Un reciente informe de Oxford Economics analiza la evolución del consumo en América Latina y destaca a Argentina como una de las naciones con mayor consumo per cápita de la región. El estudio señala que el país mantiene esta posición pese a los problemas económicos que enfrenta, como inflación elevada, caída de ingresos reales y fluctuaciones cambiarias. No obstante, las previsiones indican que el crecimiento de este indicador en Argentina será inferior al de otros mercados emergentes en la próxima década.
De acuerdo con el informe de Oxford Economics, los ingresos de los hogares en América Latina experimentarán un alza sostenida durante los próximos diez años, pero a un ritmo menor que en otras economías emergentes, como las de Asia o Europa del Este. En este panorama, Argentina, junto a Chile y México, sobresale por tener un consumo per cápita superior al del resto de los países grandes de la región, incluso considerando el impacto de la inflación y las devaluaciones de su moneda.
El documento de Oxford Economics utiliza parámetros reales para medir el consumo per cápita, lo que permite comparar el poder adquisitivo entre naciones sin las distorsiones causadas por cambios en precios internos o tipos de cambio. En este marco, el informe afirma que Argentina mantiene una posición privilegiada entre sus vecinos regionales, aunque las perspectivas de crecimiento muestran un sendero más limitado en comparación con otros países emergentes.
La estabilización macroeconómica es presentada como un factor crucial para el futuro del consumo interno. El reporte indica que, si se logra un mayor control inflacionario y una corrección cambiaria adecuada, el país podría ver un incremento en el consumo real de los hogares. Sin embargo, Oxford Economics advierte que el proceso de desinflación y la fuerte devaluación que atraviesa la economía argentina reducirán las cifras nominales expresadas en dólares, afectando la capacidad de compra y la comparación internacional.

En lo que respecta a las proyecciones, el informe estima que el crecimiento del consumo per cápita en Argentina será de aproximadamente 13% durante la próxima década. Este porcentaje es menor al previsto para mercados emergentes de otras regiones, lo que significa que el país quedará rezagado en la carrera por mejorar el poder adquisitivo de su población frente a economías de Asia o Europa del Este.
El análisis identifica varios factores estructurales que frenan el avance del consumo en Argentina. Entre ellos, menciona la dependencia de los ciclos de commodities, la baja productividad y las dificultades para mantener políticas públicas a largo plazo. A esto se suman los altos niveles de deuda y el bajo ritmo de crecimiento económico, que limitan la capacidad del Estado para implementar subsidios o transferencias que estimulen la demanda interna.
El estudio de Oxford Economics resalta que la pobreza en Argentina podría reducirse en los próximos años, pero el ingreso mediano de la población aumentará a un ritmo muy moderado. Esto mantendrá la distancia con los países más desarrollados en términos de bienestar general y oportunidades para mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables.
El documento también examina el impacto de la política fiscal y cambiaria en el consumo. La consolidación de las cuentas públicas es vista como una meta prioritaria para los próximos años. No obstante, el ajuste fiscal previsto y las restricciones presupuestarias limitarán la capacidad de estimular el consumo mediante gasto público. A esto se agrega la necesidad de lograr mayor estabilidad financiera para reducir la volatilidad que afecta las decisiones de inversión y compra de los hogares.

Según los datos de Oxford Economics, aunque Argentina parte de un nivel alto de consumo per cápita en la región, la corrección cambiaria y el proceso de desinflación tendrán un impacto directo en el valor nominal del consumo, sobre todo al expresarlo en dólares. Esta dinámica influye en las comparaciones internacionales y puede afectar la percepción del país como destino atractivo para inversiones en sectores de consumo masivo.
El informe también aborda la desigualdad y la polarización política como obstáculos para el desarrollo económico. Según el análisis, la persistencia de brechas sociales y la incertidumbre sobre las políticas públicas generan un entorno donde el crecimiento del consumo es más vulnerable a shocks externos y a cambios bruscos en la situación local.
Las perspectivas para los próximos años incluyen la posibilidad de una mejora en las condiciones sociales, pero advierten que la velocidad de esta mejoría será menor a la observada en otras regiones emergentes. La brecha entre el ingreso medio y el de los países desarrollados seguirá siendo amplia, y los incentivos para el consumo dependerán de la capacidad de la economía para sostener el crecimiento y la estabilidad.
El informe de Oxford Economics destaca la productividad como motor del desarrollo. La baja productividad en varias ramas de la economía argentina limita el crecimiento de los ingresos y el consumo. Sin una mejora sustancial en este aspecto, el país enfrentará dificultades para cerrar la brecha con otras economías emergentes y para sostener avances en la reducción de la pobreza.

En cuanto a la política de subsidios y transferencias, el texto advierte que el margen del Estado argentino para aumentar el gasto social es reducido debido a la combinación de alta deuda pública y bajo crecimiento. Esto obliga a priorizar la eficiencia en la asignación de recursos y a buscar alternativas para impulsar la demanda interna sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
El informe señala que América Latina, en general, tendrá un crecimiento del consumo más lento que otras regiones emergentes, partiendo de una base de desigualdad estructural que condiciona las perspectivas sociales y económicas. En este contexto, Argentina mantendrá su liderazgo en consumo per cápita, pero la dinámica de expansión será más lenta y requerirá políticas de largo plazo para revertir las tendencias actuales.
La dependencia de los precios internacionales de los commodities y la volatilidad de los mercados globales añaden un componente adicional de vulnerabilidad al escenario argentino. El documento señala que la capacidad para diversificar la matriz productiva y aumentar la competitividad será clave para sostener el crecimiento del consumo en los próximos años.
El análisis de Oxford Economics concluye que la situación de Argentina presenta particularidades que la distinguen en el contexto regional. El país combina un nivel alto de consumo per cápita con desafíos estructurales que limitan su proyección de crecimiento. El desafío central para la economía local será consolidar la estabilidad macroeconómica y mejorar la productividad, en un entorno de restricciones fiscales y elevada incertidumbre política.
Entre los datos destacados, el informe puntualiza que la pobreza podría retroceder en los próximos años, aunque el ingreso medio permanecerá prácticamente estancado, mientras que la distancia respecto a los países desarrollados se mantendrá significativa. La capacidad de las familias para acceder a bienes y servicios dependerá, en buena medida, de la evolución del mercado laboral y del éxito de las políticas orientadas a mejorar la eficiencia económica.
La proyección de un crecimiento del consumo per cápita de 13% para la próxima década evidencia los límites a la expansión del bienestar en Argentina. Frente a la competencia de otros mercados emergentes con mayor dinamismo, el país deberá enfrentar el desafío de sostener su posición en el ranking regional de consumo sin perder de vista los problemas estructurales que condicionan su desarrollo.
Fuente: Infobae