Registrar las calorías consumidas solía ser una tarea tediosa que implicaba pesar ingredientes, consultar tablas y anotar a mano. Con la llegada de los teléfonos inteligentes, surgieron aplicaciones capaces de estimar el contenido energético de un plato a partir de una simple fotografía, una promesa que parecía facilitar el control dietético.
Sin embargo, un estudio presentado en la conferencia NUTRITION 2026, organizada por la Sociedad Americana de Nutrición (ASN) en National Harbor, Maryland, revela que estas herramientas cometen errores significativos. Las aplicaciones de conteo calórico por fotografía subestiman de forma sistemática el valor real de las comidas. En concreto, si una app registra 900 calorías, el contenido auténtico del plato sería de aproximadamente 1.350 calorías, es decir, un 33% más.
La investigación fue liderada por científicos del Instituto Nacional de Diabetes, Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos. Cabe aclarar que los resultados son preliminares, ya que el estudio aún no ha sido publicado en una revista con revisión por pares.
El experimento con una cocina de precisión como referencia

Para obtener una medición exacta, el equipo utilizó la cocina metabólica clínica del NIH, un entorno donde cada ingrediente se pesa con una precisión de 0,1 gramo y las comidas se diseñan según tablas nutricionales oficiales. Se prepararon 102 comidas estandarizadas como parte de un estudio sobre metabolismo y dietas controladas.
Cuatro aplicaciones comerciales equipadas con inteligencia artificial analizaron las fotografías de esos platos. Luego, los resultados se compararon con los valores reales mediante el análisis de Bland-Altman y coeficientes de correlación intraclase, métodos estadísticos que evalúan la precisión y consistencia de las estimaciones.
“Por primera vez se dispone de una comparación directa y de alta calidad”, afirmó Aaron Hengist, becario postdoctoral del NIDDK y uno de los investigadores principales, según el comunicado de la ASN.
Lo que las aplicaciones no detectan: grasa, calorías y un sesgo persistente

Los resultados fueron contundentes: las cuatro aplicaciones subestimaron el contenido energético real en aproximadamente un 33%, con errores que oscilaron entre 252 y 345 kilocalorías por comida, considerando una media de 918 kilocalorías por ingesta (equivalente a un almuerzo moderado). Esa cantidad no registrada equivale, por ejemplo, a una porción de arroz con pollo o varios vasos de leche entera.
La grasa fue el macronutriente más afectado: las apps subestimaron aproximadamente 30 gramos por comida, comparable a dos cucharadas de aceite o una porción generosa de queso. Además, dos de ellas también subestimaron los carbohidratos en cerca de 14 gramos. Aunque los carbohidratos mostraron una consistencia moderada a buena (coeficiente de correlación intraclase ≥0.69), para grasas y proteínas ese valor cayó por debajo de 0.40, considerado deficiente.

El análisis de sesgo reveló otro patrón relevante: dos de las aplicaciones fueron más precisas con comidas de alto contenido calórico, mientras que su margen de error aumentó en platos más ligeros, donde la exactitud resulta más crítica para quienes buscan controlar su ingesta.
“Las personas que usan una app de seguimiento fotográfico sin ajustar las porciones deberían tomar los resultados con cautela”, advirtió Hengist en el comunicado. “Estas aplicaciones tienden a subestimar las calorías, especialmente las provenientes de las grasas”, recalcó.
Dietas cetogénicas y las limitaciones del reconocimiento visual
En una fase exploratoria independiente, aún preliminar, el equipo analizó más de 200 comidas adicionales y observó que las aplicaciones presentan mayores dificultades con platos propios de una dieta cetogénica, probablemente debido a su alto contenido graso. Estos hallazgos no forman parte de las conclusiones principales y requieren confirmación en estudios futuros.

La presentación estuvo a cargo de Olivia Charles, becaria postbaccalaureate del NIDDK, durante la Sesión Oral del Presidente del congreso, uno de los espacios más destacados de la reunión anual de la ASN. Este trabajo se inscribe en una línea de investigación del NIH sobre cómo el organismo metaboliza los nutrientes según el tipo de dieta.
El equipo propone, como vía para mejorar la exactitud en el uso cotidiano, combinar el reconocimiento fotográfico con métodos tradicionales de registro dietético. Los resultados permanecen en carácter preliminar hasta que sean evaluados por pares y publicados en una revista especializada.
Fuente: Infobae