Exjefe paramilitar Saúl Severini reveló supuesto plan para que Álvaro Uribe ganara la Presidencia con ayuda de las AUC: “Conversar con los jurados para que sacaran los votos”

Las recientes confesiones del exjefe paramilitar Saúl Severini Caballero, creador del frente Pivijay de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) siguen generando polémica, luego de que encendiera un ‘ventilador’ en el que resultaron salpicados varias personalidades políticas y militares, incluido el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, y ahora el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

En las declaraciones ante la JEP reveladas por Caracol Radio, Severini Caballero hizo señalamientos directos sobre la supuesta injerencia de las autodefensas en las elecciones presidenciales que dejaron como gran ganador a Uribe en 2002.

El excabecilla paramilitar aseguró que, bajo coordinación de líderes paramilitares como Neyla Soto, alias La Sombrerona, las AUC supuestamente intervinieron en los comicios de 2002 en el departamento de Magdalena.

Según su relato, los paramilitares no solo atemorizaron a la población, sino que manipularon activamente los resultados electorales en favor de Uribe, a través de supuestas alteraciones a los sistemas digigales.

El exjefe paramilitar relató que su aporte consistió en acudir a los puestos de votación en el casco urbano de Pivijay y conversar con los jurados. El objetivo, según su declaración, era lograr que se le restaran votos al entonces oponente de Uribe, Horacio Cerpa, para luego sumarlos al entonces exgobernador de Antioquia. Es decir, Severini afirmó que la manipulación de los resultados fue un acto deliberado para favorecer la candidatura de Álvaro Uribe en esa región.

“En el casco urbano de Pivijay, mi ayuda fue ir a los puestos de votación y conversar con los jurados para que sacaran los votos del doctor Horacio Serpa y se los colocaran al doctor Uribe”, comentó Severini a la JEP.

Además, el exparamilitar detalló que el control de las autodefensas sobre el proceso electoral era tal que podían sentarse a marcar los tarjetones por los candidatos que respaldaban, lo que evidenciaría el nivel de influencia que el paramilitarismo habría ejercido sobre las instituciones democráticas locales.

Severini también denunció que existió una clonación del software de la Registraduría, supuestamente orquestada por el exrepresentante José Gamarra Sierra y Rafael García (exdirector informático del DAS), en complicidad con registradores locales. De este modo, el fraude electoral no solo habría sido físico, sino que habría tenido un componente técnico para alterar los resultados oficialmente.

Según Severini, el control de las autodefensas era tan fuerte que, además de manipular los tarjetones directamente en favor de sus candidatos, entregó cuatro millones de pesos a la Policía para garantizar que no interfiriera en la elección de un familiar suyo en 2003.

Estas aseveraciones forman parte del bloque de confesiones sobre la manera en que las AUC habrían consolidado su poder político, no solo mediante la violencia, sino a través de la alteración de la voluntad popular en procesos electorales clave.

Fuente: Infobae

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