Nuevo estudio desafía teoría genética de sociedades de insectos

Las hormigas, abejas y avispas viven en colonias donde cada individuo cumple un rol específico: unos se reproducen, otros buscan alimento o cuidan las crías. A esta forma de organización extrema, basada en la cooperación y la división del trabajo, se le conoce como eusocialidad. Sin embargo, durante décadas la explicación dominante para este fenómeno se apoyó en un factor genético llamado haplodiploidismo.

Un estudio publicado en la revista Current Biology por científicos de la Universidad Estatal de Arizona decidió poner a prueba esta hipótesis. Analizando decenas de miles de especies de insectos, el equipo concluyó que la genética por sí sola no alcanza para explicar el surgimiento de sociedades tan coordinadas. El trabajo revisa a fondo la teoría tradicional y abre la puerta a nuevos factores.

¿Por qué la genética no lo explica todo?

Durante más de sesenta años, la hipótesis del haplodiploidismo de Hamilton fue la base de la biología evolutiva para entender la eusocialidad. Este sistema genético establece que las hembras nacen de huevos fertilizados y poseen dos copias de cromosomas, mientras que los machos provienen de huevos no fertilizados y tienen una sola copia. Debido a eso, las hermanas comparten más genes entre sí que con sus propias hijas, lo que teóricamente favorecería el cuidado de crías ajenas y la cooperación.

Solo ciertos grupos de insectos desarrollan eusocialidad, con una división estricta de tareas y cooperación extrema entre sus miembros (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio reconoce que esta idea guió generaciones de investigaciones y sigue apareciendo en los manuales. Sin embargo, hasta ahora los análisis empíricos a gran escala eran escasos; la mayoría de las pruebas provenían de modelos teóricos. El equipo recopiló información genética y de comportamiento social de miles de especies y la comparó con dos de los árboles genealógicos más completos disponibles para insectos.

En un primer vistazo, los datos parecían respaldar la teoría: la eusocialidad aparecía con más frecuencia en especies con haplodiploidismo. Pero un examen detallado mostró que ese patrón estaba casi totalmente impulsado por un grupo concreto: los Himenópteros aculeados, que incluyen avispas, abejas y hormigas. Cuando se analiza el conjunto de todos los insectos, el haplodiploidismo deja de ser un predictor significativo. Si se excluye a ese grupo, la probabilidad de desarrollar vida social es similar tanto en insectos con ese sistema genético como en los que tienen otro tipo de herencia.

Cómo se realizó el mapeo genético y social

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores emplearon herramientas comparativas que permiten rastrear la evolución de distintos linajes a lo largo del tiempo, integrando su historia genética con sus comportamientos sociales. Trabajaron con dos grandes árboles genealógicos de insectos que relacionan miles de especies, y añadieron datos sobre el tipo de organización social y el sistema genético de cada una.

El haplodiploidismo se basa en que hembras tienen dos copias de cromosomas y machos solo una, según el tipo de huevo del que provienen (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores definieron como eusocial a una especie que cumple tres condiciones: división clara entre individuos reproductores y no reproductores, colaboración en el cuidado de las crías, y convivencia de varias generaciones en una misma colonia. Estas características se encuentran de forma permanente en hormigas y abejas melíferas, así como en algunas avispas. En otros grupos, como termitas, trips, áfidos y ciertos escarabajos, la eusocialidad es mucho más rara.

Al cruzar toda la información, el equipo evaluó si el haplodiploidismo realmente favorece la cooperación. Los resultados iniciales parecían confirmarlo, pero el análisis fino reveló que esa relación se sostiene casi exclusivamente por el grupo de los Himenópteros aculeados. Cuando se compara el resto de los insectos, los que tienen haplodiploidismo y los que no presentan tasas de evolución hacia la eusocialidad prácticamente iguales.

Más allá de los cromosomas: factores que favorecen sociedades cooperativas

Estos hallazgos llevan a la comunidad científica a buscar otras causas detrás del surgimiento repetido de sociedades complejas en insectos. Los autores destacan que características como la posesión de aguijones, comportamientos de anidación especializados y otros rasgos propios de ciertos linajes pudieron haber facilitado la evolución de colonias cooperativas.

Características como aguijones y anidación especializada pueden explicar el surgimiento de sociedades cooperativas en ciertos linajes de insectos (Tony KARUMBA / AFP)

El trabajo constituye uno de los análisis empíricos más amplios realizados hasta la fecha sobre las bases genéticas de la organización social en insectos. Según los investigadores, la evidencia recogida obliga a revisar la influencia que se le ha atribuido al haplodiploidismo y a considerar con mayor peso los factores ecológicos, de historia de vida y adaptativos específicos de cada grupo.

Fuente: Infobae

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