, Blanco reconoció que esta herramienta brinda un vasto volumen de datos, pero insistió en la necesidad de saber jerarquizarlos. “La IA lo único imprescindible hoy que necesita es la ponderación crítica”, enfatizó, y agregó que, si se ejercita el pensamiento crítico al utilizarla, el aprendizaje puede potenciarse.

Asimismo, la comunicadora comparó la cognición con un músculo: si no se trabaja, se atrofia. “Es como una suerte de músculo que si no lo usás, se atrofia”, aseveró. Para ella, el reto no está en satanizar la tecnología, sino en hallar un punto de equilibrio en su utilización.

Blanco advirtió que la búsqueda constante de gratificación instantánea, alimentada por la tecnología, limita la paciencia y el análisis profundo. “En definitiva, de lo que estamos hablando es de que quiero todo ya mismo. Y aprender, incorporar, analizar, discernir, tener una mirada crítica sobre las cosas, necesita tiempo”, señaló.

Las dificultades en la lectoescritura comienzan en la primaria y se consolidan en la secundaria por el uso desmedido de pantallas (Imagen ilustrativa Infobae)

Respuestas educativas y familiares ante el avance tecnológico

Tanto las instituciones educativas como los hogares buscan alternativas frente a esta realidad. Blanco resaltó el rol fundamental de los padres y madres para orientar a los hijos.

En ese sentido, destacó la utilidad de métodos que dividen el tiempo de exposición a pantallas y fomentan la autorregulación entre los jóvenes.

La experta volvió a manifestar su inquietud por la formación de los futuros profesionales, especialmente en áreas como Medicina. Subrayó la urgencia de formalizar la asimilación de conocimientos y reforzar el pensamiento crítico desde el inicio de la vida escolar.

“El proceso está eliminado de esta época. Porque el proceso es que te hace más lento, que perdés tiempo, de todo lo que te perdés mientras estás en el proceso. Y estamos en una cosa más resultadista”.

Fuente: Infobae

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