Una investigación científica reciente, destacada por la revista Forbes, ha demostrado que una especie de tiburón considerada durante mucho tiempo como rara en el mar Adriático en realidad mantiene una presencia constante en la región. Los datos recogidos entre 2023 y 2025 revelan un panorama muy distinto al que se creía.
El equipo de trabajo registró 319 ejemplares de tiburón linterna de vientre aterciopelado (Etmopterus spinax) frente a las costas de Vlorë, Albania, como parte de un programa de monitoreo vinculado a la actividad pesquera. Este hallazgo se convierte en una de las muestras más numerosas de esta especie en el Mediterráneo.
Los investigadores documentaron individuos en distintas etapas de desarrollo: neonatos, juveniles y hembras grávidas. Este dato sugiere que ciertas zonas del talud continental del Adriático podrían funcionar como áreas de reproducción para esta especie de aguas profundas, algo que no se había podido confirmar antes.
La científica marina y divulgadora Melissa Cristina Márquez analizó los resultados en un informe para Forbes, donde explicó el impacto de esta información en el conocimiento de los ecosistemas marinos profundos.
Una especie oculta en las profundidades del Adriático
El tiburón linterna de vientre aterciopelado pertenece a un grupo de especies adaptadas a ambientes donde la luz solar prácticamente no llega. Los ejemplares registrados aparecieron en capturas realizadas entre 450 y 650 metros de profundidad, especialmente en operaciones que superaban los 500 metros.

Durante años, los registros de esta especie en el Adriático fueron escasos y separados por largos períodos, una situación que llevó a considerarla como un animal poco habitual en esas aguas. Sin embargo, los nuevos datos muestran una distribución más estable de la esperada, con ejemplares capturados de manera repetida en la misma zona.
Los tiburones linterna presentan características biológicas asociadas a una recuperación poblacional lenta. Crecen de forma gradual, alcanzan la madurez en etapas avanzadas de su vida y generan una cantidad limitada de crías. Estas condiciones hacen que sean especialmente sensibles a las alteraciones provocadas por actividades humanas en sus hábitats.
La pesca profunda influye en la supervivencia de los ejemplares
Uno de los aspectos destacados por la investigación fue la diferencia en la mortalidad según el método de captura utilizado. Los ejemplares atrapados mediante redes de arrastre de fondo presentaron una mortalidad del 100% al llegar al barco, mientras que algunos individuos capturados con palangres todavía permanecían vivos al ser retirados del agua.
Según el análisis difundido por Forbes, este resultado indica que las consecuencias sobre las especies profundas no dependen únicamente del volumen de pesca, sino también de las herramientas empleadas para extraer recursos del océano.

La pesca industrial en zonas profundas representa un desafío para especies con ciclos reproductivos lentos, ya que una disminución poblacional puede tardar mucho tiempo en ser detectada. Los ecosistemas ubicados lejos de la superficie todavía cuentan con información limitada sobre sus dinámicas, sus zonas reproductivas y los movimientos de sus habitantes.
El análisis genético reveló una población con características propias
Además del registro de individuos, los investigadores realizaron estudios de ADN mediante secuencias mitocondriales COI, una técnica utilizada para analizar diferencias genéticas entre poblaciones. El análisis identificó una diversidad moderada y permitió detectar seis haplotipos previamente desconocidos.
Los resultados sugieren que los tiburones linterna del Adriático poseen una estructura genética particular, influenciada por movimientos de individuos y por cierto nivel de aislamiento regional. Esta información aporta nuevos elementos sobre la distribución de una especie cuya presencia en la zona era menos conocida.

El descubrimiento también plantea interrogantes sobre otras especies de aguas profundas que podrían utilizar sectores similares del ecosistema marino para reproducirse o desarrollarse durante sus primeras etapas de vida.
Un ecosistema todavía poco estudiado
La investigación advirtió que las actividades pesqueras en aguas profundas avanzan en ambientes donde todavía falta información básica sobre las especies que los habitan.
La identificación de una posible zona de cría para el tiburón linterna de vientre aterciopelado muestra que áreas consideradas poco relevantes pueden cumplir funciones esenciales dentro de la dinámica marina.

Los científicos señalaron que las profundidades oceánicas presentan dificultades particulares para el monitoreo. A diferencia de los ecosistemas cercanos a la superficie, donde existen registros prolongados de observación, las zonas profundas suelen depender de muestras aisladas y encuentros ocasionales.
El registro de 319 ejemplares aporta evidencia sobre la presencia continua de esta especie en el Adriático y proporciona nuevos datos para evaluar la relación entre la pesca, la conservación y el funcionamiento de los ecosistemas de gran profundidad.
Fuente: Infobae