La persecución de Putin empuja al opositor Nadezhdin al exilio

El político opositor Borís Nadezhdin, conocido por su postura pacifista y su rechazo a la guerra en Ucrania, ha confirmado este lunes que abandonó Rusia. La noticia fue difundida a través de un video grabado en París, donde se le observa de pie frente a la Torre Eiffel.

“Tengo buenas noticias: estoy vivo y libre. Lamentablemente, de momento no estoy en Rusia. Ahora necesito evaluar mi situación y decidir cómo seguir adelante. Escribiré sobre mis planes más adelante”, declaró el político de 63 años en su canal de Telegram.

Una de las últimas voces críticas en Rusia

Nadezhdin era una de las pocas figuras políticas que aún osaban censurar abiertamente a Vladímir Putin y la ofensiva militar en Ucrania desde dentro del país. La mayoría de los críticos del Kremlin se encuentran hoy encarcelados, exiliados o muertos.

El opositor aspiraba a obtener un escaño en la localidad de Dolgoprudny, situada en las afueras de Moscú, de cara a las elecciones legislativas de septiembre, unas votaciones estrictamente controladas por el oficialismo. Sin embargo, en julio, las autoridades lo declararon “agente extranjero”, una etiqueta que implica una vigilancia estatal adicional y un fuerte estigma social. Además, fue detenido brevemente y multado con unos 1.000 rublos (13 dólares) por exhibir “símbolos extremistas”. La audiencia fue tan tensa que los paramédicos tuvieron que intervenir debido a un aumento de su presión arterial.

El origen de los cargos se remonta a un video de 2023 en el que aparecía por unos instantes la imagen del fallecido líder opositor Alexei Navalny, condenado por extremismo en un proceso que muchos consideran políticamente motivado. Nadezhdin calificó la acusación de “absurda” y sostuvo que, tras la muerte de Navalny, las autoridades deberían haberlo retirado de la lista de extremistas y terroristas.

“Silenciado” y obligado a renunciar

El opositor ruso Boris Nadezhdin (c) atiende a los medios a su salida del tribunal en el que fue declarado culpable de extremismo, cargo que le impidió postularse a las legislativas de septiembre. (EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV)

Ante la presión, que técnicamente lo habría inhabilitado como candidato, Nadezhdin anunció el abandono de su campaña, asegurando que había sido “silenciado” y “expulsado de la política”. El político había manifestado previamente su intención de establecerse en el extranjero, pero aseguró que tenía prohibido salir de Rusia. En su video del lunes no queda claro si esa prohibición fue levantada o si decidió marcharse a pesar de ella.

El mes pasado, en declaraciones a la agencia AFP, señaló que las autoridades lo atacaban porque estaban “nerviosas” por su popularidad.

Trayectoria de un crítico histórico

El opositor y exaspirante presidencial ruso Borís Nadezhdin en el tribunal, antes de anunciar el suspenso de su campaña legislativa y abandonar Rusia. (EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV)

Nadezhdin, con una carrera política que se remonta a los años noventa, trabajó como asesor de Serguéi Kiriyenko, actualmente uno de los principales consejeros de Putin. Más tarde ocupó cargos como legislador y concejal municipal.

En 2024 intentó postularse a la presidencia contra Putin y llegó a reunir decenas de miles de firmas de apoyo, pero la Corte Suprema rusa lo excluyó de la contienda al invalidar más de 9.000 de esas rúbricas, una cifra suficiente para descalificarlo. De ese modo, Putin enfrentó una oposición meramente simbólica y consiguió su quinto mandato sin dificultades.

El objetivo del Kremlin: conservar el poder

El presidente ruso Vladímir Putin junto a Serguéi Kiriyenko, primer subjefe de la Administración Presidencial y ex jefe de Nadezhdin en los años 90. (Sputnik/Alexander Kazakov/REUTERS)

El partido gobernante Rusia Unida intenta preservar su hegemonía en la cámara baja del Parlamento en unos comicios en los que se enfrenta al Partido Comunista y a otras fuerzas que suelen votar en sintonía con el Kremlin en asuntos clave. La campaña transcurre en medio de un creciente descontento con la guerra en Ucrania, agravado por la escasez de combustible y las dificultades económicas. Esta atmósfera reduce todavía más la tolerancia oficial hacia cualquier forma de oposición, incluso la simbólica.

Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, las autoridades rusas han redoblado su ofensiva contra la disidencia y la libertad de expresión. La persecución se ha cebado con organizaciones de derechos humanos, medios independientes y críticos del Kremlin. Cientos de personas han sido encarceladas y miles más han huido del país.

Fuente: Infobae

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