Domenico Giani, quien comandó la Gendarmería Vaticana durante dos décadas y fue el máximo responsable de la seguridad papal, compartió los entresijos de su labor al resguardar a tres pontífices. En una entrevista con el periodista Eduardo Feinman en Radio Mitre, también adelantó cómo se organiza la logística para la visita de León XIV a la Argentina prevista para noviembre. Giani confesó que Francisco era el más complejo de proteger: “Era el más difícil de custodiar”.
Nacido el 16 de agosto de 1962 en Arezzo, Italia, Giani estudió pedagogía en la Universidad de Siena y sirvió en la Guardia di Finanza antes de integrar los servicios de inteligencia italianos. En 1999, durante una visita de Juan Pablo II al santuario de La Verna, donde San Francisco recibió los estigmas, Giani estaba a cargo de la seguridad por parte de las autoridades italianas. Ese encuentro lo llevó al Vaticano, primero como vicecomandante y, desde 2006, como comandante de la Gendarmería y director de los Servicios de Seguridad de la Santa Sede. Acumuló veintidós años de servicio bajo tres pontificados.

Al frente de un cuerpo de 130 efectivos con preparación militar, Giani supervisó más de 80 viajes apostólicos internacionales durante los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Al preguntarle cuál de los tres fue más difícil de resguardar, respondió sin titubear: Francisco. “Él amaba la sorpresa”, explicó. “Si nosotros decíamos que íbamos en esta dirección, él andaba en el sentido opuesto”, dijo entre risas. El pontífice argentino solía romper los protocolos establecidos: se detenía para abrazar a los fieles, realizaba visitas imprevistas a comunidades jesuitas o pedía encuentros no planificados en sus giras. “Amaba estar cerca de los pobres, de los enfermos, de las personas frágiles”, recordó Giani.

Uno de los momentos más emblemáticos fue el ritual del mate durante los recorridos en papamóvil por la Plaza de San Pedro. Al inicio del pontificado de Francisco, los fieles argentinos le ofrecían la infusión desde la multitud y el papa siempre se detenía a beberla. “No era peligroso, porque había muchos argentinos con el mate”, aclaró. “Él decidía, o nosotros decidíamos, en el último momento, así que nadie podía saber quién le daría el mate al Santo Padre.” La icónica fotografía de Giani sosteniendo el termo para el papa se volvió famosa.
En cuanto a la seguridad del Vaticano, el excomandante descartó la idea de que la institución esté bajo amenazas continuas. “Los trabajos de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco pusieron al Vaticano en una posición de interlocutor creíble para los pueblos pobres”, señaló. Precisó que el Papa es un target, no por el peso político del Estado vaticano, sino por ser la voz de quienes no tienen voz. Su sistema de seguridad fue diseñado para ser discreto: “No se ven los gendarmes, porque pueden estar confundidos entre el pueblo, prontos para responder a situaciones de peligro.”

Giani vivió uno de los episodios de mayor tensión el 24 de diciembre de 2008, cuando redujo a Susanna Maiolo, una mujer que saltó las vallas y derribó al papa Benedicto XVI durante la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro. Un año después, la misma persona irrumpió nuevamente y Giani volvió a intervenir.
También recordó el viaje de Francisco a Bangui, capital de la República Centroafricana, en medio de la guerra civil entre los grupos Seleka y Anti-Balaka. “Yo le dije al Santo Padre que si había peligros, no solo para él, sino para la población civil, íbamos a evaluar si era posible o no realizar el viaje”, relató. El papa fue categórico: quería ir. Giani negoció entonces una tregua con las partes en conflicto, en coordinación con el jefe de la misión de las Naciones Unidas en ese país, y el viaje se concretó.
Sobre el atentado de 1981 contra Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro y los ataques del 11 de septiembre de 2001, afirmó que no modificaron drásticamente el sistema de seguridad vaticano. “El Papa es un símbolo. Siempre. Y la seguridad del Papa es muy delicada: debe ser muy presente, muy atenta, pero muy abierta. El Papa es diferente de un jefe de Estado.”
Respecto al viaje que el papa León XIV realizará a la Argentina en noviembre, Giani detalló el procedimiento estándar: el pontífice debe recibir una doble invitación, del gobierno y de la Iglesia local. Luego, la Secretaría de Estado vaticana organiza el viaje con el nuncio apostólico y la Conferencia Episcopal del país en cuestión. Finalmente, un equipo de avanzada multidisciplinar —con especialistas en protocolo, seguridad, logística, comunicaciones y liturgia— viaja con anticipación para coordinar con las autoridades civiles, militares, policiales y eclesiásticas locales.
Actualmente, Domenico Giani se desempeña como embajador de la Orden de Malta ante la República de Chipre y la República de Gambia, y preside la Fundación ENI desde octubre de 2020. A lo largo de su trayectoria, ha recibido más de 30 condecoraciones italianas, vaticanas e internacionales.
Fuente: Infobae