En los primeros días de julio de 1971, un pequeño aviso en la sección de espectáculos de The New York Times captó la atención. El anuncio decía que “George Harrison y amigos” tocarían en el Madison Square Garden el domingo 1 de agosto a las 8 de la noche. No daba más detalles, pero la expectativa se disparó: muchos creyeron que se trataba de una reunión de los Beatles. Las entradas se agotaron en cuestión de horas, lo que obligó a programar una segunda función a las 2 de la tarde, que también se vendió por completo. Nadie sospechaba que esa convocatoria anunciaba el Concierto para Bangladesh, un evento benéfico organizado por el exbeatle para recaudar fondos ante la crisis humanitaria en el país asiático.
El origen se remonta a menos de un mes antes, en la casa de Harrison en Inglaterra. El músico trabajaba en la banda sonora de la película Ragha junto a su amigo Ravi Shankar, maestro del sitar. Shankar andaba abatido y distraído; al preguntarle qué pasaba, confesó que estaba angustiado por su tierra, Pakistán Oriental, devastada por un ciclón y por una guerra que provocaba más muertes y obligaba a millones a huir hacia la India. Shankar dijo que quería ayudar, y Harrison, que admitió no conocer a fondo esa realidad, decidió sumarse. Ese mismo día empezó a llamar a conocidos. “Le dije que sentía que tenía que hacer algo, y que había decidido hacer mi propio concierto para recaudar dinero. Inmediatamente llamó a sus amigos”, recordaría Shankar. Antes de las llamadas, Harrison le pidió que le detallara la situación para poder explicarla a los demás, y el bengalí hizo un repaso histórico.

El ciclón y la guerra
La explicación comenzó con el desastre natural: el 13 de noviembre de 1970, el ciclón Bhola azotó Pakistán Oriental y el estado indio de Bengala Occidental. Fue el ciclón tropical más mortal jamás registrado, con inundaciones que arrasaron el delta del Ganges. Se calculó que dejó cerca de medio millón de muertos, además de cientos de miles de heridos y damnificados.
Luego, el capítulo bélico. Tras la partición de la India británica en 1947, Pakistán quedó dividido en dos regiones separadas por unos 1.600 kilómetros. La oriental, habitada mayoritariamente por bengalíes, fue conocida inicialmente como Bengala Occidental; la occidental, con mayoría punjabí y sindhi, concentró el poder político y económico. En 1955, el plan “Una sola unidad” oficializó los nombres de Pakistán Oriental y Pakistán Occidental, pero las desigualdades seguían creciendo. El 25 de marzo de 1971, tras el triunfo electoral de la Liga Awami en el este, el gobierno central lanzó la “Operación Reflector”, una represión brutal. Al día siguiente, el líder Sheikh Mujibur Rahman proclamó la independencia de Bangladesh. La mayoría de los bengalíes se sumó a la causa, mientras los islamistas y biharis de habla urdu se aliaron con el Ejército. En tres meses, el número de víctimas era millonario. Esa era la situación que Shankar relató a Harrison en junio de 1971.

La convocatoria de George
Las reacciones de los convocados fueron dispares. Ringo Starr confirmó enseguida, aunque tuvo que suspender un rodaje en España para cumplir con la cita. John Lennon dijo que sí, pero se arrepintió al saber que Yoko Ono no estaba incluida en el proyecto. Paul McCartney respondió con un rotundo no, pues consideraba inapropiada una reunión de los cuatro tan pronto después de la ruptura.
Otros músicos cercanos se unieron sin dudar: Billy Preston, casi un quinto Beatle; Klaus Voorman, bajista y amigo de la etapa de Hamburgo; el grupo Badfinger, junto a Leon Russell, Jim Keltner, Jim Horn y otros, hasta armar una veintena.
Eric Clapton y Bob Dylan fueron casos especiales. Clapton, inmerso en su adicción a las drogas, fue hallado inconsciente la mañana del concierto junto a su novia; un médico logró reanimarlo con metadona. Subió al escenario, pero evidentemente no estaba en su mejor estado. Dylan, aquejado por el pánico escénico, estuvo a punto de no presentarse; una conversación con Harrison fue clave para que finalmente apareciera con su guitarra acústica y su armónica minutos antes de su turno.
El productor Phil Spector, encargado de la grabación, también dio problemas: destrozó los camarines y hasta golpeó a un policía, casi terminando bajo arresto.

Un concierto histórico
Las dos funciones, una a las 2 de la tarde y otra a las 8 de la noche, ante 20.000 personas cada una, fueron vibrantes. La primera parte la protagonizaron Ravi Shankar y sus músicos, mientras el público, intrigado, los escuchó en silencio. Shankar y Harrison explicaron el porqué del evento y llamaron a la solidaridad.
Con la veintena de artistas sobre las tablas, llegó el turno de Harrison, quien ofreció While My Guitar Gently Weeps (junto a Clapton), Here Comes the Sun, Something, My Sweet Lord y Beware the Darkness. Ringo cantó It Don’t Come Easy, aunque olvidó parte de la letra. Billy Preston interpretó That’s the Way God Planned It, y Leon Russell deslumbró con un medley de Jumping Jack Flash y Young Blood, culminando con acordes de blues.
Dylan, ya sin miedo, repasó clásicos como Blowin’ in the Wind, A Hard Rain’s A-Gonna Fall y Just Like a Woman, y en la segunda función sumó Mr. Tamburrine. En todos los temas lo acompañaron Harrison a la guitarra y Russell al bajo.
El broche final fue “Bangladesh”, composición de Harrison para la ocasión, cuyo texto es un dramático llamado. El público siguió la letra:
“Mi amigo vino a mí / con tristeza en los ojos y / me dijo que necesitaba ayuda / antes de que su país muriera. / Aunque no podía sentir el dolor, / sabía que tenía que intentarlo. / Ahora les pido a todos ustedes / que nos ayuden a salvar algunas vidas. / Bangla Desh, Bangla Desh / Donde tanta gente muere rápidamente / Y ciertamente parece un desastre / Nunca he visto tanta angustia / Ahora, ¿no tenderás tu mano? / Trata de comprender / Alivia al pueblo de Bangla Desh / Bangla Desh, Bangla Desh. / Qué gran desastre. / No lo entiendo. / Pero sin duda parece un caos. / Nunca había conocido tal angustia. / Por favor, no te alejes. / Quiero oírte decir: / Alivia al pueblo de Bangla Desh. / Alivia al pueblo de Bangla Desh / Bangla Desh, Bangla Desh / Aunque parezca tan lejos / De donde todos estamos / Es algo que no podemos rechazar / Ese sufrimiento no puedo ignorarlo / Ahora, ¿no darás algo de pan? / Alimenta a los hambrientos / Tenemos que aliviar Bangla Desh / Alivia al pueblo de Bangla Desh / Tenemos que aliviar a Bangla Desh / ¿No darás tu mano ahora? / Intenta comprender. / Alivia al pueblo de Bangla Desh”.
El concierto recaudó 243.418,50 dólares, entregados a Unicef, aunque el dinero tardó en llegar a los refugiados porque los impuestos fueron retenidos al no haberse anunciado la participación de la entidad a tiempo. Luego, un álbum triple y un documental aportaron cerca de 12 millones de dólares adicionales.
Más allá de lo económico, el Concierto para Bangladesh marcó un hito: fue la primera gran movida solidaria del rock, antes de Live Aid y Farm Aid (1985) y de Live 8 (2005). George Harrison demostró que la música popular podía ser una vía para la ayuda humanitaria y la denuncia de violaciones de derechos humanos a escala mundial.
Fuente: Infobae