Los microplásticos, pequeñas partículas derivadas de la degradación de plásticos, se han convertido en un problema ambiental y alimentario. Su tamaño minúsculo les permite infiltrarse en productos que consumimos a diario, y la comunidad científica ha puesto el foco en los riesgos que esto implica para la salud.
Diversos estudios internacionales han detectado estos fragmentos en alimentos tan comunes como el pescado, la sal o el agua embotellada. Esto ha generado interrogantes sobre los riesgos para la salud y la seguridad alimentaria en México y a nivel global.

Los 6 alimentos con mayor presencia de microplásticos
De acuerdo con investigaciones recientes, estos son los seis alimentos que suelen contener más microplásticos:
- Pescado y mariscos: La mayoría de los peces analizados, tanto de agua dulce como marina (tilapia, sardina, camarón), presentan partículas plásticas en su organismo. Lo preocupante es que no solo se hallan en el tracto digestivo, sino también en el tejido muscular que consumimos directamente, lo que incrementa la exposición humana.
- Sal de mesa: La sal obtenida del mar o de minas puede arrastrar microplásticos debido a la contaminación de los océanos y a los procesos de extracción y refinado.
- Agua embotellada: Varias marcas de agua envasada han mostrado presencia de estas partículas, generadas principalmente por el contacto con los envases plásticos durante el llenado, almacenamiento y transporte.
- Alimentos procesados: Embutidos, salsas y comidas listas para consumir pueden contener microplásticos por el contacto repetido con plásticos y maquinaria en las plantas de procesamiento.
- Bebidas en botellas plásticas: Refrescos, jugos y otras bebidas embotelladas en plástico tienden a arrastrar pequeñas partículas que se desprenden del envase.
- Té en bolsitas: Algunas bolsitas de té liberan microplásticos al sumergirse en agua caliente, contaminando directamente la infusión.
Además, otros factores como el cultivo de alimentos en suelos contaminados y el uso de utensilios o tablas de cocina de plástico pueden contribuir a la ingesta de estas partículas de manera inadvertida.

¿Cómo afectan los microplásticos a nuestra salud?
La ciencia aún no determina con certeza todos los efectos a largo plazo, pero las investigaciones apuntan a varios posibles daños:
- Inflamación y daño cerebral: Los microplásticos pueden atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro, donde causan inflamación. Este proceso podría estar vinculado con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
- Daño hepático: El polietileno, uno de los polímeros más comunes, puede agravar afecciones como el hígado graso, especialmente cuando la dieta es rica en grasas y azúcares.
- Riesgo cardiovascular: Se han encontrado microplásticos en arterias humanas, y su presencia se asocia con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares, aunque no se ha confirmado una causalidad directa.
- Estrés oxidativo y daño celular: La activación de células inmunitarias y el aumento del estrés oxidativo pueden afectar las mitocondrias y dañar las neuronas.
- Acumulación en órganos: Aunque el organismo elimina la mayoría, algunos microplásticos se acumulan en el hígado, el cerebro o los vasos sanguíneos, favoreciendo procesos inflamatorios.

Para reducir la exposición, los especialistas recomiendan evitar el contacto de plásticos con alimentos calientes, optar por envases de vidrio o acero inoxidable y no recalentar comidas en recipientes plásticos, ya que el calor aumenta la liberación de partículas.
Fuente: Infobae