Franco y Serena: la viral historia de amor que desafía prejuicios

Una mujer que cruzó a Serena Mejía por la calle le envió un mensaje: “Qué lástima que me da que vos vayas a tres metros de él divirtiéndote, grabando, haciendo cosas con tu hija y él tenga que ir como esforzándose”. Lo que la desconocida ignoraba es que Franco Lionti, pareja de Serena, prefiere exactamente eso.

“No me gusta que me ayuden —afirma él—. Prefiero ir atrás esforzándome. Si me tengo que caer, me caigo, pero prefiero ir solo”.

Ese malentendido callejero, filmado y publicado en redes, fue el video que los convirtió en pareja viral. En menos de un mes, superó los 200 mil likes en Instagram.

Un amor nacido en las redes sociales

Se conocieron hace tres años a través de redes sociales. Franco ya se movilizaba en silla de ruedas y Serena lo sabía desde el primer mensaje. Esa es la pregunta que más le hacen: si lo conoció antes o después de la lesión.

La primera vez que se vieron en persona fue hace dos años y ese mismo día formalizaron el noviazgo. “Nos dimos el primer beso ese día, después de estar un año charlando en vivos de TikTok”, contó Serena.

Ambos llegaron con historias de reconstrucción. Serena era madre soltera con dificultades económicas y vendía muñecos tejidos por redes para salir adelante. Franco, en tanto, pasó años sin trabajo estable tras la lesión que lo dejó en silla de ruedas. “En las redes encontré un lugar donde yo podía desenvolverme, hacer lo que sabía hacer”, expresó Lionti. Comenzó a cantar a la gorra en TikTok en vivo para sus seguidores. Sin escenario, sin boliche, pero cantando.

En charla con Infobae por videollamada, la pareja se mostró sonriente y enamorada; se miran a los ojos antes de responder. “No podía creer que una mujer se enamorara de mí. Por eso tardé en responderle”, admitió Franco. Por su parte, Serena confiesa que se enamoró desde el primer día que empezaron a hablar en TikTok: “Hubo un momento que medio le di un ultimátum porque ya no entendía por qué no quería verme en persona”.

Franco junto a Serena, Justina y los padres del joven

Con la convivencia llegó Justina, la hija de Serena. “Al principio estaba distante. No sabía cómo tratar a la nena. No era el padre y no quería meterme en su educación”, sostuvo Franco. Con el tiempo, la relación creció y fue la propia nena quien decidió que Franco sería su padre. “Fue un momento de mucha emoción. Lloramos los tres abrazados”, aseguró Serena.

Un emprendimiento con lo último que tenían

Cuando empezaron a salir, ambos querían ir más allá de lo que habían construido por separado. “Cuando nos pusimos de novios, los dos sabíamos que queríamos algo más grande, algo mejor, algo más sólido”, dijo Serena. Franco completó la idea con una palabra: “Más”.

Decidieron aprovechar la marca que habían creado con sus charlas en TikTok. El momento clave fue cuando una seguidora reveló que se había tatuado “Franse” en la piel. Entonces, pusieron dinero de cada lado. “Yo puse lo último que tenía en el bolsillo, literal”, recordó Serena entre risas.

Con ese capital inicial, compraron mercadería y lanzaron Franse Accesorios, un emprendimiento online de skincare, maquillaje, accesorios de pelo y artículos de regalería. No tienen local físico. Operan desde su casa y envían a todo el país. De lunes a viernes, a las 22, encienden TikTok en vivo y venden en tiempo real ante sus seguidores.

“Básicamente prendemos TikTok vivos de lunes a viernes por la noche y vendemos un poquito de skincare, makeup, accesorios de pelo, como una regalería”, explicó Franco. También tienen tienda online y trabajan en Instagram.

Franco y Serena se conocieron en TikTok

Serena fue contundente al definir qué son: “Tenemos algunos seguidores, pero no somos influencers ni vivimos de las redes sociales. Ese es nuestro negocio, lo que encontramos para poder adaptar nuestra vida a un trabajo. Porque teniendo un hijo, teniendo discapacidad, es muy difícil conseguir un trabajo”.

Lo que la gente no entiende cuando los ve en la calle

El clip que los volvió tema de conversación respondió a los comentarios y mensajes de desconocidos que observan su vida cotidiana y sacan conclusiones equivocadas. “Nunca fue un tema para mí que Franco estuviera en silla de ruedas. Los verdaderos obstáculos están en la calle y no en nuestra relación o en el amor que sentimos”, explicó Serena.

Una mujer le escribió para expresarle lástima al verla caminar lejos de Franco mientras él se esforzaba en la silla. Interpretó que Serena lo abandonaba a su suerte. “No quiero que me ayuden”, respondió Franco en el video. “Prefiero ir atrás esforzándome. Si me tengo que caer, me caigo, pero prefiero ir solo. No me gusta que me toquen, que me lleven”.

Serena admitió que al principio tenía el mismo impulso: “Nosotros muchas veces discutimos por eso de ‘dejame ayudarte’”. Con el tiempo entendió que no era abandono, sino respeto por su independencia.

El segundo malentendido, según Franco, es más común. Cuando van a hacer un trámite o una compra, él espera en el auto. Desde afuera, nadie sabe que usa silla de ruedas. Ven a Serena bajando cajas sola mientras un hombre permanece sentado adentro del vehículo sin moverse.

“Flashean como que yo no la ayudo, que soy cero caballero —dice Franco—. Capaz que vamos al correo y ella está bajando veinte cajas sola y yo estoy en el auto mirando como remachirulo”.

Franco Lionti sufrió un intento de robo en México y un disparo lo dejó en silla de ruedas

Franco contó que en esas situaciones suele aparecer algún hombre que se ofrece a ayudar a Serena, hasta que ven la silla plegada en el asiento trasero.

El cierre del video resumió su manera de vivir con la silla de ruedas. No pidió sobreprotección ni indiferencia. “Si me ven en la calle y me estoy esforzando en algo, no me ayuden, no me empujen atrás —explica—. Pero si me estoy cayendo, atájenme como el chabón que me atajó el otro día en Mitre. Gracias por atajarme”.

La noche en Guadalajara que lo cambió todo

Franco se traslada en silla de ruedas desde hace unos ocho años. El incidente que le impidió caminar ocurrió el 18 de agosto de 2018 en Guadalajara, México. Tenía 24 años, cantaba en boliches y festejaba su cumpleaños. Llegó a esa ciudad en febrero de ese año, de vacaciones con amigos, y decidió quedarse. Quería vivir de la música, construir una carrera como cantante y viajar por el mundo. Había participado en el programa Elegidos de Telefe y quería más. En seis meses ya tenía su grupo de amigos en Guadalajara y actuaba en locales. Martín Kiriluk, el amigo que lo alojó, lo describió en Infobae: “Todos mis amigos de acá de México se quedaron sorprendidos con lo amable y lo divertido que es. Se adaptó a la ciudad enseguida y estaba viviendo un momento bárbaro”.

Esa noche, Franco cantó en un boliche cercano al centro. La idea era festejar el cumpleaños ahí y luego seguir en otro lugar. El grupo se fue; Franco se quedó unos minutos y se apartó con una chica que había conocido. Iba a encontrarse con sus amigos después, pero no llegó.

Serena y Franco viven y trabajan juntos

“Hasta que en un momento sonó el teléfono de uno de los chicos”, relató Kiriluk. “Era otro amigo en común. Estaba cerca del otro boliche y nos dijo: ‘Vengan rápido porque a Franco le pegaron un tiro’”.

El disparo que dañó una vértebra

Dos delincuentes lo atacaron en la calle cuando estaba por subirse a un taxi. La chica que lo acompañaba salió corriendo y nadie pudo contactarla después. Franco recibió un único disparo en el abdomen, que dañó parte del páncreas, la unión entre el estómago y los intestinos, y una vértebra. Fue trasladado semiinconsciente a un hospital. Sus amigos llegaron y le pidieron que se quedara tranquilo; asintió con la cabeza. Cuando recuperó la conciencia, no recordaba con exactitud lo ocurrido. La bala había dañado la vértebra de forma irreversible: Franco quedó en silla de ruedas.

La reconstrucción que tardó cinco años

Sus padres y su hermana mayor viajaron a Guadalajara al día siguiente. Los amigos del barrio bonaerense de Villa Domínico organizaron rifas y difundieron cuentas para juntar dinero. “Nos sobrepasó la cantidad de gente que nos quiso ayudar”, dijo Kiriluk. “Acá en Guadalajara hubo personas que aportaron dinero y nunca lo conocieron a Franco”.

Tras el alta, la recuperación no fue lineal. Franco lo contó sin rodeos: “Estuve desde que tuve la lesión en 2018 hasta, no sé, cinco años por lo menos sin laburar porque estaba remal”. Cinco años sin trabajo estable, mientras reorganizaba su vida alrededor de una discapacidad adquirida de golpe a los 24 años. Hasta que encontró en las redes el espacio para volver a hacer lo que sabía: cantar.

Serena encontró ese mismo espacio por su lado, vendiendo muñecos tejidos desde casa y criando en soledad. Ambos estaban, como ella dijo, “tratando de buscarle la vuelta para poder trabajar”. Las redes los cruzaron, se conocieron, se pusieron de novios el mismo día que se vieron en persona, juntaron lo que tenían y armaron una vida juntos. Y en eso están.

Fuente: Infobae

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