Desde la administración en recientes años se incentivaron algunos encuentros gastronómicos y eventos para aquello.
“Fuera de todo esto, lo que nos indigna es el tiempo (que se les da para el cierre), nosotros quedamos en el aire; Mercado del Río es algo icónico”, refutó.
En los últimos meses, Barzola dijo que la concurrencia de personas era agitada los fines de semana, pero en días laborales era menor. Pese a ello, hasta ahora tenía sus operaciones a un 50 % de lo óptimo y podía mantener sus locales y abonar a las deudas, agregó.
Entre las primeras acciones, él dijo que ocho personas serán desvinculadas por el cierre de sus negocios. Por ahora analiza un lugar para reubicarse. “Eso es lo que nos duele a todos, no nos dieron plazo. Fue cierren y punto”, lamentó.
Una hija del dueño lamentó que se cierre un espacio turístico de gastronomía que nació para convertirse en un sitio que congregara lo mejor de la sazón local e internacional.
“No deberían dejar morir esto, era un lugar acogedor, el más seguro de Guayaquil, lo dejaron morir. Aquí había oportunidad de crecer y que se pudiera seguir manteniendo”, manifestó ella.
Otra propietaria de un local de comida fusión, que prefirió no identificarse, también dijo que mantenía una deuda con la administración.
Indicó que deberá dejar en la calle a tres empleados, con los cuales deberá ponerse al día y tratar de vender la mercadería recientemente adquirida hasta el domingo.

Ella mantenía las dudas de poder o no retirar los enseres y equipos instalados en su local, que estaba apenas a un 30 % del movimiento comercial.
“Ya se veía venir, había días que no hacíamos nada; lo que nos salvaba era un día sábado o domingo, porque hasta el viernes eran prácticamente días muertos; se vendía de 12:00 a 16:00 y ya el Mercado en la noche no”, expuso ella.
Ella aún arrastra una deuda de $ 5.000 con la administración. Ciertos valores se iban abonando con los ingresos que se obtenían durante cada semana, sobre todo en fines de semana.
“Creo que ya las cosas están hechas, luchar por esto ya no; deberíamos luchar por nuestras cosas”, dijo ella con resignación, ante la consulta de si aún hay acciones que podrían revertir la medida de cese de atención.
A partir de la divulgación de la noticia, ella contó que bastantes clientes fijos le han manifestado su pesar por el cierre definitivo del espacio.
La fundación Malecón 2000, encargada de administrar los espacios, indicó que el Mercado operaba bajo figura de concesión dentro del Malecón. Indicó que el cese de operaciones responde a decisiones empresariales y la dinámica propia de cada negocio.
La administración de Mercado del Río, en un comunicado, detalló el orgullo de haber sido anfitriones de los usuarios que asistieron al espacio para deleitarse de las recetas de los restaurantes concesionarios.
Al mismo tiempo, la administración agradeció a los comensales y a los restaurantes que pusieron su talento en cada plato y servicio ofrecido en la plaza. (I)
Fuente: El Universo