Cráter lunar por cohete Falcon 9 de Elon Musk fue captado por sonda surcoreana

La superficie lunar suma una nueva huella artificial. Un cohete Falcon 9, de la empresa SpaceX del magnate Elon Musk, se estrelló contra la Luna, un evento que se volvió tendencia en Google y acaparó la atención en redes sociales.

El impacto fue documentado por la sonda surcoreana Danuri, administrada por el Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea del Sur (KARI).

Aunque no hay peligro para la Tierra ni amenaza para las misiones lunares activas, los expertos consideran que es una oportunidad excepcional para estudiar la formación de cráteres bajo condiciones controladas, ya que se conocen detalles cruciales del objeto: su masa, trayectoria y velocidad.

En esta combinación de imágenes, proporcionadas por la NASA y el Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea, se muestra un área de la superficie de la Luna antes, izquierda, el 1 de octubre de 2015, y después, derecha, el miércoles 5 de agosto de 2026, de que un segmento de un cohete de SpaceX chocara con el satélite. (NASA, Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea vía AP)

Antes y después del choque lunar

Un logro clave de este suceso es que la misión Danuri logró fotografiar la zona antes y después del impacto.

Según informó KARI, la sonda inició la observación del área unos 30 minutos previos a la colisión. Mediante maniobras orbitales programadas, completó ocho sesiones fotográficas alrededor del punto donde cayó la etapa superior del Falcon 9.

Las imágenes revelan un contraste evidente en el terreno. Después del impacto, se observa una zona más oscura y material desplazado alrededor del nuevo cráter. Esto indica que el regolito, la capa de polvo y rocas que cubre la Luna, fue expulsado por la fuerza del choque.

Cómo se veía la Luna antes del impacto del cohete de SpaceX. (X: @kari2030)

Para los científicos, tener fotos inmediatamente antes y después es un recurso valioso. Permitirá entender con mayor exactitud cómo se comportan los materiales lunares frente a colisiones de este tipo.

Un cohete que culminó su viaje en 2025

La etapa superior del Falcon 9 fue lanzada en enero de 2025 desde Florida. Su misión era transportar dos módulos de aterrizaje lunar: Blue Ghost One, de Firefly Aerospace, y Resilience, de la firma japonesa ispace.

Ambas iniciativas eran parte del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA, que busca llevar experimentos y tecnología a la Luna mediante empresas privadas.

Tras concluir su trabajo, la etapa superior quedó sin combustible y continuó desplazándose por el espacio en una órbita inestable.

Antes de chocar con la Luna, el cohete de SpaceX estuvo durante un año en el espacio. (X: @kari2030)

Más de un año después, la interacción de la actividad solar y las fuerzas gravitacionales de la Tierra, la Luna y el Sol desviaron lentamente su trayectoria hasta llevarla al satélite natural.

La NASA aclaró que este desenlace no estaba contemplado en el plan original de la misión.

Un experimento natural para la ciencia

Más allá del espectáculo, el verdadero valor científico está en la información obtenida.

La Luna carece casi por completo de atmósfera, por lo que las marcas de impactos permanecen inalteradas durante millones de años. Esto la convierte en un laboratorio para estudiar la evolución de los cráteres.

En este caso, hay un plus: los científicos conocen con precisión el tamaño, la masa y la velocidad del objeto impactante, lo que permitirá vincular esos datos con el diámetro y la forma del cráter generado.

Un Falcon 9 impacta en nuestro satélite natural (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta información ayuda a perfeccionar los modelos que se usan para interpretar impactos de meteoritos y otros cuerpos celestes.

La Luna, un cuerpo marcado por colisiones

Los impactos son parte de la historia lunar desde hace aproximadamente 4.000 millones de años.

Meteoritos, asteroides y cometas han moldeado su superficie durante ese tiempo. La novedad aquí es que el proyectil no era natural, sino un resto de tecnología espacial cuyo recorrido estaba registrado.

El evento recuerda un episodio similar ocurrido en 2022, cuando otro objeto artificial, vinculado a una misión espacial, se estrelló contra la Luna.

Estos hechos evidencian que, a medida que aumentan las misiones espaciales, también crece la cantidad de hardware que queda en órbita o termina impactando otros cuerpos celestes.

Fuente: Infobae

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