En Quito, la fatalidad por los siniestros viales se habría reducido. Esto porque, de enero a julio de 2025 hubo 2.114 siniestros viales con 1.358 lesionados y 152 fallecidos, en tanto que en el mismo periodo de 2026, según la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), hubo 2.109 siniestros, 1.284 lesionados, y 138 fallecidos.
Guillermo Abad, experto en transporte y seguridad vial y presidente de una organización que aborda el tema, sostuvo que puede ser una percepción, la realidad puede ser otra y se mostró escéptico con las cifras.
Subregistro de cifras
Adujo que hay muchos siniestros de tránsito que tienen un subregistro, pues hay casos en los que interviene un agente de tránsito, pero no registran, porque los involucrados llegaron un acuerdo extrajudicial.
Otro subregistro -acotó- es el que existe con relación a los fallecidos pues ese dato se toma en el lugar del siniestro, pero muchos de los heridos graves mueren posterior a las 24 horas que no está registrado en el parte policial.
Independientemente de aquello, acotó, el problema, aunque haya una pequeña reducción, es que hay una tendencia por más de 20 años a nivel nacional y local de una tasa de crecimiento anual promedio, tanto en siniestralidad, mortalidad y morbilidad.
La morbilidad la ubicó en el 9 %, la siniestralidad en el 5 % y en mortalidad al 6 %,
Acotó que la problemática de la siniestralidad vial es compleja. Para reducirla se requieren, indicó, tomar acciones efectivas a favor de la seguridad vial como mayor control, mayor gestión, mayor cumplimiento de la norma, lo que en la práctica no se da y no responde a un plan o a una estrategia.
Agregó que inclusive se ha perdido la institucionalidad de la seguridad vial en el país, y a modo de ejemplo, mencionó que hay una ley del 2021 que hasta la fecha no tiene reglamento, consecuentemente muchas de las reformas que se realizaron desde el año 2015 no pueden ser implementadas.
Controles de velocidad y radares
Expresó que los actores viales sugieren cómo implementar una norma al decir que, en ciertas vías 90 km por hora es muy bajo y empiezan a presionar a la autoridad para que suban el límite de velocidad o para que se quite un radar o un semáforo.
Abad señaló que la principal causa de muerte en un siniestro es la velocidad, entonces, acotó, suena incoherente que baje, cuando los controles de velocidad se han extinguido prácticamente.
Acerca de rades educativos colocados en algunas vías de Quito, el especialista consideró que no ayudan porque para poder tener un radar de ese tipo hay que tener conciencia vial.
“Cuando una persona desconoce las consecuencias de infringir las normas de tránsito y desconoce las consecuencias de ir a exceso de velocidad, se puede poner un radar educativo y no va a tener resultados, tiene que ser un radar que sancione”, dijo.
Organismos e iniciativas internacionales
Citó a organismos internacionales que recomiendan implementar controles de velocidad de manera telemática y no solo con operativos a través de agentes de tránsito porque eso muchas veces genera subjetividad, discrecionalidad y corrupción.
Andrea Flores, coordinadora de la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial en Ecuador, expresó que es verdad que en lo global, las fatalidades está en una reducción, pero existen todavía avenidas como la Simón Bolívar que siguen siendo fatales para los conductores.
Flores expresó que si bien es una cifra alentadora porque puede ser una tendencia que trabajando y coordinando acciones podría mantenerse hasta fin de año es importante no perder el enfoque de que, en cualquier momento, puede ocurrir un siniestro grave en esas vías que siempre son críticas y nuevamente disparar esos datos.
Indicó que han recomendado que se tomen los datos y la evidencia justamente para priorizar intervenciones, es decir, que con la información que se tiene respecto a cuáles son las intersecciones y las vías críticas de la ciudad haya acciones de infraestructura para que sean más segura en esos puntos y en los lugares en donde no se pueda se focalicen las acciones por la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT).
Flores mencionó que lo que resulta siempre más efectivo es la presencia constante y visible de los agentes civiles de tránsito en las vías y debidamente comunicada para que las personas sepan que cualquier acción de riesgo va a traer consecuencias legales o una sanción. (I)
Fuente: El Universo