La aplicación incompleta, maniquea y a conveniencia de las primarias por parte de las 231 organizaciones políticas registradas en el CNE abona a la escasez de perfiles electorales orgánicos en el Ecuador.
La incorporación de este requisito en el Código de la Democracia data de hace 17 años, en el contexto posterior a la Asamblea Constituyente de Montecristi. Aquí se puede leer el artículo 94 de este cuerpo legal.

En un principio, la idea buscaba solucionar la falta de líderes desde movimientos y partidos políticos.
Para el analista político Iván Sierra, la necesidad de la reforma era incuestionable: “Me parece que nos demoramos en incorporar la normativa, aunque, desde el principio, haya dejado muchos vacíos”.
Según Sierra, dentro de esos vacíos, está el relacionado con la formas de elección señaladas en el artículo 346 del mismo Código de la Democracia.
De acuerdo con dicho artículo, la selección de candidaturas se puede hacer a través de tres vías:
Elecciones abiertas: voto individual y directo.
Cerradas: voto individual, directo y secreto de los afiliados o adherentes permanentes del partido.
Representativas: voto a través de asambleas, convenciones o colegios electorales. Tres fórmulas muy dispares.
Según la experta en materia electoral Melania Carrión, la gran mayoría de organizaciones políticas opta por primarias con elecciones representativas, como una forma de mantener el control: “Recuerdo con claridad que las propias organizaciones políticas no quisieron, en su momento, eliminar el modelo de las elecciones representativas”.
No obstante, en 2020 sí se incorporaron cambios, “como aquel que los delegados de la mesa electoral tengan algún grado de representación dentro de la organización”, subrayó Carrión.
Carrión agregó que parte de la responsabilidad también recae en el propio Consejo Nacional Electoral (CNE), que no brinda capacitación a los delegados que acuden a las elecciones primarias. “Deberían tener un rol más activo de supervisión de las primarias, pero no es así”, precisa.
Iván Sierra agrega otro conflicto: “Cuando se impugna al candidato fruto de una primaria y se acepta el reclamo, la mesa electoral no repite la elección, sino que simplemente reemplaza al candidato o candidata con otro nombre a dedo”.
La reclutó vía Instagram
En 2023, la exministra de Ambiente Sade Frischi ofreció una entrevista a un podcast. Allí reveló que su nombre fue considerado por el presidente de la República, Daniel Noboa, gracias a que ella lo contactó por Instagram:
De esta forma, a los 26 años, Frischi se convirtió en Ministra de Ambiente, luego de una serie desaguisados, renunció a la Cartera y se presentó como candidata a la Asamblea Nacional para el periodo 2025-2029, donde aterrizó como parte del Consejo de Administración Legislativa (CAL). En este periodo solo ha presentado un proyecto normativo ambiental, que luego fue retirado por la misma legisladora antes de ser tratado por el Pleno. Y punto.
Las comparaciones, como se sabe, son odiosas, sin embargo, algunas se vuelven necesarias. Jahiren Noriega, surgida del activismo colegial y posterior en la Escuela de Sociología de la Universidad Central, proviene de una matriz distinta.
Noriega, de 28 años, ha presentado en este periodo, impulsos normativos de fondo: la Ley de Alivio Económico para Jóvenes Afectados con Procedimientos Coactivos por Créditos Educativos, Becas y Asistencias Financieras (aprobado por unanimidad); las reformas al Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos y una propuesta en materia de derechos laborales y empleo juvenil.
Que la brecha de productividad y comprensión de la técnica legislativa entre Sade Frischi y Jahiren Noriega resida en los procesos formativos y en la rigurosidad de los procesos de selección internos, bien podría ser parte de una respuesta.
En todo caso las primarias no ha reducido la voracidad de los viejos cacicazgos por los nuevos cuadros políticos. Al igual que Saturno, las organizaciones políticas ecuatorianas siguen devorando a “sus hijos”.
Radio Pichincha
LV