Un grave atentado con explosivos sacudió la madrugada de este martes las instalaciones de la Policía Metropolitana en Cúcuta, Norte de Santander, dejando un saldo de 14 personas heridas: 11 uniformados y 3 civiles que se encontraban en el sector. El ataque ocurrió mientras la ciudad vivía sus tradicionales festividades, lo que ha generado una profunda consternación entre los habitantes y ha encendido las alarmas de las autoridades nacionales y regionales.
Las primeras investigaciones oficiales han puesto la mira en dos presuntos cabecillas del ELN: alias David y alias Nay, quienes tendrían una amplia injerencia criminal en la región del Catatumbo y serían los autores intelectuales del ataque. Así lo confirmó el Ministerio de Defensa, que ha ofrecido una recompensa de 800 millones de pesos por información que conduzca a la captura de alias David, y 150 millones de pesos por alias Nay, según lo anunció el ministro de Defensa, Pedro Sánchez.
Consejo extraordinario de seguridad
Tras la explosión, el Gobierno Nacional convocó de inmediato a un consejo extraordinario de seguridad. La ministra de Defensa encargada, Angélica Verbel, lideró la reunión con la presencia del comandante general de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto; el director general de la Policía Nacional, general William Rincón; el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar; y el alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo.

En ese encuentro se definieron nuevas estrategias de seguridad y se anunciaron montos adicionales: hasta 350 millones de pesos para quien entregue información sobre los responsables de abandonar el vehículo con explosivos en la escena del crimen. También se contemplan recompensas por otros cabecillas del grupo armado que operan en la zona.
El Ministerio de Defensa fue enfático al señalar que “las primeras investigaciones de nuestra Fuerza Pública señalan a alias David y a alias Nay o ‘Nike’, integrantes del cartel narcoterrorista del ELN, como presuntos responsables de ordenar estos ataques contra la población y la Fuerza Pública”. Además, se indicó que ambos líderes dirigen facciones del ELN en Cúcuta y en todo el departamento, con participación directa en la crisis de seguridad y en la confrontación con las disidencias de las Farc por el control territorial.
Las autoridades los vinculan con delitos graves como homicidio, extorsión, secuestro y terrorismo. Por ello, su captura es considerada prioritaria para restablecer el orden en la región. El Ministerio de Defensa advirtió que “la Fuerza Pública no descansará hasta encontrarlos y capturarlos para que respondan ante la justicia. No habrá rincón del territorio donde puedan esconderse. Cada vez tendrán menos lugares donde ocultarse y más ciudadanos dispuestos a colaborar con las autoridades”.

Refuerzos militares y tecnológicos
Como respuesta inmediata, el comando conjunto del Ejército y la Policía en Cúcuta activó un plan de refuerzo que incluye siete pelotones adicionales, aproximadamente 250 soldados, drones y equipos de inteligencia, según confirmó el general Hugo López Barreto. La Fuerza Aeroespacial Colombiana sumará asistencia aérea para la detección de amenazas.
También se puso en marcha un Plan Integrado de Seguridad y Vigilancia, junto con un Puesto de Mando Unificado de carácter permanente. Este centro analizará diariamente los reportes de inteligencia y las alertas ciudadanas, permitiendo ajustar las operaciones según la información más reciente. El objetivo es blindar la zona y evitar nuevos ataques.
El atentado ocurrió a las 3:20 a. m., cuando un camión cargado con explosivos fue abandonado frente al comando de la Policía Metropolitana. Según el general William Rincón, se trataba de un vehículo tipo NPR modificado, con placas falsas y un sistema mecánico sobre rieles que permitía retirar la carpa y lanzar los artefactos explosivos contra el edificio policial.

El vehículo estaba equipado con un sistema de activación electrónica por radiofrecuencia y transportaba entre 15 y 20 kilogramos de amonal. Los responsables intentaron ocultar los explosivos bajo zanahorias y papas, simulando un cargamento de productos de mercado. Además, dejaron una carga adicional para destruir posibles pruebas.
El ataque se perpetró a escasos metros de la unidad médica de la Policía, lo que, según el general Rincón, constituye una violación al Derecho Internacional Humanitario, ya que esa instalación cuenta con protección especial.
Las autoridades continúan con las investigaciones y no descartan nuevos operativos en los próximos días. Mientras tanto, la ciudad de Cúcuta refuerza su seguridad con la esperanza de que los responsables sean capturados pronto y se recupere la tranquilidad en la región.
Fuente: Infobae