Juan Dávila y Susana Abaitua chocan en ‘El último mono’: comedia romántica con debate social

Hay un viejo dicho que asegura que los polos opuestos se atraen. Quizá por eso Alejandro, un joven que ha hecho de la seducción su negocio en internet, está convencido de que bastan tres días para conquistar a Mariela, una feminista que rápidamente descubre las verdaderas intenciones de su adversario. Así arranca El último mono, la nueva comedia romántica firmada por Joaquín Mazón (responsable de La familia Benetón y El casoplón), que llegó a las salas de cine el viernes 7 de agosto.

Para dar vida a esta peculiar pareja, el director ha reunido a dos intérpretes con trayectorias muy distintas. Por un lado, el popular humorista Juan Dávila, que cambia sus millones de seguidores en redes por la pantalla grande; por el otro, Susana Abaitua, actriz consolidada en el cine y la televisión, cuyos trabajos dramáticos en Patria y Un fantasma en la batalla le valieron nominaciones a los premios Feroz y a los Goya.

El contraste en escena queda servido, pero también la química entre ambos. “Es porque nos lo hemos currado y porque desde el minuto uno en los ensayos nos hemos llevado muy bien”, afirma ella. Juan Dávila asiente, aunque no tarda en señalar que el aspecto físico de Susana Abaitua lo ha puesto “más fácil”. “Quiero decir que hay veces que te tienes que enamorar de una persona a la que le huele el aliento y entonces tienes que hacer un poco más de esfuerzo centrándote en lo positivo, pero aquí no ha habido que hacer ningún trabajo extra”, se explica entre las risas de su compañera. “Ves, te estamos resumiendo la película: yo te digo que nos hemos llevado bien y él fijándose en mi físico”, responde ella.

Una cinta que invita a preguntarse dónde está cada uno

A nadie se le escapa que, pese a tratarse de una comedia romántica ligera, El último mono aborda un tema sensible. Plantear un romance entre un líder de la machosfera y una activista feminista corre el riesgo de equiparar a ambos personajes cuando no son lo mismo ni intelectual ni moralmente. Por ello, la actriz Conchi Espejo (vista en Valenciana), que interpreta a la amiga de Mariela, confiesa que le preocupaba que algunos espectadores más concienciados pudieran tildar la película de “poco politizada”.

Sin embargo, Espejo no pone el foco en ese grupo de público y considera que El último mono “es perfecta para que la gente que menos se suele hacer preguntas empiece a hacérselas”. Al fin y al cabo, pese a protagonizar un romance lleno de gags, la evolución de ambos personajes es muy distinta al final de la historia. “Creo que, en la sociedad en la que estamos hoy en día, esta película es una herramienta muy potente para llegar al máximo de espectadores posibles y que se pregunten: ‘Uy, pero ¿yo dónde estoy? ¿Qué personaje de los dos me representa más?’“, añade.

Por su parte, Joaquín Mazón afirma que el feminismo no es el tema central, sino “las contradicciones del ser humano”. “Lo que hemos intentado es desmontar la figura de un hombre que, ahora, se está aprovechando de gente perdida en redes sociales, porque la gran pregunta que nos hacemos es quién hay detrás de todos esos movimientos de la machosfera”. Para el director, El último mono habla de nuestra propia sociedad y “la va a disfrutar todo el mundo”, aunque al mismo tiempo sea “ciertamente generacional”.

Susana Abaitua (izquierda) y Conchi Espejo en 'El último mono'. (Buena Vista International)

Un machista de manual y un ejemplo de “nuevas masculinidades”

A la hora de interpretar a sus respectivos personajes, cada actor ha tenido que hacer un trabajo diferente. Mientras Abaitua explica que se sintió completamente identificada con el suyo, Espejo asegura que encarnar a Leire le ha hecho ser consciente de sus propias contradicciones y, además de corregirlas, aprender a reírse de ellas. Más difícil lo tenía Dávila, a quien le tocó “disociarse” del personaje. “Más que entenderlo, hice un trabajo para ir encontrando un poco la naturalidad en él”, detalla. Su compañera destaca que “no ha apretado en la parte machista del personaje y le ha dado una esencia muy bonita, sin querer salvarlo tampoco de ridiculizarlo”.

Esos toques de humanidad en Alejandro llegan sobre todo por la relación que tiene con su hermano Samuel, interpretado por Óscar Lasarte (protagonista de ¿Es el enemigo? La película de Gila), y en su necesidad de “enseñarle a triunfar” que acaba convirtiéndose en fuente de ruptura entre ambos. “Yo creo que Samu es una persona muy perdida, que por pertenecer a algo se ha acogido al club este de ligar”, comenta el actor, nominado al Goya a Mejor actor revelación en 2025. “El chico no se siente identificado con este tipo de cosas, es un poco el hombre deconstruido, y es interesante explorarlo porque da voz a una nueva masculinidad, adaptada a la evolución natural de la sociedad”.

De izquierda a derecha: Susana Abaitua, Óscar Lasarte, Juan Dávila y Joaquín Mazón. (Mod Producciones)

“El personaje de Samu me gusta mucho porque tiene mucha ternura y porque busca un referente en el lugar equivocado”, completa Joaquín Mazón. “Y, quizá, él se acaba convirtiendo en el referente de su hermano, de modo que todos los personajes suman mucho y aportan a la película; no hay nada gratuito”. El director insiste en que El último mono no intenta “adoctrinar”. “Yo creo que hay que focalizarse en hablar de los seres humanos”, explica el cineasta, que aprovecha cuestiones sociales cotidianas (la vivienda y la conciliación en El casoplón, por ejemplo) como marco para sus comedias. “Me focalizo en personajes con contradicciones, más en las personas que en el mensaje”.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK