El rover Curiosity de la NASA muestra el desgaste de sus ruedas tras 14 años en Marte

El rover Curiosity, primer vehículo marciano impulsado con energía nuclear y uno de los proyectos más icónicos de la NASA, presenta un desgaste evidente en sus ruedas de aluminio como consecuencia directa de miles de días desplazándose sobre un terreno rocoso y hostil.

Tras casi 14 años desde su aterrizaje en el cráter Gale, este explorador robótico sufre daños significativos en sus llantas. Una reciente fotografía tipo selfie capturada por la agencia espacial estadounidense permitió apreciar de cerca las marcas acumuladas, incluyendo cortes y grietas que evidencian las duras condiciones de operación en Marte.

Desde que tocó suelo marciano el 6 de agosto de 2012, Curiosity ha recorrido más de 32 kilómetros sobre la superficie del Planeta Rojo.

Curiosity aterrizó en el cráter Gale el 5 de agosto de 2012, desde entonces busca indicios de vida antigua y estudia la historia geológica marciana (NASA)

Su objetivo principal fue buscar indicios de vida antigua, y los primeros hallazgos permitieron a los científicos confirmar que el cráter Gale albergó un sistema de lagos y arroyos, con condiciones potencialmente aptas para la vida durante millones de años.

A pesar de los retos que imponen el terreno y el clima marciano, el rover pesa más de una tonelada y ha tenido que sortear zonas con rocas filosas y pendientes empinadas, especialmente durante su ascenso por el monte Sharp, una formación que se eleva 5,5 kilómetros desde el centro del cráter.

La NASA y el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) monitorean periódicamente el estado de las ruedas mediante las cámaras del propio robot. Las imágenes más recientes confirman la presencia de “agujeros y grietas”, aunque la agencia señaló en un comunicado de 2024 que “se están manteniendo en buen estado a pesar de haber sufrido algunos de los peores golpes en Marte”.

Daños inevitables y estrategias de mitigación

El desgaste visible en las ruedas de Curiosity refleja los desafíos de explorar el Planeta Rojo, pero la NASA asegura que seguirá operando por mucho tiempo (NASA)

El deterioro de las ruedas de Curiosity no tomó por sorpresa a los ingenieros de la NASA. Ya en 2017 y 2018, los primeros signos de desgaste llevaron a cambios en la operación del vehículo, como la elección de rutas alternativas para eludir rocas peligrosas y la implementación de un software de “control de tracción” que ajusta la velocidad del rover según el tipo de terreno.

La experiencia acumulada durante la misión sirvió para perfeccionar el diseño de los siguientes exploradores marcianos, como el rover Perseverance, que llegó al cráter Jezero en febrero de 2021, equipado con ruedas de mayor diámetro y el doble de bandas de rodadura, con una curvatura más suave en lugar de la forma en V de las ruedas de Curiosity.

“Las ruedas están acercándose a un hito de desgaste, pero es parte del ciclo de vida esperado y es algo que no cambia nuestros planes científicos ni disminuye nuestras posibilidades de estudiar la mineralogía más alta del Monte Sharp”, explicó Jim Erickson, jefe de proyecto de Curiosity.

Los ingenieros de la NASA implementaron software de control de tracción en Curiosity para mitigar el daño en las ruedas durante su travesía por Marte (NASA)

Esta declaración subraya la confianza de la agencia en la continuidad de la misión, a pesar de que los daños son evidentes. Según Andrew Good, portavoz del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA en California, “los cortes en las ruedas del rover siempre se ven más desagradables de lo que son”. Good añadió que “se espera que la odometría predicha actual restante sea suficiente para apoyar a Curiosity durante el resto de la misión”.

La odisea tecnológica de Curiosity abarca más de una década de avances y adaptaciones. Los ingenieros modificaron el plan de mantenimiento y ahora realizan inspecciones fotográficas de las ruedas cada 1000 metros recorridos, en lugar de cada 500, como era habitual en los primeros años. Esta frecuencia ajustada refleja una mayor confianza en el comportamiento estructural del vehículo y las lecciones aprendidas tras más de 32 kilómetros de travesía.

El desgaste acumulado en las llantas, aunque significativo, no compromete la operatividad general del explorador. Los científicos de la NASA consideran que Curiosity tiene capacidad para completar sus objetivos adicionales antes del fin de su vida útil. Los cambios de ruta y las mejoras en el software fueron respuestas directas a la observación del deterioro, y esas medidas parecen haber sido efectivas en la práctica.

Curiosity, pionero en el desafío interplanetario

El daño sufrido por Curiosity sirvió para mejorar el diseño de las ruedas de Perseverance, el siguiente rover de la NASA en Marte (NASA)

El legado de Curiosity va más allá de su propia misión. El trabajo realizado por este rover, junto con otros orbitadores, módulos de aterrizaje y sondas, allana el camino para futuras expediciones humanas y robóticas en Marte. Tanto Curiosity como Perseverance representan los primeros pasos concretos hacia el objetivo de convertir a la humanidad en una especie interplanetaria.

Las dificultades que enfrentó Curiosity al ascender las laderas del monte Sharp y su capacidad para resistir el rigor del entorno marciano sirvieron de referencia para el diseño de nuevos vehículos. Los equipos de ingeniería analizaron la forma y composición de las ruedas, la distribución del peso y la respuesta del software ante obstáculos, mejorando así la resiliencia de los siguientes robots exploradores.

El rover, del tamaño de un automóvil pequeño, no solo respondió a la pregunta de si el cráter Gale pudo albergar vida microbiana, sino que también reveló la existencia de un entorno húmedo y potencialmente habitable en el pasado remoto de Marte. Las capas de roca que investiga el vehículo ofrecen pistas sobre la transformación del planeta, de un mundo cálido y húmedo a un desierto frío y árido.

El monte Sharp representa uno de los mayores desafíos para Curiosity, que estudia capas de roca buscando pistas sobre el pasado de Marte (NASA)

El proceso de desgaste de las ruedas comenzó relativamente temprano en la misión y obligó a los operadores a optar por rutas menos agresivas cuando las condiciones lo permitieron. Al mismo tiempo, la misión de Curiosity demostró que la adaptación constante y la reconfiguración del software pueden prolongar la vida útil de los dispositivos diseñados para ambientes extremos.

Los ingenieros de la NASA confirmaron que la experiencia con Curiosity resultó fundamental para el desarrollo de Perseverance. Las ruedas de este último presentan un diámetro mayor y una estructura distinta, lo que les otorga una mayor capacidad para enfrentar los desafíos del terreno de Marte. La información recopilada durante casi 14 años resulta esencial para planificar futuras misiones y diseñar equipamiento cada vez más robusto.

Mientras tanto, Curiosity sigue avanzando en su misión de explorar el pasado y el presente del planeta rojo. Aunque el daño en las ruedas resulta visible en las imágenes más recientes, la agencia y los responsables del proyecto insisten en que el rover “seguirá rodando por mucho tiempo”.

El robot descubrió que el cráter Gale albergó lagos y arroyos habitables millones de años atrás, cambiando la visión sobre el Marte antiguo (NASA)

El hito alcanzado por este robot representa tanto un desafío superado como una oportunidad de aprendizaje para la ingeniería espacial.

La historia de Curiosity combina resistencia, adaptabilidad y avance científico constante. El desgaste de sus llantas, lejos de poner fin a su legado, refuerza el valor de la exploración a largo plazo y la capacidad de los equipos internacionales para enfrentar los retos de operar en otro planeta.

Así, cada metro que recorre el rover suma conocimiento sobre Marte y acerca a la humanidad al sueño de caminar algún día sobre su superficie.

Fuente: Infobae

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