Capuchinos eligen herramientas por marcas de uso previo, según estudio

Los monos capuchinos que viven en libertad no se limitan a considerar la firmeza de una roca al momento de escoger su herramienta de trabajo. Una reciente investigación reveló que estos primates también se dejan guiar por las marcas visibles que deja el uso anterior en las piedras. Este descubrimiento constituye una prueba experimental de un tipo de aprendizaje social indirecto en primates no domesticados.

El trabajo, que apareció en la revista Proceedings of the Royal Society B, fue realizado por científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y de la Universidad de São Paulo. En el estudio examinaron a dos poblaciones salvajes de capuchinos barbudos (Sapajus libidinosus) en territorio brasileño.

La meta era comprobar si las evidencias de usos previos, como el desgaste producido por los golpes, podían tener más peso que las características físicas del material a la hora de decidir cuál emplear. Para someter a prueba esa idea, el equipo suministró piedras estandarizadas en tres tareas experimentales.

Preferencias según el papel de la piedra

Johanna Henke-von der Malsburg afirmó que los capuchinos distinguieron tipos de piedra por su dureza aun sin señales visibles de uso anterior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el primer experimento, ninguna de las rocas ofrecidas tenía señales de desgaste. Aun así, los primates seleccionaron de manera sistemática materiales diferentes dependiendo de la tarea que iban a realizar.

Así, optaron por piedras más blandas para utilizarlas como yunque y por otras más duras para golpear como martillo. Esa conducta demuestra que comprenden la relación entre las propiedades del material y su utilidad mecánica.

La primera autora del trabajo, Johanna Henke-von der Malsburg, quien fue investigadora posdoctoral en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y hoy se desempeña como posdoc en el Instituto de Investigación para la Biología de Animales de Granja, comentó que lo que más llamó la atención del grupo fue lo constante que resultaba la elección de los monos al diferenciar piedras únicamente por su dureza, incluso sin evidencias visibles de uso previo.

Según la experta, esta conducta no se explica por un simple hábito; más bien refleja una comprensión de las exigencias físicas de cada actividad. Dicha conclusión sirvió de base para las fases posteriores del estudio.

La influencia de las huellas ajenas

En la tercera tarea, los capuchinos eligieron yunques usados aunque no fueran la opción mecánicamente óptima, lo que dio más peso a las señales de uso previo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el segundo experimento, se les dio a los monos la opción entre un lugar recién preparado para partir nueces y otro que ya estaba en uso, con piedras golpeadas y restos de cáscaras. Los animales mostraron una clara tendencia a acudir al sitio que ya había sido empleado.

Al examinar ese lugar, los capuchinos no solamente repitieron su elección por el área ya utilizada, sino que además prefirieron las piedras que mostraban huellas de desgaste. De ese modo, la investigación evidenció que las señales dejadas por actividades previas inciden en cómo eligen sus utensilios.

En la tercera tarea se compararon directamente piedras nuevas y usadas, y el resultado mostró una variación importante. En el caso de los yunques, las marcas de uso tuvieron mayor influencia que la consistencia del material; así, los monos escogieron los ejemplares empleados con antelación, aun cuando no fueran la alternativa más eficiente desde el punto de vista mecánico.

Aprendizaje social sin mirar a otros

El estudio planteó que este aprendizaje social sin observación directa puede ayudar a explicar tradiciones de herramientas en primates y aportar preguntas para la arqueología de los primeros homininos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La autora principal del equipo, Lydia Lunz, líder de grupo en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, definió ese hallazgo como una situación donde los datos sociales superan a la apreciación personal de las características físicas. Lunz señaló que los capuchinos no tuvieron que ver a otro individuo partir una nuez para saber qué opción tomar.

El estudio indica que las huellas físicas que perduran pueden comunicar información sobre la manera y el lugar en que una actividad se llevó a cabo exitosamente. Eso contribuiría a sostener y difundir costumbres de uso de herramientas a lo largo de las generaciones.

La investigación también sugirió una aplicación potencial para la arqueología enfocada en los homininos antiguos. Los montones de piedras alteradas hallados en ciertos puntos solían explicarse por la cercanía de material disponible o por las necesidades prácticas de alguna labor concreta.

Lunz planteó que “si los primates salvajes modernos pueden guiarse por la evidencia acumulada del uso de herramientas en el pasado, esto plantea interrogantes importantes sobre cómo los primeros homininos pudieron haberse relacionado con sus herramientas desechadas y piedras trabajadas”.

Fuente: Infobae

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