Desde el sábado 1 de agosto, Venezuela tiene un nuevo foco de atención: la mesa de diálogo entre el chavismo y una representación opositora, instalada con el respaldo declarado de Estados Unidos.
A pesar de las expectativas, por ahora hay más incógnitas que certezas. Lo confirmado es que esta semana continuarán las reuniones y ya se conocen los nombres de los negociadores.
Por el oficialismo, la cabeza visible es Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano mayor de la mandataria interina Delcy Rodríguez. Le acompañan la nueva ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán, y los diputados Jorge Arreaza, América Pérez, Génesis Garvett y Pedro Infante.
En la vereda opositora, Dinorah Figuera lidera un equipo integrado por Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara. Todos pertenecen a la Asamblea Nacional electa en 2015, la última que la administración de Donald Trump reconoció como legítima.
Además, se conformó una «comisión de apoyo» con otros cuatro parlamentarios de esa misma legislatura: Macario González, Desiree Barboza, Julio César Moreno y Elimar Díaz.
Los negociadores opositores provienen de Primero Justicia y Voluntad Popular, fuerzas integrantes de la Plataforma Unitaria Democrática, la coalición que apoya a María Corina Machado, líder opositora y premio Nobel de la Paz.
Agenda
Las partes ya definieron tres ejes temáticos, tan amplios que permiten abordar casi cualquier asunto: atención al doble terremoto del 24 de junio, fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas.
Uno de los principales objetivos es crear un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que organice las próximas elecciones presidenciales. La tensión aumentó cuando el CNE actual, dominado por el chavismo, declaró vencedor a Nicolás Maduro en los comicios del 28 de julio de 2024, sin divulgar las actas que respaldaran el resultado.

Otro punto relevante es la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), tarea que el Legislativo de mayoría chavista había empezado antes de los terremotos. La cúpula judicial, controlada actualmente por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), resulta fundamental para una posible transición.
La oposición también busca discutir la regularización de los partidos intervenidos por el TSJ, la libertad de expresión, el retorno de los exiliados y el fin de las inhabilitaciones políticas. Este último asunto toca directamente a Machado, impedida de volver a Venezuela y vetada para participar en comicios por decisión del chavismo.
De acuerdo con los comunicados oficiales, esta semana las conversaciones se reanudarán en Caracas. Además de los actores locales, hay un tercer protagonista: Estados Unidos, que ha expresado su respaldo al diálogo.
En un comunicado, el Departamento de Estado señaló:
«Este proceso contribuye de manera significativa al plan de tres fases que Estados Unidos respalda para lograr la estabilización, la recuperación económica y la reconciliación política, así como una transición hacia elecciones democráticas. Estamos seguros de que este trabajo puede generar resultados tangibles para los venezolanos».
Fuente: Infobae