En Uruguay, cada 31 de julio se celebra la graduación de los nuevos médicos. Mientras en Montevideo el Parque Batlle se llena de festejos, en Río Branco, localidad fronteriza con Brasil, hubo un motivo especial de alegría: Lidia Fernández, de 65 años, obtuvo su título de doctora.
“Solo les digo que se puede. Nunca dejen de estudiar. La edad es un número. Siempre se puede y no importa lo que les digan”, escribió Fernández en Facebook, acompañando el mensaje con una foto donde aparece con un cuadro de graduación que dice: “Me recibí. Doctora Fernández”.
En la misma red social, la mujer compartió imágenes de familiares a quienes les había prometido culminar su carrera. Uno de esos compromisos era con sus padres, según contó.

“Muchos no creían. Pude a pesar de los años y de todos los altibajos. Nunca renuncié. Como siempre digo, nunca es tarde para estudiar”, escribió en otra publicación.
Fernández realizó su última guardia de la práctica profesional en el hospital de Río Branco, en el departamento de Cerro Largo, a más de 400 kilómetros de Montevideo.
La medicina no fue su primer vínculo con la salud. De hecho, su profesión de toda la vida fue la enfermería, labor de la que ya está jubilada.
Una enfermera jubilada que se convirtió en médica
Fernández tenía planeado su futuro: sabía que se graduaría y que se jubilaría como enfermera. A eso se sumó también que fue abuela. “Me faltó plantar un árbol”, dijo en una entrevista con Tv Ciudad.

La ahora doctora se recibió de enfermera y comenzó a trabajar en el hospital pediátrico de Montevideo Pereira Rossell, en el área de neonatología, atendiendo a niños en terapia intensiva y cuidados intermedios.
Esa tarea le gustaba. Fernández estuvo cuatro años en ese rol. Luego formó pareja, se casó y tuvo un hijo. En ese momento, su vida dio un giro. Cuando el pequeño tenía unos 10 meses, la mujer se enfrentó a un dilema: ir a la plaza con él o seguir estudiando. Fernández optó por cerrar los libros.
“Nadie me va a contar la niñez”, pensó entonces, decidida a dejar la carrera. La familia la apoyó para que continuara, pero ella ya había tomado una decisión.

Permaneció 15 años dedicada a la crianza de su hijo y, cuando él ya había crecido, retomó el estudio. Sin embargo, surgieron complicaciones: su padre y luego su madre se enfermaron, aunque poco a poco fue avanzando y se recibió de nurse.
En una entrevista con el diario El País, contó que durante la pandemia encontró el impulso para cursar las materias que le permitieran graduarse de médica. Agradeció a los profesores que la acompañaron, la motivaron y le hicieron confiar en ella.
Otro golpe en su vida fue la muerte de su mamá. Tras eso, su hijo le brindó apoyo. “Ahora te toca a vos”, le dijo.
Por las referencias que tenía, eligió el hospital de Río Branco para hacer la residencia (el último año de la carrera). Y nuevamente fueron días de sacrificio: el viaje desde Montevideo, donde reside, implicaba varias horas y debía combinar las guardias con su rol de abuela.
Pero todo valió la pena. “El estudio me dio un salvataje para no caer en la depresión. Ver a mis papás enfermarse me dio un dolor muy grande y mantener la cabeza activa estudiando me permitió concentrarme en otras cosas”, sostuvo.
El consejo de la doctora
“La edad es un número” es una de las frases de cabecera de Lidia Fernández. La repite para decir que si alguien quiere hacer algo, debe seguir hasta conseguirlo. “Es mentira que con la edad no podés. No. Vos con la edad podés. Hay gimnastas de 90 años”, dijo en la charla con Tv Ciudad.

Fernández se perdió la fiesta masiva de celebración de los médicos porque pensarían que fue a ver a su nieto, explicó. Pero, pese a eso, destaca la “contención” que tiene de personas de su edad. Contó que había “compañeros” que tenían entre 60 y 70 años. “Nos fuimos retroalimentando al decirnos ‘sí, se puede’. Si uno caía, el otro lo levantaba. Nos ayudábamos para preparar exámenes. Ahora quedan tres compañeros más para recibirse”, completó.
Fernández dijo que ahora se dedicará a un consultorio estético que ya tenía. Explicó que el título le permite aplicar técnicas que antes no estaban habilitadas.
La médica no sabe si ejercerá la medicina tradicional, pero ya piensa que el 2027 puede ser el año del posgrado. “Yo algo voy a tener que hacer”, contó.
Fuente: Infobae