En una piscina, conteniendo la respiración durante cada movimiento, Michał Mazurkiewicz transformó una modalidad de nicho en un hito internacional. Este polaco, quien ostenta tres títulos mundiales de ajedrez subacuático, alcanzó en 2024 el Récord Guinness al medirse en simultáneo contra 16 contrincantes, en un evento que fusionó estrategia, apnea y resistencia física.
Según información proporcionada por Guinness World Records, Mazurkiewicz obtuvo 12 victorias, tres empates y una derrota durante el desafío, estableciendo así la marca de mayor cantidad de oponentes simultáneos en esta disciplina. Este logro lo consolidó como una de las figuras más destacadas de un formato que aún busca expandirse más allá de círculos especializados.
El camino hacia este hito comenzó con una adversidad personal. Durante la pandemia de COVID-19, Mazurkiewicz sufrió una severa lesión en la espalda que le impidió caminar durante varios meses y lo obligó a abandonar actividades como el fútbol. En su proceso de recuperación, la natación emergió como una alternativa para rehabilitarse y retomar el ejercicio regular.

De la piscina a la competencia internacional
Con el tiempo, su rutina acuática se fusionó con otra pasión de la infancia: el ajedrez. El polaco, que ya contaba con certificación de buceo y entrenaba con frecuencia en el agua, descubrió la existencia del campeonato nacional. Según relató a Guinness World Records, comprendió al instante que era una disciplina que integraba varias de sus capacidades.
Esa intuición pronto se tradujo en éxitos. Mazurkiewicz se coronó campeón en el torneo local y luego avanzó al ámbito internacional. Posteriormente, contactó con Etan Ilfeld, creador del formato y director ejecutivo de la Mind Sports Olympiad, quien lo invitó a competir en Londres. A partir de ese momento, el jugador acumuló tres títulos mundiales consecutivos y se posicionó como un referente central en esta especialidad.

El ajedrez subacuático mantiene las reglas tradicionales del juego, pero incorpora un exigente componente físico. El tablero se ubica en el fondo de la piscina y no hay reloj: la duración de cada movimiento depende de la capacidad pulmonar de los competidores.
Si un jugador asciende a la superficie sin haber realizado una jugada, pierde la partida. Además, debe sumergirse inmediatamente cuando su oponente sale a respirar. El reglamento solo permite el uso de gafas, prohibiendo cualquier equipo de buceo adicional.
El récord y la evolución de la disciplina
En declaraciones difundidas por Guinness World Records, Mazurkiewicz señaló que el mayor desafío de esta práctica es mantener simultáneamente la presión mental del ajedrez y el esfuerzo físico que demanda la apnea. Para competir, indicó, se necesita entrenamiento constante tanto en natación como en el aspecto estratégico del juego.
La prueba del récord elevó esa exigencia a un nivel superior. Para lograr la marca, el polaco debió trasladarse de un tablero a otro y ejecutar cada movimiento con una sola inhalación entre inmersiones.
El evento no solo requirió resistencia, sino también concentración para manejar múltiples partidas simultáneas bajo condiciones físicas extremas. “Primero quise comprobar mis propios límites”, afirmó Mazurkiewicz.

Esta modalidad, en la que se ha destacado, surgió en 2012 cuando Ilfeld impulsó una variante destinada a agregar un desafío físico a un juego históricamente vinculado con la concentración y el cálculo. Según explicó Mazurkiewicz, los campeonatos mundiales se han celebrado principalmente en Londres, aunque en años recientes la disciplina ha comenzado a ganar terreno en otros lugares.
Un hito en esa expansión ocurrió en mayo, cuando el propio Mazurkiewicz organizó el Campeonato Mundial de Ajedrez Subacuático en Tarnowo Podgórne, Polonia. De acuerdo con Guinness World Records, el torneo congregó a 62 jugadores y repartió aproximadamente 13.450 dólares en premios, una magnitud que evidencia el crecimiento paulatino de esta práctica.
El polaco también ha participado en exhibiciones fuera de Europa, incluyendo una partida realizada durante una inmersión en jaula entre tiburones. Esta búsqueda por llevar la disciplina a escenarios inusuales forma parte de un objetivo más amplio: aumentar su visibilidad y atraer a nuevas audiencias a una competencia que combina deporte, resistencia y estrategia.
Fuente: Infobae