John Leguizamo: el desafío de ser latino en Hollywood y su impactante papel en ‘La odisea’

Dentro del extraordinario elenco que Christopher Nolan armó para La odisea, John Leguizamo brilla con luz propia. Interpreta a Eumeo, el sirviente ciego que aguarda el retorno de Odiseo —interpretado por Matt Damon— mientras cuida a la esposa de su amo (Anne Hathaway), al hijo de este (Tom Holland) y a un perro anciano. Su actuación oscila entre la astucia y el desgarro.

A sus 66 años, Leguizamo acumula títulos legendarios como Moulin Rouge: amor en rojo y las cintas animadas La era de hielo y Encanto. Sin embargo, desde el primer momento, La odisea se destacó.

“Esto es mucho más grande que cualquier cosa que haya hecho”, afirmó el actor.

Su transformación incluyó lentes de contacto especiales que le bloqueaban la visión casi por completo.

Una experiencia monumental

La película parece destinada a una fuerte temporada de premios que podría incluir a Leguizamo. Por ahora, el actor celebra el enorme éxito en taquilla mundial, que atribuyó en parte a un elenco diverso.

“Que la película sea tan maravillosamente inclusiva significa que ahora, esta historia nos pertenece a todos”, declaró durante una videollamada la semana pasada.

De la empatía a la técnica actoral

Sobre la escena inicial donde su personaje arroja un cachorro por un acantilado, Leguizamo comentó:

“Pensé: ‘¡Voy a ser la persona más odiada en la historia del cine!’. Eso es lo que hacían con los más débiles de la camada en aquel entonces, solo los fuertes sobrevivían. Pero el cachorro estaba a salvo, había alguien con una manta suave atrapándolo justo fuera de cámara”.

El vínculo con el perro sobreviviente, Argos, fue fundamental. “Es una raza antigua llamada podenco portugués. Yo lo llamo pendejo portugués. No es la raza más brillante del mundo. Solo quedan 75 de esos perros; son de una raza muy, muy antigua. Pero no era nada agresivo y es dulce. Soy actor del método, así que pasé mucho tiempo con el perro, abrazándolo, besándolo, tratando de convertirlo en mi mejor amigo”.

Leguizamo destacó la obsesión de Nolan por el detalle: “Se para detrás de la cámara, sabes que está ahí contigo. Me hace sentir escuchado, visto y protegido porque en esta película, fui a lugares a los que no suelo ir, como estar al borde de un quiebre emocional”.

Actuación de método y el recuerdo de Lee Strasberg

“Soy actor del método y creo que realmente tienes que pasar por algo, no puedes fingir. Y estudié en Lee Strasberg. ¡Yo maté a Lee Strasberg!”, bromeó. “Estaba en su clase e hice un ejercicio de memoria sensorial que salió tan mal que no sobrevivió. Falleció esa misma noche, que en paz descanse. Así que sí, creo que tienes que experimentarlo, pero sentí que estaba en manos capaces con Chris, por lo que pude ir a lugares realmente aterradores dentro de mí y desenterrar mucho dolor. Al final, es sanador porque lo dejas salir”.

Su aspecto casi irreconocible fue un desafío adicional. “No dejaba de decirle a Chris: ‘Mira, no voy a conseguir trabajo nunca más. Todo el mundo está entrenando las 24 horas del día, luciendo como galanes, y yo parezco un testículo’”. Pero recordó que cuando era joven, “vivía para las transformaciones. Pensaba que de eso se trataba la verdadera actuación, de alejarte lo más posible de ti mismo”.

Nervios y condiciones extremas

A pesar de no ser “un tipo nervioso”, con Nolan sintió presión. “Nunca antes había trabajado con él, así que no sabía qué iba a pasar. Tenía que interpretar a alguien anciano, ciego, todos estos matices emocionales, y también estábamos a 274 metros sobre el nivel del mar. Tuvieron que subirme hasta allí en helicóptero. Estoy en la cima de un acantilado del que puedes caer y morir. Cada planta en este acantilado era venenosa. Nos dijeron: ‘Si rompen la savia y se la ponen en los ojos, los dejará ciegos’”.

Trabajar con cámara IMAX fue otra odisea. “Pesa 130, 180 kilos, suena como una podadora de césped. El primer día, empecé a hacer mi escena y él me dice: ‘No tienes que gritar’. Yo le digo: ‘Pero no me escucho’. Además, no me dijeron que eran tres minutos por rollo”. Tenía un monólogo de 10 minutos y cada corte significaba recargar durante cinco minutos, rompiendo la concentración.

Lo real sobre lo digital

Leguizamo elogió el set físico sin pantalla verde. “El hecho de que todo fuera tan físico facilita la actuación para los actores, y luego los resultados son mucho más reales y orgánicos. Es palpable que lo que estás viendo en cámara realmente está sucediendo”. Mencionó la escena de los fantasmas de soldados muertos, donde los dobles de riesgo estaban enterrados bajo la arena con esnórqueles. “Como cien personas estaban enterradas, y luego salen. ¡Dios mío, es tan fascinante de ver!”.

Advirtió sobre la moda de la IA en Hollywood: “Hollywood está empezando a adoptar la IA y pensando que eso va a resolver las cosas; ¿lo hará? La Odisea te demuestra que eso no es lo que la gente realmente quiere”. Al escuchar que Elon Musk planea generar su propia versión con IA, respondió: “Sí, va a ser hermosa. Será fenomenal. Buena suerte con esa [versión] falsa, sin alma y vacía. Simplemente no entiendo a las personas que se esfuerzan por fomentar el odio. José Martí, el gran poeta y revolucionario cubano, dijo que hay dos clases de hombres: los que crean y los que destruyen”.

La lucha por la representación latina

Leguizamo señaló que el elenco diverso es un símbolo del mundo real. “Las personas latinas somos el 20 por ciento de la población, y seguimos siendo prácticamente invisibles, especialmente en las salas ejecutivas y corporativas”. Recordó su juventud idealista: “Cuando estaba en NYU, era la única persona latina en mis clases, lo cual fue impactante para mí en una ciudad donde somos iguales a las personas blancas en población. DB Sweeney y Andrew McCarthy estaban en mi clase e iban a cinco audiciones al día, y yo iba a una cada cinco meses para ser traficante de drogas o asesino”.

“Empecé a darme cuenta de que sin importar lo que hiciera, sin importar lo talentoso que fuera, nunca iba a tener las mismas oportunidades que ellos. Es el racismo sistémico con el que lidié durante cuatro décadas, pero te afecta porque empiezas a interiorizar que no eres lo suficientemente bueno, de lo contrario estarías más avanzado. Ahora que tengo 66 años, sé que no soy yo, es el sistema”.

En un ensayo de 2022 para The Los Angeles Times, criticó a Hollywood por elegir a españoles como Javier Bardem y Antonio Banderas en papeles latinos. “Me siento un poco mal porque no quiero echar a nadie a los lobos; los artistas son mis colegas. Solo me molesto porque el colorismo sigue vivo en Hollywood con las personas latinas. Los españoles no son latinos, simplemente no lo son. Necesitamos tener a toda la diáspora de latinos representada, no solo a los latinos blancos o a los latinos que pasan por blancos, porque eso es básicamente casi como elegir a personas blancas”.

El legado que inspira

Varios artistas jóvenes le han dicho que su presencia los ayudó. “Lin-Manuel Miranda me lo dijo. Kris Diaz, que acaba de escribir el libreto de Hell’s Kitchen para Alicia Keys, el actor Jorge Lendeborg. Pero incluso Matt Damon se me acercó y me dijo que cuando él y Ben Affleck vieron mis espectáculos unipersonales, tuvieron una revelación: ‘Dios mío, si este chico puede hacerlo, nosotros podemos escribir nuestra propia historia’, y escribieron Good Will Hunting. Eso es increíble para mí porque cuando conté mis historias, solo quería inspirar a niños que se sintieran como yo, que se vieran como yo”.

Fuente: Infobae

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