Nuevamente, Jared Leto se encuentra bajo el reflector mediático. Tras el estreno del documental de la BBC Jared Leto: Hollywood’s Dark Secret, en el que cuatro mujeres lo señalan por presunta conducta sexual inapropiada cuando eran adolescentes, han resurgido los testimonios y las imágenes de los exclusivos retiros que el actor y líder de Thirty Seconds to Mars organizaba para sus seguidores. Estos encuentros, durante años, alimentaron comparaciones con una supuesta secta.
Si bien nunca se probó que existiera una organización religiosa o coercitiva, la estética de los eventos, el lenguaje utilizado por la banda y la devoción de algunos fans crearon una narrativa que el propio grupo no dudó en alimentar.
De Camp Mars a una isla privada en Croacia
Todo comenzó en 2015 con Camp Mars, un retiro exclusivo para mayores de edad en Malibú, California. Durante un fin de semana, los asistentes compartían fogatas, caminatas, tiro con arco y conciertos nocturnos llamados “Church of Mars”.

Cuatro años después, la experiencia dio un salto internacional con Mars Island, realizado en la isla de Obonjan, Croacia. Según una reconstrucción de Page Six, los participantes pagaban más de 6.499 dólares por tres días sin alcohol, con yoga, meditación, playa y actividades junto a Leto y el resto de la banda.
El medio estadounidense, basándose en una investigación previa de Air Mail, indicó que los inscritos —en su mayoría mujeres— también “meditaban, cantaban y descansaban descalzos, vestidos con caftanes junto a Leto”, una puesta en escena que reforzaba el carácter espiritual del evento.
Las imágenes difundidas en redes sociales avivaron aún más esa percepción. En una, Leto aparece vestido de blanco, de pie sobre un acantilado con los brazos abiertos, mientras decenas de seguidores imitan la pose desde abajo. Otras muestran a los asistentes, también de blanco, sentados en el suelo escuchando al músico.

Lejos de rechazar las comparaciones, Thirty Seconds to Mars jugó con esa narrativa. En 2019, la cuenta oficial de la banda publicó:
“Sí, esto es una secta”
, acompañado de la etiqueta #MarsIsland.
El propio Leto explicó en el pasado por qué evitaba el término “fan” y prefería hablar de “comunidad”, a la que llamaban The Echelon. En una entrevista citada por Far Out Magazine, declaró:
“Odio la palabra ‘fan’; me parece muy despectiva. Porque tenemos este culto, esta familia, estos creyentes que entienden, parecía apropiado que hubiera un nombre para referirse a ellos”
. Luego añadió en tono de broma:
“Tienes que bailar bajo la luna llena y beber la sangre recién sacrificada de un bebé humano”
, una ironía sobre la percepción pública del grupo, según el medio.

Con el tiempo, tanto Mars Island como Camp Mars recibieron críticas por su alto costo y por fomentar una relación muy cercana entre la banda y los seguidores. Algunos ex participantes describieron las experiencias como positivas y transformadoras, mientras otros cuestionaron el componente comercial y el ambiente. Ambos eventos dejaron de organizarse después de 2020, cuando la pandemia frenó las grandes reuniones.
El debate resurgió con fuerza tras el documental de la BBC, que reúne testimonios de diez mujeres, cuatro de las cuales acusan a Leto de presunta conducta sexual inapropiada cuando eran adolescentes. El actor rechazó todas las acusaciones y aseguró en un comunicado que son “absoluta y categóricamente falsas”. “Nunca he agredido sexualmente a nadie en toda mi vida”, insistió.
Fuente: Infobae