Seis factores afectaron al Mercado del Río: ahora se exige una inversión de más de $ 200.000 para transformar el espacio

Cuando se concibió la idea del Mercado del Río, se proyectó como un negocio a largo plazo.

La inversión que debía realizarse en la zona ubicada a la altura de las calles Colón y Villamil era importante.

El espacio, administrado por la Fundación Malecón 2000, fue otorgado a la empresa privada mediante un proceso de subasta por un plazo de 25 años.

La premisa era que, bajo la administración del consorcio, se desarrollara un mercado gastronómico similar a los existentes en Madrid. El consorcio debía realizar una inversión mínima de $ 350.000 en adecuaciones, equipamiento y mobiliario.

Esa inversión fue independiente de la que se efectuó para adecuar el espacio ubicado en la terraza.

El Mercado del Río abrió en 2018 con altas expectativas. Varios restaurantes conocidos de la ciudad se instalaron allí como una oportunidad para captar a comensales del sector turístico y a visitantes nacionales que recorrían el Malecón 2000.

Sin embargo, la pandemia de 2020 trastocó los planes. El tráfico de visitantes y comensales se contrajo y los negocios comenzaron a registrar una disminución de sus ingresos.

Algunos propietarios de locales comentaron que se dejó morir el espacio y que faltaron promoción y actividades, aunque reconocieron que la afluencia de visitantes ya no era la misma.

Las señales de que algo no marchaba bien se hicieron más evidentes cuando, de las dos naves que ocupaba, el Mercado del Río se quedó con una sola en 2023. La otra fue ocupada por un restaurante tipo bufé.

Un análisis elaborado por la Fundación Malecón 2000 para sacar a subasta el espacio que deja el Mercado del Río identifica al menos seis factores que llevaron al proyecto a la crisis.

Según ese estudio, la crisis no responde exclusivamente a factores coyunturales, sino a causas estructurales que se fueron acumulando.

Entre ellas se reconoce la contracción sostenida del tráfico de visitantes desde 2020, que no logró recuperarse hasta alcanzar los niveles proyectados durante la concepción original del proyecto.

También se atribuye la crisis a un cambio estructural en los hábitos de consumo después de la pandemia, marcado por la preferencia de los clientes por experiencias dinámicas, abiertas y multiservicio, frente a espacios concentrados en una sola actividad.

El análisis también reconoce la saturación de la oferta gastronómica en el entorno inmediato del Malecón 2000.

Otro punto clave es la pérdida del denominado “efecto destino”. Es decir, el espacio dejó de funcionar como un punto de atracción o ancla dentro del recorrido de los visitantes, lo que redujo el tráfico espontáneo.

Además, se señala que otro factor que incidió en la crisis fue la ausencia de una oferta complementaria de entretenimiento que incrementara el tiempo de permanencia de los visitantes y el valor promedio de sus consumos.

La especialización en un único giro comercial, la gastronomía, limitó la capacidad de adaptación del proyecto frente a los cambios registrados en el entorno.

“La convergencia de estos factores confirma que la inviabilidad del Mercado del Río es de naturaleza estructural y no coyuntural, y que no puede ser resuelta mediante nuevos ajustes al mismo modelo de negocio”, sostiene el análisis.

La Fundación Malecón 2000 concluyó que es necesaria la reconversión del espacio hacia un modelo diferente, que permita rediseñar la explotación del área y alinearla con las nuevas dinámicas del mercado.

Según el estudio efectuado, en Guayaquil existe una demanda insatisfecha de espacios de entretenimiento familiar que integren tecnología, experiencias y actividades lúdicas.

Por ello, la Fundación Malecón 2000 anunció que, para reemplazar al Mercado del Río, se plantea desarrollar un proyecto de entretenimiento familiar.

El modelo de negocio propuesto deberá integrar, como mínimo, juegos interactivos digitales en 3D, experiencias de realidad virtual con inteligencia artificial, áreas lúdicas tradicionales y recreativas, espacios para eventos familiares y zonas de integración social.

La propuesta estará dirigida a un público familiar que incluya a niños de entre 3 y 17 años, jóvenes de entre 18 y 21 años, familias y visitantes del Malecón 2000, tanto turistas nacionales como internacionales.

El contrato de concesión o autorización de uso con inversión privada del espacio se plantea por un periodo de diez años.

La inversión mínima requerida es de $ 205.000 y deberá ser asumida íntegramente por el adjudicatario. El canon mensual base será de $ 4.000 más IVA.

Además, se establece una cuota ordinaria de $ 40.000 y una cuota extraordinaria de $ 163.600. De este último valor, el 30 % deberá pagarse a la firma del contrato y el 70 % restante será mensualizado durante tres años.

También se prevé un incremento anual del 3 % sobre el canon mensual vigente a partir del cuarto año.

Actualmente, el inmueble que será subastado presenta afectaciones derivadas de la construcción de las naves sobre la terraza, específicamente filtraciones, daños ocasionados por la humedad y deficiencias en el sistema de drenaje.

Las bases establecen que, en caso de que el adjudicatario ejecute obras para corregir las filtraciones, impermeabilizar el área, reparar los daños constructivos y realizar otras mejoras en el inmueble, la inversión efectuada por el concesionario será compensada íntegramente mediante descuentos aplicados exclusivamente a las cuotas ordinarias y extraordinarias. (I)

Fuente: El Universo

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