La verdadera razón por la que tu conejo te lame

El acto de lamerse el pelaje es una actividad fundamental en la vida de los conejos. No solo les ayuda a mantenerse limpios, sino que también forma parte de su comportamiento social y es un indicador de buena salud. Cuando un conejo lame a otro o a su dueño, está ejecutando una conducta instintiva profundamente arraigada.

Al recibir un lametón en la mano, la mayoría de las personas lo interpreta como una señal de afecto. Y en muchos casos es correcto. Sin embargo, los estudios de etología revelan que este gesto encierra un sistema de comunicación más complejo, que abarca la jerarquía social, la gestión de emociones y el instinto de acicalamiento propio de su biología.

Los conejos usan el acicalamiento para lavarse, como forma de cariño y para mostrar su lugar en la manada. (Rhys Leonard/Canva)

Los conejos son una de las pocas especies de lagomorfos que forman grupos sociales estables en estado salvaje. Una investigación publicada en el Journal of the American Association for Laboratory Animal Science por los científicos Louis Di Vicenti Jr. y Angelika N. Rehrig indica que el conejo europeo silvestre desarrolla jerarquías sociales muy estrictas dentro de su manada. Entre esas conductas, el macho dominante puede exigir actos de sumisión diarios a los demás miembros del grupo.

El acicalado social o ‘allogrooming’: lametazos como lenguaje social

En términos científicos, el aseo entre individuos de la misma especie se conoce como acicalado social o allogrooming. En los conejos, esta actividad se concentra en zonas de difícil acceso como la cabeza, las orejas y la cara. Consiste en lamer o limpiar a otro individuo y es una de las conductas sociales más frecuentes en esta especie. De acuerdo con el estudio, incluso machos no emparentados, que por territorialidad podrían tener conflictos, recurren a este comportamiento para consolidar vínculos dentro del grupo cuando comparten espacio.

Los conejos invierten cerca del 16% de su actividad diaria en acicalamiento, ya sea autoaseo o aseo hacia otros. Cuando en el hogar no hay otro conejo, ese rol lo asume el humano. En otras palabras, si tu conejo te lame, es porque te considera parte de su grupo social.

Cuando un conejo te lame deja clara la dinámica social

Un dato que suele sorprender a los dueños novatos es que, en la jerarquía de los conejos, el animal que recibe el acicalamiento de los demás es el dominante, no el subordinado. El conejo de mayor rango es al que los otros lamen, y no al contrario.

Si el conejo no te lame, no significa necesariamente que no te quiera, si no que tiene otra personalidad. (Canva)

Al trasladar esta dinámica al hogar, la interpretación cambia. Cuando tu conejo te lame de forma tranquila y pausada, puede estar expresando confianza y afecto, pero también podría estar reconociendo tu posición en la convivencia. La etología señala que ambas lecturas son compatibles y no se excluyen mutuamente.

La piel humana tiene algo especial

Existe otro factor que impulsa los lametazos y que tiene poco que ver con el afecto o la jerarquía: a los conejos les atrae el sabor salado de la piel humana. El sudor y las sales minerales presentes en la epidermis actúan como un estímulo gustativo que puede motivar el gesto por sí solo. Por lo tanto, no todos los lamidos tienen una carga emocional o comunicativa; algunos responden simplemente a una preferencia sensorial.

Cuándo el lamido de los conejos no es normal

Si el conejo lame de manera repetitiva, sin pausas y con una intensidad inusual, los especialistas lo interpretan como un posible indicador de estrés o frustración social. Esta situación se presenta con mayor frecuencia en conejos que viven solos, sin la compañía de otro ejemplar de su especie.

De acuerdo con el estudio de la Universidad de Rochester, los conejos alojados en solitario muestran con más frecuencia comportamientos irregulares como mordisqueo de barrotes, excavación compulsiva y niveles elevados de miedo. En esos casos, el animal puede estar buscando en el humano el vínculo que normalmente establecería con otro conejo.

Un patrón diferente, pero igualmente digno de atención, es el lamido insistente sobre una zona concreta del propio cuerpo. Esta conducta no está relacionada con dinámicas sociales y podría indicar la presencia de una herida, una picadura, un golpe o parásitos. Ante esa señal, conviene revisar la zona afectada con calma.

Si tu conejo no te lame, no es una mala señal necesariamente

La falta de lamidos no debe ser motivo de preocupación. Cada conejo posee su propio carácter, y algunos individuos son menos propensos a las demostraciones físicas. Un conejo que se deja acariciar sin retroceder, que descansa cerca de su dueño o que adopta una postura relajada en su presencia también está comunicando confianza, aunque lo haga de manera más discreta.

Fuente: Infobae

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