La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) determinó que el siniestro de Bering Air ocurrido frente a las costas de Alaska en febrero de 2025, el cual cobró la vida de 10 personas, fue resultado de una sucesión de fallos que pudieron haberse prevenido. La agencia identificó como causas principales los vuelos con exceso de peso, una fiscalización deficiente por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) y la pérdida de la velocidad apropiada por parte del piloto mientras manejaba el sistema antihielo durante la maniobra de aproximación al aeropuerto de Nome.
El reporte oficial, divulgado el jueves y reseñado por la agencia estadounidense Associated Press, señala que el desastre no se debió a un error aislado, sino a la acumulación de deficiencias que fueron reduciendo paulatinamente los márgenes de seguridad de la operación. La aeronave realizaba un trayecto regular entre Unalakleet y Nome, una distancia de aproximadamente 240 kilómetros (150 millas), y desapareció a unos 50 kilómetros (30 millas) al sureste de su punto de destino.
La pesquisa reveló que la aeronave superaba el peso máximo autorizado para volar en condiciones de hielo. Además, el mismo aeropuerto de Nome había cerrado sus pistas de manera temporal para efectuar labores de deshielo, según la información proporcionada por la agencia. La NTSB ubicó este suceso entre los accidentes aéreos más letales registrados en Alaska en el presente siglo, de acuerdo con el documento citado por Associated Press.
Investigación detectó patrón de pesos no declarados

De acuerdo con las pesquisas, los investigadores encontraron un patrón recurrente de pesos no reportados en los manifiestos de vuelo de Bering Air, así como operaciones llevadas a cabo excediendo los límites permitidos. El informe añadió que la supervisión ejercida por la FAA no logró identificar ni corregir esta práctica habitual, a pesar de que implicaba operar con cargas superiores a las declaradas oficialmente.
La junta sostuvo que la autoridad aeronáutica no interpretó como señales de alerta ni la creciente complejidad operativa ni el acelerado crecimiento experimentado por la compañía tras la pandemia y la quiebra de su principal competidor. Para la investigación, estos cambios demandaban un control más riguroso sobre la aerolínea y un monitoreo acorde a la magnitud y el tipo de servicios que ofrecía.
Jennifer Homendy, presidenta de la NTSB, resumió esa conclusión con la siguiente declaración:
«No fue el resultado de un solo fallo, sino de una serie de averías evitables que erosionaron los márgenes de seguridad críticos».
La evaluación señaló una cadena de decisiones y omisiones que, en su conjunto, dejaron a la operación con un margen de maniobra reducido frente a una situación demandante.
La NTSB atribuyó al piloto una falla central en la secuencia del accidente: no controló ni mantuvo una velocidad adecuada mientras gestionaba el sistema de protección contra el hielo durante la fase de aproximación a Nome, lo que contribuyó a la pérdida de control en un instante crítico del vuelo.
Recomendaciones a la FAA y solicitud de respuesta a Bering Air

Entre las sugerencias dirigidas a la FAA, la NTSB incluyó la necesidad de brindar capacitación a los pilotos de numerosos operadores de vuelos chárter y taxis aéreos sobre cómo prevenir y recuperarse de situaciones de pérdida de control en vuelo. Asimismo, reiteró pedidos anteriores para expandir el uso de programas de monitoreo de datos de vuelo y endurecer los requisitos relacionados con los manifiestos de carga.
El organismo enfatizó la importancia de que los manifiestos reflejen el peso real de la operación y de que el seguimiento de datos permita identificar patrones que, de otro modo, podrían permanecer sin corrección. La NTSB vinculó este enfoque con el patrón de pesos no declarados detectado en los registros revisados durante la investigación.
La FAA respondió mediante un comunicado en el que afirmó que
«toma en serio las recomendaciones de la NTSB y las revisará cuidadosamente».
Según reportó AP, la agencia no ofreció mayores precisiones en esa respuesta. El informe, por su parte, dejó constancia de que la supervisión federal no identificó ni corrigió la práctica rutinaria señalada por los investigadores.
AP también informó que envió un mensaje a Bering Air para solicitar sus comentarios al respecto. En la parte final del reporte, se consignó que los restos de la aeronave fueron recuperados de un témpano de hielo a la deriva frente a las costas de Alaska.
Fuente: Infobae