Plinio Apuleyo Mendoza muere a los 94 años; fue el gran confidente de Gabo

El mundo de las letras y el periodismo en Colombia está de luto. Plinio Apuleyo Mendoza, reconocido escritor, periodista y uno de los hombres más cercanos al premio Nobel Gabriel García Márquez, falleció a los 94 años. La noticia fue confirmada por el periodista Gustavo Gómez a través de sus redes sociales. Hasta el momento, no se han revelado las causas de su deceso.

Una de las primeras reacciones llegó desde la esfera política. El expresidente Álvaro Uribe Vélez escribió en su cuenta de X:

“Murió Plinio Apuleyo Mendoza, un ser excepcional, el periodista, el escritor, el humanista, el liberal, el crítico, el soldado de la democracia, el defensor de los soldados. Soy deudor de su apoyo de tantas horas. Patricia, hermanas, familia estimada, siempre gracias”.

El expresidente Álvaro Uribe Vélez estuvo entre los primeros en pronunicarse tras conocerse la noticia del deceso de Plinio Apuleyo Mendoza - crédito @AlvaroUribeVel/X

Plinio Apuleyo Mendoza nació el 1 de enero de 1932 en Tunja, en el seno de una familia profundamente vinculada a la política y las letras. Su padre, el abogado Plinio Mendoza Neira, iba del brazo de Jorge Eliécer Gaitán en el momento de su asesinato, el 9 de abril de 1948, un hecho que marcó la memoria familiar y que el escritor recordaría años después en sus memorias. Su propio nombre rendía homenaje a dos escritores de la Roma antigua: Plinio el Joven y Apuleyo.

Trasladado a París para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de La Sorbona, Mendoza vivió una etapa decisiva para su formación intelectual y personal. En la capital francesa se desempeñó como Primer Secretario de la Embajada de Colombia y comenzó a publicar en medios internacionales, forjando una voz propia en el periodismo latinoamericano de la época.

Al regresar a Colombia en 1959, fue designado director de Prensa Latina, la agencia de noticias cubana, cargo que ocupó hasta 1961. En esos años, la Revolución cubana despertaba entusiasmo entre amplios sectores intelectuales, y Mendoza no fue ajeno a ese fervor: durante mucho tiempo compartió con Gabriel García Márquez y otros escritores una posición política de izquierda y un apoyo abierto al proceso liderado por Fidel Castro.

El escritor boyacense acaba de publicar con el sello Literatura Random House la reedición de su novela 'Años de fuga' (Archivo El Tiempo).

La relación entre Plinio Apuleyo Mendoza y Gabriel García Márquez comenzó de manera poco prometedora. En una entrevista publicada por La Gaceta de Argentina, Mendoza recordó:

“El Gabo de entonces era para mí un típico costeño, ruidoso, borracho, mal estudiante, vestido con un descuidado traje tropical que le hacía vulgares propuestas a la camarera, mientras yo era lo contrario: un cachaco nacido en el frío altiplano, tímido, cortés y respetuoso”.

La verdadera amistad surgió ocho años después, en 1955, cuando ambos coincidieron en el Barrio Latino de París. García Márquez llegó como corresponsal de El Espectador; Mendoza escribía para El Tiempo mientras terminaba sus estudios. Vivían en hoteles vecinos y hablaban de literatura a diario. Mendoza le consiguió trabajo, le envió dinero en sus épocas más difíciles y leyó sus manuscritos. García Márquez lo nombró padrino de su hijo mayor, Rodrigo, y desde entonces lo llamó “compadre”. “Mi amistad con Gabo duró hasta su muerte. Éramos como hermanos”, afirmó Mendoza.

Esa intimidad dio origen a El olor de la guayaba (1982), un libro escrito a cuatro manos en el que García Márquez reveló, entre otras cosas, cómo se le ocurrió la idea de Cien años de soledad durante un viaje a Acapulco. La obra es considerada la entrevista más profunda que concedió el Nobel, y recorre su infancia, su proceso creativo, sus amores y sus convicciones políticas.

Mendoza volvió sobre esa relación en La llama y el hielo (1984) y en Aquellos tiempos con Gabo (2000), un volumen que reunió cartas, anécdotas y recuerdos de más de seis décadas de amistad. El libro se publicó posteriormente como Un García Márquez desconocido (2009) y Gabo: cartas y recuerdos (2013).

El pensamiento político de Mendoza experimentó un giro que él mismo reconoció sin ambigüedades. Durante los años 50 y 60, compartió con García Márquez el entusiasmo por la Revolución cubana y la condena a las dictaduras militares en América Latina. Sin embargo, esa postura fue cambiando con el tiempo. En una entrevista con El Espectador, declaró:

“Fui un hombre de izquierda, pero la realidad me convenció de otra cosa. Me niego a que me rotulen como de derecha. Soy un liberal, no de partido sino de pensamiento. Creo en la libertad política y económica; en la libertad del individuo”.

Esa convicción encontró su expresión más contundente en Manual del perfecto idiota latinoamericano (1996), escrito en coautoría con el periodista cubano Carlos Alberto Montaner y el periodista peruano Álvaro Vargas Llosa, con prólogo de Mario Vargas Llosa.

Apuleyo Mendoza fue couator de 'El olor de la guayaba' junto a García Márquez, y con Mario Vargas Llosa de 'Manual del perfecto idiota latinoamericano' - crédito Colprensa

El libro, concebido como la antítesis de Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, analiza con tono satírico la mentalidad de las élites políticas e intelectuales latinoamericanas que, según los autores, perpetúan el subdesarrollo al abrazar el populismo, el nacionalismo y el estatismo. El “idiota latinoamericano”, según la tesis del libro, no advierte que el problema de la región reside en la estructura del Estado y en la concentración de poder en caudillos, y toma como ejemplos paradigmáticos el peronismo argentino y el castrismo cubano.

La obra tuvo una amplia repercusión continental y fue seguida por Fabricantes de miseria (1998), El regreso del idiota (2007) y Últimas noticias del nuevo idiota iberoamericano (2014), todos con los mismos coautores.

Pese a las diferencias políticas con García Márquez —quien mantuvo hasta el final de su vida una posición cercana al gobierno cubano— nunca llegaron a romper la amistad. Mendoza fue uno de los últimos en despedirse del Nobel, ya aquejado de Alzhéimer, en Bogotá. “Logré recordarle cosas que había olvidado”, escribió.

Al margen de sus libros sobre García Márquez y de sus ensayos políticos, Mendoza construyó una obra narrativa propia. Su colección de cuentos, El desertor (1974), fue publicada por Monte Ávila Editores y reeditada en varias oportunidades. En 1979 ganó el Premio de Novela Plaza y Janés con Años de fuga, que consolidó su nombre en el campo de la ficción y su posición entre los exponentes del boom latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX.

La más importante obra del autor colombiano ha sido reeditada por Penguin Random House en 2022. (Cortesía).

Le siguieron las novelas Cinco días en la isla (1997) y Entre dos aguas (2010), además de libros de memorias como Muchas cosas que contar (2012), Retazos de una vida (2017) y Postales de una vida (2021). Con su partida, Colombia pierde a una de las voces más lúcidas y polémicas de su literatura y periodismo contemporáneos.

Fuente: Infobae

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