Durante una reciente entrevista, Anya Taylor-Joy encendió la conversación en torno a la actuación de método (Method acting), una técnica interpretativa que busca una conexión profunda con los papeles. La protagonista de Gambito de Dama, Furiosa y Duna explicó que no emplea este recurso, porque considera que las mujeres suelen tener obligaciones que les impiden entregarse por completo a un proceso de esa naturaleza.
“Si te das cuenta, las mujeres no hacen actuación de método porque tenemos cosas que cuidar, así que no podemos perder completamente la cabeza”, declaró la artista de 30 años.
Para Anya Taylor-Joy, el simple hecho de actuar ya implica una vivencia cercana a una alteración continua de la identidad. “Veo la actuación como una psicosis controlada, en cierto modo. Estás fingiendo ser otra persona y teniendo sus pensamientos durante 16 horas al día, moviéndote como ella, en su casa, con su ropa”, señaló.
La intérprete comparó esa experiencia con “tener una hermana o una compañera de habitación que se queda un rato en mi mente”. Según explicó, asumir un personaje exige un nivel de concentración que puede afectar la vida cotidiana si no se establecen límites claros.

La actriz de Duna: Parte Dos contó que cuenta con personas cercanas que entienden los efectos de interpretar papeles demandantes y que pueden ayudarla a reconocer cuándo se aleja demasiado de su propia identidad. “A veces, si se sale un poco de control, me llaman por el nombre del personaje y me dicen: ‘Oye. Tenemos que volver a conectarnos’”, relató.
¿Qué es la actuación de método?
La actuación de método es una técnica interpretativa basada en la búsqueda de una conexión emocional y psicológica profunda con un personaje. Los actores que recurren a ella pueden explorar recuerdos personales, modificar sus rutinas o adoptar ciertos comportamientos del personaje fuera del rodaje para conseguir una interpretación más cercana a la realidad.
Sin embargo, esta práctica ha generado discusiones durante años, sobre todo por algunos casos en los que intérpretes han llevado su preparación a niveles extremos. Taylor-Joy explicó que no tiene interés en aplicar la técnica de forma permanente porque también considera importante mantener una relación respetuosa con el resto del equipo.
“No puedo imaginar mantenerlo todo el tiempo porque vas a trabajar con cientos de personas y es tu responsabilidad ser buena con ellas y ayudarlas a hacer su mejor trabajo. Si estás demasiado concentrado en ser un idiota, entonces eso no va a ser divertido”, afirmó.

Las declaraciones de Anya Taylor-Joy también reabrieron una conversación sobre las diferencias entre hombres y mujeres dentro de la actuación de método. Aunque algunas actrices han utilizado esta técnica, los casos más conocidos suelen estar asociados a intérpretes masculinos como Daniel Day-Lewis, Andrew Garfield o Jeremy Strong.
La actriz Natalie Portman expresó una idea similar en una entrevista con Variety en 2024, cuando describió la actuación de método como un “lujo que las mujeres no pueden permitirse”. Según explicó, mantener una identidad ficticia fuera del set durante largos periodos podría ser difícil de sostener frente a las responsabilidades personales y familiares.
Por su parte, Kristen Stewart cuestionó en una entrevista con The New York Times la relación entre masculinidad y Method acting.
“La actuación es inherentemente vulnerable y, por lo tanto, bastante vergonzosa y poco masculina”, señaló.
En su opinión, algunos actores recurren a esta técnica como una forma de protegerse frente a la vulnerabilidad que implica interpretar a otra persona.

El debate también ha dividido a los propios actores de método. Mientras figuras como Daniel Day-Lewis han defendido la técnica y han rechazado la idea de que implique comportamientos extremos o agresivos, otros intérpretes han criticado sus excesos.
En 2025, Daniel Day-Lewis afirmó que muchas críticas provienen de personas que “tienen poca o ninguna comprensión de lo que realmente implica” el método. En su opinión, el objetivo de esta práctica es permitir una actuación más libre y espontánea frente a la cámara.
Fuente: Infobae