Por primera vez, un dron logró registrar el momento preciso en que una ballena jorobada da a luz en el océano Pacífico, frente a las costas de Nueva Gales del Sur, Australia. Las impactantes imágenes capturan a una cría que emerge de una nube rojiza bajo el agua y sube a la superficie para tomar su primer soplo de aire, mientras su madre la observa atentamente.
Este suceso, documentado por un grupo de expertos en cetáceos, ofrece datos nunca antes vistos sobre los primeros instantes de vida y los lazos entre estos mamíferos marinos en su hábitat natural. Representa un avance significativo para la ciencia, ya que es la primera vez que se filma desde el aire un nacimiento de ballena jorobada, permitiendo observar detalles hasta ahora desconocidos.
El pasado 28 de julio, Alexander Forrest, piloto de dron y documentalista, sobrevolaba la costa norte de Nueva Gales del Sur. Su objetivo era documentar la migración anual de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), un fenómeno que reúne cerca de 50.000 ejemplares que viajan desde la Antártida hacia las aguas tropicales australianas. Forrest comentó a un medio científico que notó a una hembra nadando apartada del grupo, con movimientos pausados y constantes.

“Era un vuelo de rutina y había una ballena que no migraba ni hacia el norte ni hacia el sur como las demás, sino que tenía un comportamiento súper lento, constante, casi laborioso, justo detrás de la rompiente”, explicó el piloto.
Siguiendo su instinto, Forrest enfocó la cámara hacia la ballena y, de repente, una mancha rojiza tiñó el océano. “De repente apareció ese plumaje rojo, y mi primer instinto fue que tal vez se trataba de una interacción con un depredador”, recordó. Pero la realidad era mucho más asombrosa: una cría de ballena jorobada emergía de la nube sanguinolenta para respirar por primera vez.
El primer encuentro de madre e hijo bajo la lupa científica
El video permitió observar cómo la madre ballena se acercó de inmediato a la cría, que aún mostraba torpeza en sus movimientos. Forrest contactó a Tanya Snowden, operadora de dron y miembro de la Organización para el Rescate e Investigación de Cetáceos en Australia (ORRCA), y a su colega Dominic Cotter-Dephoff. Juntos siguieron durante varias horas a la madre y la cría, registrando notas de comportamiento y grabaciones para el análisis científico.
La cría aún no dominaba la dirección y nadaba hasta a tres metros de distancia de su madre, pero en general se mantenían cerca. Forrest agregó:
“Nosotros podemos respirar sin pensarlo, pero las ballenas tienen que concentrarse en ello”.
Es decir, los cetáceos controlan conscientemente cada respiración. La cría, en sus primeros minutos, se enfocó en limpiar sus pulmones y aprender a flotar. Apenas salió del canal de parto, subió a la superficie para inhalar aire.

Los especialistas destacan la rareza del evento: solo existen tres observaciones científicas previas de nacimientos de ballena jorobada, y nunca se había registrado con imágenes aéreas de alta definición.
“Es la primera vez que se obtiene un video con dron de un nacimiento completo de ballena jorobada. Permite acceder a momentos críticos de la vida de la cría y observar el comportamiento de la madre justo después del parto”, explicó Forrest.
El parto ocurrió a unos 700 metros de la costa, en un punto donde la mayoría de las ballenas suelen dar a luz más cerca del ecuador. El equipo de Forrest documentó la escena durante horas hasta el atardecer. Snowden, Cotter-Dephoff y Forrest compilaron gigabytes de material audiovisual y datos de campo. El objetivo es analizar esta información y someterla a revisión científica para entender mejor cómo nacen y se desarrollan los cetáceos en libertad.
La vida de una cría de ballena jorobada
Una ballena jorobada recién nacida mide entre 3 y 5 metros y pesa entre 900 y 1.360 kilos. Permanece junto a su madre durante los primeros 11 meses, alimentándose de leche materna y aprendiendo a nadar, respirar y evitar peligros.
“Las ballenas jorobadas parecen tener un vínculo maternal increíble con sus crías”, afirmó Forrest.
Es decir, el vínculo materno es muy fuerte durante el primer año, cuando la cría depende completamente de la madre para sobrevivir.
El material recopilado permitirá analizar si el hecho de que la madre estuviera sola, sin la compañía de otras hembras, influye en el parto y las primeras conductas de la cría. En otras especies de cetáceos, como el cachalote, se han observado partos asistidos por otros adultos que ayudan a la cría a alcanzar la superficie.
Forrest señaló que este registro representa uno de los mayores logros de conservación global:
“Es un símbolo de uno de los mayores esfuerzos de conservación de la historia, que ha permitido que la población de ballenas jorobadas pase de estar al borde de la extinción a superar los 50.000 ejemplares en la costa de Nueva Gales del Sur”.
El video y las observaciones de ORRCA ayudarán a comprender mejor el ciclo de vida de las ballenas jorobadas, su comportamiento maternal y los desafíos que enfrentan las crías en sus primeras horas. Los resultados serán enviados a una revista científica para su publicación y revisión por la comunidad internacional.
Fuente: Infobae