Cientos de geoglifos milenarios descubiertos en la Amazonía

Investigadores han identificado cientos de figuras geométricas talladas en el suelo del suroeste de la Amazonía, algunas con más de 2.500 años de antigüedad, según un estudio publicado recientemente. Estas estructuras, que incluyen terraplenes y zanjas, fueron detectadas mediante sobrevuelos y tecnología de escaneo láser.

El estudio, divulgado en la revista Nature, revela casi 400 estructuras de tierra previamente desconocidas, como círculos, cuadrados y otras formas geométricas, algunas conectadas por caminos. Muchas son geoglifos datados entre el 600 a. C. y el 850 d. C., lo que refuerza la idea de que la Amazonía albergaba sociedades complejas mucho antes de la llegada de los colonos europeos en el siglo XV.

Tecnología láder para revelar el pasado

Para observar bajo el denso dosel forestal, cerca de las fronteras de Bolivia, Brasil y Perú, los arqueólogos emplearon lidar (detección y medición por luz), una técnica que permite cartografiar sitios invisibles a simple vista. Esta herramienta ha sido clave para descubrir estas formaciones, que varían en tamaño: la mayoría abarca 2,8 hectáreas, con zanjas de hasta 9,1 metros de ancho y 4,6 metros de profundidad. La estructura más grande se extiende por más de 48,6 hectáreas.

José Iriarte, arqueólogo de la Universidad de Exeter ajeno a la investigación, calificó el hallazgo como “un estudio importante y ambicioso” que revela “la notable escala de modificación del paisaje precolombino en el suroeste de la Amazonía”. No obstante, señaló que se requieren más excavaciones para entender “cómo se usaban y si estaban asociados con residencias, ceremonias u otras actividades”.

Posibles usos ceremoniales y culturales

Basándose en relatos orales de la nación apurinã, el grupo indígena que habita la zona, los investigadores sugieren que estos diseños tenían múltiples propósitos. Martti Pärssinen, autor principal y profesor emérito de la Universidad de Helsinki, afirmó:

“Estamos bastante seguros de que esos se utilizaban para festividades, ocasiones políticas, ceremonias, danza, música y también competencias como los juegos de pelota”.

Los científicos atribuyen las estructuras a una antigua sociedad que denominaron los aquiry, descrita por Pärssinen como un grupo multicultural y multilingüe que compartía una cosmología común reflejada en estos centros ceremoniales.

Sin embargo, Anna Roosevelt, profesora de Antropología de la Universidad de Illinois en Chicago que no formó parte del equipo, advirtió que “nadie ha descubierto por completo” el propósito o significado exacto de los geoglifos, que podrían tener formas relacionadas astronómicamente. Por su parte, Pärssinen indicó que no se hallaron evidencias de residencias permanentes ni de estructuras defensivas en los montículos de la era aquiry, que culminó alrededor del año 900 d. C.

Población densa antes de Colón

Las estructuras, distribuidas en un área de 4.403 kilómetros cuadrados, respaldan la evidencia de que la cuenca del Amazonas estuvo amplia y densamente poblada en siglos anteriores a la colonización. Cronistas como Gaspar de Carvajal, misionero que acompañó al conquistador Francisco de Orellana en la década de 1540, describieron una tierra “densamente poblada” con grandes asentamientos, incluyendo uno que “se extendía por cinco leguas sin que mediara ningún espacio de casa a casa”.

Estos relatos fueron ignorados durante siglos debido al devastador impacto de enfermedades y colonización sobre los pueblos indígenas. Eduardo Neves, arqueólogo de la Universidad de São Paulo no involucrado en el estudio, alertó sobre las amenazas actuales:

“Este patrimonio está altamente amenazado por la tala y el cultivo de soja”.

Trabajos recientes en otras partes de la Amazonía, incluido el este de Ecuador, han hallado rastros de caminos, canales y plataformas residenciales, sugiriendo que aún quedan miles de estructuras por descubrir bajo la densa selva.

Debate sobre la población aquiry

El equipo de Pärssinen estimó que, en el apogeo de la sociedad aquiry (entre los años 100 y 300 d. C.), la población de esta región podría haber llegado a tres millones de personas. No obstante, esta cifra genera controversia entre expertos, quienes piden cautela al no basarse en excavaciones directas, sino en factores como la cantidad de sitios y la mano de obra requerida.

Pärssinen concluyó que los relatos del siglo XVI sobre poblaciones densas no eran descabellados como se pensó por generaciones:

“Pensaban que era imaginación de Carvajal y de la expedición de Orellana, la cual vio asentamientos realmente enormes”.

Fuente: Infobae

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