Colocar una capa de papel higiénico sobre la taza del inodoro no ofrece la protección que muchos imaginan. Por el contrario, esta práctica podría exponer a los usuarios a un riesgo mayor del que intentan evitar. Especialistas en microbiología y virología han advertido que el papel, por su naturaleza porosa y absorbente, no actúa como barrera frente a los gérmenes y además se contamina fácilmente con el ambiente del baño.

El papel higiénico no es una barrera microbiológica efectiva
Jill Roberts, profesora de salud pública y microbiología en la Universidad del Sur de Florida, lo explica sin rodeos:
“Probablemente no te protegerá de los patógenos: están hechos de materiales porosos que no pueden impedir que los gérmenes pasen”.

Las investigaciones respaldan esta advertencia. Un estudio de la Universidad Hawler Medical, publicado en Clinical Research in Environmental and Women’s Health, confirmó que el papel higiénico expuesto en distintas zonas de un sanitario acumula bacterias causantes de infecciones intestinales y urinarias, como Salmonella y Staphylococcus aureus, así como hongos que pueden afectar la piel y las mucosas.

Antes de ser colocado en el baño, ese mismo papel no presentaba ninguno de esos microorganismos.
Los aerosoles de la descarga contaminan el papel antes de usarlo
Christian Brandt, jefe de higiene hospitalaria y ambiental del Hospital Universitario de Heidelberg, señala que al accionar la palanca con la tapa abierta, los aerosoles fecales se dispersan por el aire y se depositan sobre las fibras del papel higiénico.

Un estudio publicado en el Journal of Hospital Infection aporta datos concretos: una sola descarga sin tapa libera bacterias al aire en concentraciones de hasta 29.5 unidades por metro cúbico, y la nube de partículas persiste durante 90 minutos en el ambiente. Brandt añade que las manos del usuario contaminan el papel adicionalmente al manipularlo, incluso antes de colocarlo sobre el asiento.

La palanca de descarga y las manos concentran más bacterias que el asiento
Charles Gerba, profesor de virología de la Universidad de Arizona, asegura que los baños domésticos pueden ser incluso más contaminados que los públicos:
“En Estados Unidos, los baños de casa son mucho más sucios que los baños públicos que estudiamos en una universidad”.
Una investigación de la Universidad de Arizona publicada en la revista Hygie confirmó que la palanca de descarga, y no el asiento, es la superficie con mayor carga bacteriana en los baños de uso público.

Roberts resume el verdadero peligro con una frase contundente:
“La amenaza no es para tus glúteos, es para tu boca a través de tus manos”.
Cubrir el asiento con papel no aparece entre las medidas de prevención que la Secretaría de Salud recomienda para evitar enfermedades diarreicas. Sus guías ponen el énfasis en el lavado de manos con agua y jabón antes y después de usar el baño.
Cómo lavarse las manos correctamente para evitar enfermedades diarreicas
La Secretaría de Salud detalla el procedimiento en su guía Pasos para lavarte las manos, disponible en el portal oficial gob.mx: tallar enérgicamente palmas, dorso y entre los dedos durante al menos 20 segundos, enjuagar por completo y secar con papel desechable.

El IMSS agrega en su portal un paso que pocos aplican: cerrar la llave del agua y abrir la puerta del baño con ese mismo papel antes de desecharlo, para evitar recontaminarse al salir.
Fuente: Infobae