El proceso judicial por el homicidio de Tupac Shakur, ocurrido hace casi 30 años, alcanza una fase crucial en Las Vegas. Se trata de uno de los casos más emblemáticos en la historia del rap.
El imputado es Duane ‘Keffe D’ Davis, de 63 años, a quien la acusación señala como el presunto organizador del ataque que terminó con la vida del cantante en septiembre de 1996.
El juicio está programado para iniciar este lunes 10 de agosto. Davis enfrenta un cargo de asesinato con arma mortal agravado por supuesta pertenencia a una pandilla.
Durante largos años, el expediente permaneció sin esclarecerse y se transformó en un símbolo dentro de la cultura hip hop, tanto por el legado musical de Shakur como por las rivalidades que envolvieron su muerte.
Davis se encuentra detenido desde finales de 2023 por este caso y se ha declarado inocente.

¿Qué se juzga y por qué se reactivó?
La fiscalía no busca probar quién disparó aquella noche, sino si Davis planeó el ataque y proporcionó el arma usada en el tiroteo.
Los fiscales sostienen que el acusado desempeñó un papel clave dentro del grupo que iba en el Cadillac blanco desde donde se efectuaron los disparos.
El ataque sucedió el 7 de septiembre de 1996. Tupac Shakur iba como pasajero en un BMW negro manejado por Marion ‘Suge’ Knight, cofundador de Death Row Records.

Ambos provenían de presenciar una pelea de Mike Tyson y se dirigían a un club nocturno al que el rapero planeaba ir. En un semáforo cercano al Strip de Las Vegas, un Cadillac blanco se colocó al lado del BMW y abrieron fuego.
Shakur recibió múltiples impactos de bala y falleció seis días después. Knight resultó herido de forma leve. La investigación se estancó hasta que las declaraciones públicas de Davis le dieron un renovado impulso.
El caso cobró fuerza tras entrevistas, apariciones en medios y la publicación del libro Compton Street Legend, escrito con un coautor en 2019.

Postura de la fiscalía y defensa
Según los investigadores, el crimen tuvo un trasfondo de venganza. La hipótesis oficial sostiene que el ataque fue una represalia por la paliza que Tupac Shakur y su grupo propinaron horas antes a Orlando ‘Baby Lane’ Anderson, sobrino de Davis, en el hotel MGM Grand.
Esa secuencia es uno de los ejes centrales de la acusación que se presentará en el juicio.
La fiscalía basa parte de su argumentación en el contenido del libro de Davis y en grabaciones de entrevistas que concedió a la policía y a medios.
En esos registros, el imputado narró detalles de las disputas entre pandillas y describió acciones dentro del auto desde el que se realizaron los disparos. Un aspecto clave del proceso es si esas declaraciones serán admitidas como prueba.

La defensa trató de bloquear el uso del libro y de una grabación de una entrevista policial de 2008 como pruebas en el juicio.
Los abogados argumentaron que el libro contenía elementos ficticios y que, al escribirse con un coautor, no se puede asegurar qué partes son realmente de Davis. También indicaron que una entrevista con un equipo federal era confidencial.
Además, la defensa subrayó que no hay pruebas directas de que Davis ordenara el asesinato y cuestionó la validez de testimonios de personas que no estaban en el lugar. Este será un debate central durante el juicio.

Contexto de sellos, pandillas y una herida sin cerrar
El expediente también describe un conflicto más amplio entre la industria musical y grupos criminales del oeste y este de Estados Unidos.
La investigación presenta el asesinato como parte de una rivalidad entre Death Row Records y Bad Boy Records, además de su vínculo con grupos como Mob Piru y South Side Compton Crips.
Testigos ante el gran jurado relataron conexiones entre miembros de South Side Compton Crips y personas cercanas a Bad Boy Records, fundado por Sean ‘Diddy’ Combs.

Del otro lado, Mob Piru estaba vinculado con Death Row, el sello donde grababa Shakur junto a Snoop Dogg y Dr. Dre.
En ese contexto, la muerte del rapero se convirtió en uno de los capítulos más sombríos de la rivalidad que definió la industria en los años 90.

La familia del músico sigue el juicio con atención. Maurice ‘Mopreme’ Shakur, hermanastro de Tupac, declaró que vivir este proceso judicial es agotador y traumático, pero tiene una expectativa moderada de conocer la verdad.
También señaló que existen aspectos que requieren más investigación, como las acusaciones en el libro de Davis sobre una presunta implicación de Combs, lo que el empresario ha negado.
Con más de 75 millones de discos vendidos globalmente, Tupac Shakur mantiene un lugar especial en la historia del género. Sus canciones mezclaron grandes éxitos con letras sobre violencia, familia, desigualdad y vida urbana.
A casi tres décadas de su fallecimiento, el juicio contra Duane ‘Keffe D’ Davis inicia una nueva fase en un caso que osciló entre el mito, las indagaciones inconclusas y las revelaciones públicas.
Fuente: Infobae