Olivia Dean deslumbra en Lollapalooza Chicago 2026: show inolvidable

Basta con cerrar los ojos en la vastedad de Grant Park para sentirse en un teatro de antaño. Una banda de R&B recorre todos los matices de la música negra, con una vocalista encantadora que no solo canta como los dioses, sino que relata cómo y por qué llegó hasta allí. De repente coquetea con el funk y roza los límites de la bossa nova, siempre con el norte en la raíz. Pero es el escenario principal de Lollapalooza Chicago, en la tercera noche del festival, y Olivia Dean, la artista en cuestión, hipnotiza a miles de seguidores con la naturalidad de quien siente cada cosa que hace.

En sintonía con la esencia musical de Chicago, la cantante británica presentó un repertorio de 19 canciones en hora y media que lo tuvo todo: una banda impecable tocando a la vieja escuela, una compositora visceral y profunda que también es una performer cautivante, y su voz, espontaneidad y confesiones, que redondearon uno de los momentos más altos de este Lollapalooza 2026.

Dean salió a escena dispuesta a hacer valer el título de headliner que estrena esta temporada de verano en Estados Unidos. Luego de “Nice to each other” y “Lady Lady”, habló por primera vez a un público entregado en el escenario principal. Fue la primera de varias charlas en tono íntimo, como si estuviera en un club de R&B de la ciudad, entre ruidos de vasos y murmullos.

Pero la composición de lugar era completamente distinta: como cabeza de cartel del festival, con los rascacielos iluminados y miles de personas reflejándose en una sonrisa muy parecida a la gratitud. Miró el escenario ubicado justo enfrente y recordó su debut en la edición 2024 de Lollapalooza, en horario vespertino, con un panorama muy diferente al actual. También repasó su primer concierto sola en la ciudad, hace apenas un año, ante unas mil quinientas personas, y lo comparó, sin poder creerlo realmente, con la multitud que estaba allí principalmente por ella y por canciones como “So easy to fall in love”, una oda a la autoestima.

El salto exponencial en convocatoria se debe a su disco The Art of Loving, que le valió un Brit Awards al mejor álbum británico, entre otros premios, y la catapultó a la primera fila de las songwriters más populares de la industria. Inspirada en el libro de Bell Hooks, Olivia explora allí el amor en todas sus variantes: no solo las rupturas —un cliché de cualquier manifestación artística—, sino también la autoestima y el deseo en un modo existencial.

“Todo el objetivo de este álbum era intentar averiguar qué significa realmente el amor para mí. Creo que es una palabra que usamos mucho y pensamos que sabemos lo que significa cuando en realidad es tan confusa y da tanto miedo”, admitió en otra de sus oratorias que hizo canción en “Let Alone The One You Love”.

Olivia Dean y Sam Fender interpretaron

El bloque “Messy” lo empezó con el tema que dio nombre a su primer disco y lo siguió con otra historia desde lo más profundo. “Carmen”, el homenaje a su abuela: una mujer que dejó Guayana para emigrar al Reino Unido cuando tenía 18 años y, a través de una emotiva canción de puño y letra, la convirtió en símbolo de una era con una hermosa melodía.

Olivia Dean sostiene el contenido dramático-sentimental de su obra en una big band a la vieja escuela que se siente muy a gusto en Chicago. Dos guitarras, bajo, batería, piano, vientos y coros navegan por los caminos de la música negra con un pulso bailable que la frontwoman decora con su simpatía y espontaneidad. “Move on up”, versión del ícono local Curtis Mayfield, en clave soulera, que aprovechó para presentar a los músicos.

Con un público totalmente rendido, la británica coronó su notable presentación con la visita de Sam Fender para hacer su tema “Rein me in”, que regrabó con Olivia y registraron un récord de semanas consecutivas en el tope del chart británico. El cierre fue con “Man I need” como había empezado todo una hora y media antes: con una inmensa cantante con una notable banda detrás.

Un rato antes, Geese había cerrado el escenario Allianz, el mismo al que hacía referencia Olivia Dean, con su indie rock cien por ciento neoyorquino y ese ADN que se remonta a The Velvet Underground como grupo pionero de todo lo que vino después.

Cameron Winter, de Geese, durante su actuación en el escenario Allianz de Lollapalooza Chicago (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lejos de la arenga festivalera, el cantante y guitarrista Cameron Winter logra captar la atención con su economía de movimientos y una voz que se mueve para donde más convenga, mientras la espectacularidad descansa en el baterista Max Bassin. La banda está girando con el Getting Killed World Tour, sostenido en su aclamado cuarto disco, y se la ve ya consolidada en este tipo de escenarios, manejando a la audiencia según sus climas.

La jornada había comenzado con una serie de ajustes en los horarios por una lluvia que visitó la ciudad durante toda la mañana y cesó casi en simultáneo con el comienzo de la actividad. Y The Neighbourhood, uno de los grupos más esperados del día. “Por circunstancias imprevistas, la mitad de nuestros equipos no llegó a la presentación”, escribió la banda en un comunicado en sus redes, donde aclaró que igualmente iban a hacer su set de una manera diferente a lo planeado.

The Neighbourhood organizó su set en torno a una casa típica de suburbio, con barbacoa en el antejardín, cercas de madera en tono natural y dos reposeras para ver la gente pasar. Sobre esa puesta, el cantante Jesse Rutherford se hizo cargo de la situación. Con la 23 negra de Michael Jordan encima de su camisa floreada, y un recorrido incesante por las pasarelas y el escenario, el frontman interpretó las partes vocales sobre las pistas de audio, mientras sus compañeros armaban un encuentro de amigos. Una tarde como cualquier otra en el barrio, tomando cerveza en la vereda, mandando mensajes por teléfono o asando unos hot dogs ante una buena cantidad de público que les siguió el juego.

Con la diversidad que lo caracteriza, Lollapalooza Chicago cerró su día 3 con sensaciones de todos los colores. Mientras en los foros se debate qué artistas bajarán para la etapa sudamericana del tour —la cita en el Hipódromo de San Isidro será el 12, 13 y 14 de marzo—, la ciudad de los vientos sopló sus espíritus musicales en otra noche para su colección.

Jennie cerró el escenario Bud Light con toda su artillería de estrella pop (Cortesía Lollapalooza)

Fuente: Infobae

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