El abuso del celular en la infancia y adolescencia provoca modificaciones en el cerebro similares a las de otras adicciones. La advertencia fue hecha por la maestra en orientación psicológica Tania Jiménez García durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional.
Las tres señales que indican un uso problemático son: perder el control del tiempo frente a la pantalla, sentir un deseo intenso de revisar el dispositivo de forma permanente y continuar utilizándolo a pesar de consecuencias negativas como conflictos familiares o bajo rendimiento escolar.

La ciencia detrás del enganche: dopamina y neuroplasticidad
Jiménez García explicó que el uso de celulares, redes sociales y videojuegos provoca una liberación de dopamina muy superior a la de cualquier actividad diaria. Frente a esa sobrestimulación, el cerebro se protege modificando su funcionamiento: deja de producir dopamina y reduce los receptores disponibles para captarla.
Esto tiene consecuencias directas: actividades que antes generaban placer dejan de producirlo de igual forma. Por ello, muchos menores parecen desmotivados o apáticos, cuando en realidad existe una alteración temporal en el cerebro. La especialista aclaró que estos cambios son reversibles gracias a la neuroplasticidad, con el proceso y el tiempo adecuados.

Jiménez recordó que la corteza prefrontal —encargada de la atención, el control de impulsos, la regulación emocional y la toma de decisiones— es la última región en desarrollarse, lo cual hace a los adolescentes especialmente vulnerables. Abusar del celular antes de los 14 años puede generar adicciones, depresión y ansiedad.

Las tres señales de alerta a detalle
La psicóloga enumeró los signos que comparte el uso problemático de la tecnología con otras adicciones. El primero es la pérdida de control: el menor usa el celular mucho más tiempo del que había planeado.
“Decimos que vamos a estar cinco minutos en el celular y ya llevamos dos horas”, ejemplificó.
El segundo signo es el deseo intenso de revisar el dispositivo constantemente, un impulso comparable al de otras dependencias. El tercero es continuar usándolo pese a consecuencias negativas: mal rendimiento escolar, problemas de salud o disputas familiares.

A estos tres se suman la tolerancia —necesitar cada vez más tiempo frente a la pantalla para sentir la misma satisfacción— y la abstinencia, que se manifiesta como irritabilidad, ansiedad o enojo cuando se intenta limitar el uso. La especialista remarcó que solo un profesional de la salud puede emitir un diagnóstico formal.

Menos empatía y más aislamiento: el impacto social
Lucía Magis-Weinberg, directora del Centro de Juventud Digital de la Universidad de Washington, quien participó de manera remota en la conferencia, alertó que el uso constante de plataformas digitales erosiona la atención de los menores.
“Es una etapa clave en la cual se aprende a saber quién soy yo, desarrollar mi propia identidad, y esto se dificulta cuando los algoritmos homogenizan todo lo que vemos”.
Magis-Weinberg y Jiménez coincidieron en que quienes pasan mucho tiempo en pantallas y redes sociales reducen su empatía y su capacidad de socializar. Esta afectación trasciende lo cerebral e impacta el desarrollo socioemocional del menor.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, subrayó que los dispositivos ya no son herramientas pasivas: “Mientras aprendemos a utilizarlos, los dispositivos aprenden de nosotros e intervienen en nuestros hábitos, capturan nuestra atención, modifican nuestras rutinas y conductas”. Advirtió que en los menores no se trata solo de hábitos que cambian, sino de hábitos que se forman mientras el cerebro aún se está formando.

Recomendaciones según la edad del menor
Jiménez García compartió las pautas de la Clínica Restart, centro especializado en dependencia digital en la Ciudad de México:
- 0 a 6 años: retirar el dispositivo y sustituirlo por juego, lectura o convivencia familiar.
- 6 a 12 años: aplicar la misma medida, aunque el cerebro puede tardar cerca de un mes en reorganizarse.
- Mayores de 13 años: la reducción debe ser gradual y acompañada de atención terapéutica, pues una restricción repentina puede desencadenar conductas de riesgo, incluida la autolesión.

Ante este panorama, Sheinbaum anunció que cada lunes de las próximas cuatro semanas dedicará la conferencia matutina a exponer evidencia científica sobre el tema. El gobierno federal realizará tres foros regionales de consulta pública: 19 de agosto en Nuevo León, 3 de septiembre en Chiapas y 17 de septiembre en Guerrero. Con los resultados, presentará una propuesta legislativa ante el Congreso de la Unión para regular el entorno digital de menores.


Fuente: Infobae