Este jueves, un grupo de expertos en Derechos Humanos de Naciones Unidas emitió una firme condena contra los paquetes de sanciones impuestos por Estados Unidos a Cuba. Según los relatores, estas medidas representan un claro intento de ‘alterar el orden constitucional de un Estado soberano’ mediante amenazas y coacción. Al mismo tiempo, hicieron un llamado urgente a la sociedad civil y a la comunidad internacional para actuar con rapidez y evitar que en la isla ‘se desate una Gaza silenciosa’.
Los firmantes del comunicado denunciaron que ‘las consecuencias humanitarias ya se están convirtiendo en una crisis en toda regla’, la cual amenaza derechos fundamentales como la salud, la vida, la alimentación y el desarrollo. La advertencia surge en un contexto de endurecimiento de las medidas adoptadas desde Washington contra La Habana.
Entre los signatarios se encuentran figuras clave del sistema de la ONU: George Katrougalos, experto independiente sobre orden internacional democrático; Zaina Jallad, relatora especial sobre medidas coercitivas unilaterales; Sofía Monsalve Suárez, relatora especial sobre el derecho a la alimentación; el grupo de trabajo sobre campesinos y personas rurales; y Surya Deva, relator especial sobre el derecho al desarrollo. Es importante destacar que estos relatores actúan a título individual y son independientes de cualquier gobierno u organización, designados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
La alimentación como instrumento de presión política
Según el comunicado, las sanciones unilaterales de Estados Unidos, ampliadas desde junio de 2026, buscan ‘afectar a sectores clave’ de la economía cubana, incluyendo empresas energéticas. Esto ha provocado un bloqueo aún mayor en la adquisición de combustible, incluso por motivos humanitarios, en un momento en que el país caribeño enfrenta una aguda escasez de combustible y repetidos apagones ‘de grandes proporciones’.
Los expertos ejemplificaron la gravedad de la situación señalando que la basura sin recoger ‘se acumula en partes de La Habana’, lo que agrava el riesgo de propagación de enfermedades. Además, advirtieron que el sector energético, el transporte, el riego y los servicios básicos ‘están fallando de manera simultánea’, afectando de forma desproporcionada a mujeres, niños, ancianos y grupos vulnerables, particularmente a los campesinos de la economía rural.
Las agencias de la ONU presentes en Cuba han alertado sobre ‘crecientes riesgos de inseguridad alimentaria y de escasez de medicamentos y artículos de primera necesidad’. Los repetidos colapsos de la red eléctrica y los apagones prolongados interrumpen los servicios de salud, generan una carencia crítica de fármacos y limitan la capacidad para tratar enfermedades como el cáncer.
‘La alimentación nunca debe utilizarse como instrumento de presión política. Las medidas que privan deliberadamente a una población de los medios para sobrevivir atentan contra las garantías más básicas del derecho a la vida y menoscaban el núcleo de la dignidad humana.’
Así lo subrayaron los expertos, recalcando la naturaleza inaceptable de estas sanciones.
Una supuesta amenaza para EE. UU. sin pruebas
El pronunciamiento también hizo referencia a un informe publicado a finales de julio por el Departamento de Estado estadounidense, titulado ‘Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI’. En dicho documento se describe a la isla como una ‘amenaza singular para la seguridad nacional’ de Estados Unidos. El texto, consultado por Europa Press, afirmaba:
‘Confundir la pobreza de Cuba con su inofensividad es malinterpretar por completo la amenaza. Su debilidad material nunca fue la medida de su peligro. Su poder siempre fue ideológico, subversivo y parásito, y ha demostrado ser extraordinariamente duradero, sobreviviendo al imperio soviético que ayudó a construirlo e injertándose en cada nuevo enemigo de Estados Unidos que ha surgido desde entonces.’
El informe también sostenía que Cuba ‘actúa como el tejido conectivo de una coalición antiamericana más amplia’, un escenario donde convergen las ambiciones de Moscú, Pekín y Teherán con movimientos radicales dentro de las propias fronteras estadounidenses.
Frente a esto, los expertos independientes de la ONU insistieron en la falta de pruebas concretas de que Cuba ‘apoye el terrorismo o actividades subversivas’. Subrayaron que las ‘medidas coercitivas unilaterales ilegales’ de Estados Unidos contravienen el Artículo 2 de la Carta de la ONU y forman parte de una estrategia más amplia de cambio de régimen que incluye el embargo de décadas contra la isla.
Por ello, los relatores instaron a Washington a cesar todas las amenazas y actos hostiles contra la soberanía de Cuba y a revocar todas las medidas contrarias al Derecho Internacional. Asimismo, pidieron al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU que aborden ‘urgentemente estas amenazas como una cuestión de paz y seguridad internacionales’.
En paralelo, este mismo jueves el Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, conocido por su férrea oposición al gobierno cubano, anunció nuevas sanciones contra cinco empresas y ocho personas vinculadas a la industria militar de Cuba. Entre los sancionados figuran el jefe del Estado Mayor del Ejército, Roberto Legra, y el ministro de Defensa, Álvaro López.
La decisión llega en medio de una semana marcada por caídas parciales y apagones totales en el sistema eléctrico cubano. El ministro de Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, calificó esta situación como ‘consecuencia directa del genocida bloqueo de Estados Unidos contra Cuba’.
Fuente: Infobae