El hilarante discurso de Manolo Solo al ganar el Goya a Mejor actor de reparto

Cuando Manolo Solo se alzó con el Goya a Mejor actor de reparto por Tarde para la ira en 2016, ya tenía una larga trayectoria en teatro, televisión y cine. Sus primeros pasos fueron con papeles pequeños en series como Compañeros o Cuéntame cómo pasó. Fue en películas como Cuando todo esté en orden, Astronautas y, sobre todo, La flaqueza del bolchevique, cuando su rostro comenzó a ser conocido en la gran pantalla.

A partir de ahí, construyó una carrera llena de participaciones menores en grandes éxitos como 7 vírgenes, El laberinto del fauno, Celda 211, Biutiful o La isla mínima. Quizá por eso, cuando subió al escenario del Palacio Municipal de Congresos de Madrid para recibir su Goya, dirigido por Raúl Arévalo, muchos lo sintieron como un justo reconocimiento a un intérprete que, hasta entonces, solo tenía una nominación previa por B el año anterior.

“Bueno, vamos a ver, algo habrá que decir, ¿no?”, comenzó al recoger el premio, provocando las primeras carcajadas del público. El actor, como tantos otros antes, estaba presa de los nervios. “Estoy emocionado, incluso conmocionado. Llevo notando, no sé por qué, porque no soy nada místico ni nada esotérico, el cariño de la gente a través de este personaje”. La voz tan característica de Triana, su personaje en Tarde para la ira, le había generado dudas al principio, pues temía hacer el ridículo. Fue el director, Raúl Arévalo, quien lo convenció de caracterizarlo así. Algo que, visto lo visto, fue una gran idea.

El actor Manolo Solo en 'Tarde para la ira'. (La Canica Films)

Risas desatadas en el discurso y la dedicatoria a sus ‘amores imposibles’

Las palabras del actor nacido en Algeciras podrían estar entre las más graciosas en la historia de los Goya. “Vamos a ver, porque lo voy a hacer fatal”, dijo aún nervioso. “Tenía tres cracks: Javier Gutiérrez, Javier Pereira y Karra, lo siento”, en referencia a los otros nominados. “Lo siento en parte porque tenéis dos Goyas uno, otro otro y otro otro, y tampoco…”, comentó entre risas del público. “Yo llevo muchos años currándomelo y, bueno, tampoco está mal, ¿no? Un poco sobrado quizá por mi parte, quizás”.

Después de esta broma, el actor agradeció a todo el equipo de la película, con un mensaje especial para Raúl Arévalo. Tras encontrarlo entre el público en otro momento cómico, reconoció la libertad que le había dado. “Gracias por tirarme por el barranco, porque creías que yo iba a volar y efectivamente las tenía”. En ese instante, la orquesta comenzó a tocar las notas habituales para indicar que el premiado debía terminar, pero a Solo aún le faltaba lo mejor.

“Se lo dedico a mi familia, a mis amigos, a la gente que me quiere”, dijo cada vez más rápido mientras sonaba la música. “A mis amores, a mis amores imposibles, a mi padre que murió, que nunca lo conocí, a mi otro padre que también murió y a mi madre que está ahí sentada. Te quiero”. Unas palabras tan impactantes como cómicas que cerraron un discurso respondido con aplausos y vítores para un actor que, esta vez sí, recibió el reconocimiento que merecía.

Fuente: Infobae

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