Una tigresa siberiana llamada Umit abandonó su recinto y se internó en los pastizales de la Reserva Natural de Ile-Balkhash, en Kazajistán. Este hecho marca el inicio de un ambicioso plan para devolver al tigre del Caspio, declarado extinto en la región, a su hábitat original.
Según explicó el ministro de Ecología kazajo, Yerlan Nyssanbayev, los tigres de Amur y del Caspio son genéticamente muy cercanos, lo que facilita la adaptación de Umit al nuevo entorno.
“Este es un día histórico. Estamos comenzando la implementación del proyecto de reintroducción del tigre del Caspio. Los preparativos han estado en marcha durante mucho tiempo, durante 10 años”, declaró Nyssanbayev.

Los tigres del Caspio habitaron enormes territorios en Asia Central, pero desaparecieron en el siglo XX debido a múltiples factores:
- La caza indiscriminada
- La destrucción de su hábitat
- La desaparición de sus presas naturales
El ministro subrayó la relevancia ecológica del proyecto: “La restauración del ecosistema es vital, ya que la pérdida de cualquier especie puede desencadenar procesos irreversibles en la cadena de biodiversidad”.
Umit es una de cuatro tigresas de Amur traídas desde Rusia como parte del programa. La liberación de las otras tres dependerá de los datos que se obtengan al monitorear a Umit en su nuevo hogar.

Aunque las condiciones en Kazajistán difieren de las de Rusia, el área es similar al antiguo territorio del tigre del Caspio. Por ello, las autoridades confían en que los felinos se adaptarán sin problemas.
Pese a ser un superdepredador sin rivales naturales, el tigre de Amur es vulnerable a la reducción de sus presas causada por actividades humanas. La recuperación de una población estable en Asia Central tomará décadas; el proyecto actual está previsto para los próximos 25 años, concluyó Nyssanbayev.
Fuente: Infobae