Israel y Líbano tienen previsto reanudar esta semana el diálogo diplomático en Roma, con la mediación de Estados Unidos. El objetivo central de este nuevo encuentro es avanzar en la implementación del marco de seguridad suscrito en junio pasado y consolidar la estabilidad en la frontera común.
Las conversaciones se basarán en los progresos alcanzados tras la activación de la primera zona piloto en el sur de Líbano, así como en el impulso generado por la reciente reunión en Washington entre el presidente libanés, Joseph Aoun, y el mandatario estadounidense, Donald Trump.
“Estamos entrando en estas conversaciones con un impulso significativo tras el exitoso lanzamiento de la primera zona piloto en el sur de Líbano y la productiva reunión del presidente Aoun con el presidente Trump la semana pasada”, señaló el Departamento de Estado estadounidense.
Detalles técnicos y expansión del modelo
Las delegaciones técnicas que se reunirán en Roma tienen como propósito perfeccionar el modelo de las zonas piloto. La idea es extender este esquema de forma gradual, en medio de un contexto regional marcado por tensiones y esfuerzos por consolidar la seguridad fronteriza.
El Departamento de Estado sostiene que estas zonas piloto representan una oportunidad para restaurar la autoridad del Estado libanés. El proceso contempla el desarme verificable de organizaciones terroristas, con el fin de generar confianza mutua y abrir la puerta a nuevas etapas del acuerdo.

La administración de Trump considera que el “Marco Trilateral” —que integra a Estados Unidos, Israel y Líbano— es el canal adecuado para alcanzar una paz duradera. Desde la perspectiva de Washington, su correcta implementación representa beneficios concretos para ambas partes involucradas en el conflicto fronterizo.
La postura de Aoun y el camino hacia la soberanía
La convocatoria a esta nueva ronda se produjo poco después de la visita oficial de Joseph Aoun a la Casa Blanca. Durante su reunión con Donald Trump, el mandatario libanés reiteró su exigencia de una retirada total de las fuerzas israelíes de todos los territorios libaneses que aún permanecen bajo ocupación.
Aoun calificó ese repliegue como un paso “esencial” para consolidar la estabilidad, permitir que el Estado libanés recupere plenamente su soberanía y avanzar en la aplicación del marco tripartito firmado el 26 de junio en Washington.
El acuerdo de junio estableció una hoja de ruta precisa que incluye:
- La retirada progresiva de las fuerzas israelíes de determinadas zonas del sur de Líbano.
- El despliegue del Ejército libanés en esos sectores.
- La creación de mecanismos para reducir el riesgo de nuevos enfrentamientos en la frontera.
Desde la firma del entendimiento, ambas naciones han avanzado en la puesta en marcha de las denominadas “zonas piloto” en el sur del territorio libanés. Este mecanismo busca facilitar el repliegue israelí y permitir que las fuerzas armadas libanesas asuman progresivamente el control, todo bajo un esquema supervisado por Estados Unidos.

Las conversaciones técnicas apuntan ahora a ampliar este modelo, resolver cuestiones pendientes sobre la frontera y establecer las bases para un acuerdo de seguridad de mayor alcance entre Israel y Líbano.
Sin embargo, el proceso no está exento de obstáculos. La organización Hezbollah ha manifestado su rechazo al acuerdo alcanzado entre Estados Unidos, Israel y Líbano, y ha decidido no participar en las negociaciones previstas en Roma.
Pese a la ausencia de Hezbollah, Washington mantiene su apuesta por el mecanismo tripartito. La administración estadounidense confía en que la ampliación de las zonas piloto permitirá consolidar las condiciones para una mayor estabilidad en la tensa frontera entre ambos países.
Fuente: Infobae