De la parálisis al deporte adaptado: la historia de Jana Ward

En enero de 2023, unas vacaciones en Hawái se convirtieron en el punto de inflexión para Jana Ward. Lo que comenzó como un simple dolor de espalda terminó con un diagnóstico devastador: mieloma múltiple, lesiones en la columna vertebral y un tumor que comprimía su médula espinal. Hasta ese momento, esta mujer que residía en Salt Lake City mantenía una rutina deportiva exigente, corriendo a diario. Tras las cirugías y la rehabilitación intensiva, se fijó una meta concreta: volver a caminar 1,6 kilómetros.

Antes de que la enfermedad irrumpiera en su vida, Ward combinaba su faceta de corredora de montaña con su trabajo como ingeniera y gerente de programas, además de ser esposa y madre de dos hijos. El running no era solo ejercicio, sino un espacio de conexión social a través del grupo Salt Lake AM Runners, conocido como SLAM. Todo cambió durante unas vacaciones familiares, cuando una molestia física la llevó a urgencias. Allí recibió la noticia de que padecía mieloma múltiple, un cáncer que afecta las células plasmáticas, junto con lesiones espinales y un tumor que amenazaba su columna.

El diagnóstico que transformó una vida activa

La gravedad de su cuadro clínico obligó a un traslado aéreo hasta un centro de trauma en la isla de Oahu, donde los médicos realizaron una cirugía para extirpar el tumor. Sin embargo, el tratamiento no concluyó allí. De regreso en Utah, el tumor reapareció mientras aún estaba hospitalizada, lo que demandó una segunda intervención de alta complejidad. Los cirujanos efectuaron una fusión vertebral entre T2 y T9, una operación mayor que dio paso a una etapa marcada por internaciones prolongadas y terapias continuas.

Durante meses, Jana alternó su estancia entre el Huntsman Cancer Institute y el Craig H. Neilsen Rehabilitation Hospital. En ese período recibió radioterapia, quimioterapia, trasplantes de células madre y rehabilitación física. Al inicio del proceso, la pérdida de movilidad fue extrema: quedó paralizada desde el pecho hasta los pies, con sensación y movimiento severamente limitados. Esa condición la obligó a reconstruir desde cero las tareas más básicas y a sumergirse en una dinámica de trabajo terapéutico constante.

Rehabilitación intensiva tras la parálisis y las cirugías de columna

El tratamiento de Jana Ward combinó radioterapia, quimioterapia, trasplantes de células madre y rehabilitación física tras la parálisis. (Universidad de Utah)

En el hospital de rehabilitación, cada jornada incluía múltiples sesiones con fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales. El objetivo no solo era recuperar fuerza muscular, sino también aprender a desplazarse y desenvolverse como una persona con discapacidad. El proceso estuvo atravesado por dolor, agotamiento y desánimo, aunque también por avances concretos. Al salir del centro, Jana se llevó equipamiento, técnicas y una base de confianza construida a través de la práctica repetida.

La siguiente etapa comenzó en octubre de 2023, cuando inició terapia ambulatoria en el University of Utah Sugar House Health Center. Allí trabajó con la fisioterapeuta Jackie O’Neill, una profesional que, según el testimonio de Jana, tuvo un rol decisivo en su progreso. Durante 21 meses, el plan se sostuvo sobre ejercicios exigentes, repeticiones y metas graduales. El foco estuvo puesto en recuperar la capacidad de caminar y fortalecer grupos musculares debilitados tras las cirugías y los tratamientos oncológicos.

Con el paso del tiempo, los resultados aparecieron de forma lenta pero sostenida. Jana comenzó a caminar con muletas de antebrazo y alcanzó una meta que se había fijado para septiembre de 2025: caminar 1,6 kilómetros en 100 minutos. La cifra tiene un peso especial en su historia personal. Tres años antes, ese mismo lapso le alcanzaba para correr una media maratón. La comparación muestra la dimensión del cambio físico que atravesó y, al mismo tiempo, la persistencia con la que enfrentó la recuperación.

Del regreso a la caminata a la independencia con deporte adaptado

El diagnóstico de mieloma múltiple en enero de 2023 cambió la vida de Jana Ward tras un dolor de espalda durante unas vacaciones en Hawái. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La autonomía volvió también por otras vías. En esa etapa aprendió otra vez a conducir, esta vez con controles manuales adaptados. Ese avance amplió su independencia cotidiana y se sumó a una recuperación que no se limitó al entorno clínico. Parte de esa reconstrucción tomó forma a través de TRAILS, un programa que le permitió volver al deporte y al aire libre mediante equipamiento adaptado.

En el verano de 2024, Jana se subió a un kayak por primera vez desde sus cirugías. Más tarde incorporó otras actividades, entre ellas ciclismo de montaña, vela, esquí sobre nieve, esquí acuático, natación y golf. También comenzó a utilizar un triciclo reclinado propio, con el que realiza recorridos de 27 kilómetros. Esas prácticas no solo fortalecieron sus piernas, sino que reabrieron una dimensión de su identidad que había quedado suspendida tras el diagnóstico.

En el relato de Jana, la recuperación física convivió desde el inicio con una decisión mental clara.

Cada noche me voy a dormir pensando en volver a caminar”, señaló.

En esa misma línea, describió su experiencia con una imagen simple:

Es como escalar una montaña distinta, pero igual de gratificante”.

La frase resume el sentido que tomó su proceso, alejado de una lógica centrada únicamente en la enfermedad y más cercano a una meta concreta, diaria y acumulativa.

El fondo de Jana Ward para impulsar la ingeniería adaptativa

El fondo Jana Ward Breakthroughs in Adaptive Engineering Endowment impulsa proyectos de ingeniería adaptativa para pacientes en rehabilitación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sostén familiar y comunitario aparece como otro eje central de su historia. Jana atribuye parte de su recuperación a su esposo Curtis, a sus hijos, a sus amistades, a su familia y a los equipos terapéuticos que la acompañaron. A partir de esa red, surgió una iniciativa para devolver parte de la ayuda recibida. Junto con su cuñada Leslie Corbett y con el apoyo de Josh Tessier, director de Advancement del Craig H. Neilsen Rehabilitation Hospital, impulsó el Jana Ward Breakthroughs in Adaptive Engineering Endowment.

El fondo une su experiencia personal con su formación en ingeniería mecánica y gestión de programas. Su objetivo consiste en apoyar proyectos universitarios de fin de carrera vinculados al desarrollo de equipamiento adaptado. La propuesta ofrece a estudiantes la posibilidad de trabajar sobre soluciones concretas para pacientes y participantes de programas adaptados, incluidos dispositivos similares a los que Jana utilizó en su propio proceso de rehabilitación.

El fondo crea una relación beneficiosa para ambas partes”, explicó Jana sobre el alcance del proyecto.

La iniciativa permite que los estudiantes vean sus desarrollos en uso real y que otras personas en rehabilitación accedan a herramientas pensadas para ampliar su movilidad y su participación en actividades deportivas. En esa nueva etapa, la historia de Jana ya no se define solo por el tratamiento contra el cáncer o por la recuperación del movimiento, sino también por la creación de recursos para que otros pacientes encuentren caminos de autonomía.

Fuente: Infobae

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