El ciudadano apenas iba a subir al paso peatonal ubicado frente a la Base Naval Norte, en la av. Plaza Dañín, cuando fue interceptado por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta.
El hecho ocurrió alrededor de las 14:00 durante la segunda semana de julio, según la denuncia presentada en la Fiscalía del Cuartel Modelo, ubicada en el norte de Guayaquil.
En su relato, la víctima dice que cuando iba a subir al paso peatonal vio que el copiloto de una motocicleta descendió para acercarse a él.
“Me saca un arma de fuego y con amenazas de muerte procede a robarme una mochila”, dice él en la denuncia. Dentro del bolso llevaba su cédula de ciudadanía, papeleta de votación, licencia de conducir tipo B, una tarjeta de débito del Banco Guayaquil, $ 200 en efectivo, llaves de su lugar de trabajo y una cadena de plata.
Tras cometer el robo, los dos sujetos huyeron del sitio en motocicleta “en precipitada carrera con rumbo desconocido”, según consta en la denuncia. Este caso refleja una preocupación que también comparten usuarios de varios pasos peatonales elevados del norte de Guayaquil, quienes aseguran sentir inquietud al utilizar estas estructuras, sobre todo durante la noche.
Este Diario realizó un recorrido por el paso peatonal ubicado frente al Cuartel Modelo, sobre la avenida de las Américas. En el sitio, varios peatones señalaron que uno de los principales problemas es la falta de iluminación cuando cae la noche. “En la noche no hay alumbrado, se puede apreciar, pero no funciona”, comentó un ciudadano que utiliza a diario ese paso peatonal.
Explicó que trabaja en el sur de la ciudad y que un compañero lo deja en ese sector para que pueda tomar un bus hacia su destino. Sin embargo, dijo que durante las noches evita utilizar el puente por la escasa iluminación que se evidencia en la zona.
A esa preocupación, añadió, se suma la presencia de personas extrañas que permanecen en la estructura. “Veo hacheritos y personas extrañas que incluso se observa que están fumando; en vez de tomar el puente opto por cruzar la vía”, manifestó.
A la par, reconoció que atravesar la avenida implica un riesgo por el tránsito vehicular, aseguró que considera esa opción “menos peligrosa” que utilizar el paso elevado cuando está oscuro.
En otro paso peatonal, ubicado en la av. Benjamín Rosales, a la altura del sector de Santa Leonor, junto a una parada de la Metrovía del mismo nombre, se evidenció un panorama parecido.
En ese sector, varios usuarios coincidieron en que en las noches el sitio permanece con poco movimiento. “Es bien desolado. En la noche está oscuro y casi no pasa gente”, comentó un peatón que transita con frecuencia por el lugar y se ha percatado de la situación.
El ciudadano indicó que procura atravesar el puente únicamente cuando aún hay movimiento de personas y vehículos en la zona.
Otro usuario consultado por este Diario coincidió en que la tranquilidad del sector durante las noches le genera desconfianza. “Después de las 18:00 prefiero no pasar por aquí. Es muy desolado y, si puedo, busco otra forma de cruzar”, manifestó. Los peatones consultados señalaron que la falta de iluminación y el poco tránsito de personas incrementan la sensación de vulnerabilidad al momento de utilizar estas estructuras.
Aunque los testimonios reconocen que los pasos elevados fueron construidos para brindar un cruce más seguro, algunos afirman que prefieren atravesar la calzada antes que utilizarlos cuando oscurece por temor. Similar panorama ocurre en el paso peatonal de la cdla. Simón Bolívar, al pie del aeropuerto, donde hay usuarios que prefieren esperar el cese del paso de carros para cruzar al nivel de la vía.
Esa decisión, admiten, también representa un peligro debido al intenso flujo vehicular que existe en avenidas como las Américas y la Francisco de Orellana, donde se ubican algunos de estos puentes. (I)
Fuente: El Universo