La temporada de incendios forestales de 2026 en Europa está batiendo récords de intensidad, duración y daño. En España, los fuegos de la Comunidad de Madrid y Ávila ya han pasado a la historia de las tragedias naturales del país. El Estado no deja de invertir en la lucha contra los incendios a través de equipos y personal, pero la amenaza sigue siendo enorme y, cada año, se refuerzan las unidades y despliegues. La UME, el 43 Grupo del Ejército del Aire o los bomberos son algunos de los componentes imprescindibles de esta batalla. Pero, junto a ellos, también se encuentran otras instituciones o compañías privadas esenciales.
Rubén García Medina, director general de Avincis Iberia, la compañía especializada en operaciones aéreas de emergencia en España y Portugal, se enfrenta junto a su equipo a una de las campañas “más exigentes de los últimos años”. Al responder a Infobae, García Medina expone el avance imparable del fuego, la necesidad de coordinación y recursos e insiste en la urgencia de modernizar la prevención y la respuesta ante un fenómeno que, advierte, “ya no es estacional y se extiende todo el año”.
Coordinación del sector entre empresas y el Estado
Una idea se repite en todas las respuestas de García Medina: la coordinación es absoluta y vital. Asegura que gran parte de los medios aéreos contra incendios en España no son militares, sino que son gestionados por operadores civiles contratados por las distintas administraciones. Afirma, además, que “en los grandes incendios, todos los recursos trabajan integrados bajo una única estructura de coordinación. Compartimos un mismo objetivo: proteger vidas, comunidades y el patrimonio natural”.
Avincis y otras compañías del mismo ámbito trabajan para ejecutivos de diferentes países o comunidades para unirse o liderar la extinción de los fuegos. Por tanto, para ser piloto hay que estar muy preparado. El director remarca que es “una profesión que exige años de formación, experiencia y entrenamiento continuo”. Los pilotos reciben instrucción para volar en condiciones extremas. “La formación nunca termina. Nuestros pilotos realizan entrenamientos periódicos, verificaciones y programas de mejora continua para mantener los máximos estándares de seguridad”, explica.

“Cada temporada supera a la anterior”
Los datos de actividad en misiones de extinción impresionan por sí solos: solo en lo que va de año, Avincis ha superado las 9.200 horas de vuelo y las 3.900 misiones, “prácticamente el doble que en las mismas fechas del ejercicio anterior”, según García Medina. En la península ibérica, sus tripulaciones han descargado más de 120 millones de litros de agua. “Son datos que reflejan la magnitud de una de las temporadas más exigentes de los últimos años en Europa”, recalca.
Preguntado por el caso concreto del incendio que arrasó Madrid y Ávila, destaca que los grandes fuegos “generan situaciones que evolucionan con gran rapidez”. “Las condiciones meteorológicas, el viento, la orografía y la carga de combustible pueden cambiar en cuestión de minutos. Eso obliga a una coordinación constante y una gran capacidad de adaptación”, explica. García Medina hace hincapié en que el impacto de los incendios ya no se concentra solo en los meses de verano. “Ya no hablamos de un periodo de riesgo concentrado; los incendios son cada vez más intensos, prolongados, menos previsibles y más destructivos. El peligro se extiende prácticamente durante todo el año”, advierte.
Fuente: Infobae